Yategate: la pericia sobre los videos de Jésica Cirio dejó preguntas sin respuesta

Los archivos incorporados al expediente Yategate llegaron como copias y sin elementos técnicos para verificar su integridad previa.

La Justicia no pudo confirmar si siete videos atribuidos a Jésica Cirio son auténticos, luego de una pericia técnica incorporada a la causa conocida como Yategate. El estudio fue realizado por un laboratorio dependiente de la Procuración General de la Nación y examinó copias de los archivos entregados por el diario La Nación al expediente que tramita en Lomas de Zamora.

Los especialistas señalaron que el material no provenía del celular de Cirio ni del sistema donde se habrían generado las grabaciones. Por esa razón, tampoco lograron establecer la fecha real de filmación, el dispositivo utilizado, el contexto de obtención ni quién produjo las imágenes.

Los videos analizados eran copias incorporadas al expediente

Los siete registros audiovisuales estaban guardados en un pendrive identificado como “efecto 50”. Dentro del dispositivo, el equipo pericial los encontró en una carpeta llamada “copia2406”, una denominación que permitió establecer que no se trataba de archivos originales.

El análisis estuvo a cargo del Laboratorio de Análisis Técnico de Telecomunicaciones, perteneciente a la Dirección General de Investigaciones y Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal. También participaron peritos de parte y el funcionario responsable de los laboratorios de la DATIP.

Las marcas de creación y de último acceso de los archivos indicaban el 24 de junio de 2026. Sin embargo, el dictamen precisó que esa fecha correspondía al momento en que los videos fueron copiados al pendrive y no permitía vincularla con la grabación de las secuencias.

La falta de metadatos impidió conocer el origen de las grabaciones

El estudio binario detectó que los videos no conservaban metadatos de origen. Las referencias internas vinculadas con la captura aparecían registradas en cero, de modo que no fue posible recuperar datos sobre el teléfono u otro equipo desde el que pudieron haber salido.

Según el informe, esa ausencia puede vincularse con una edición, una transcodificación o el envío por aplicaciones de mensajería. Esos procedimientos pueden eliminar la información técnica que identifica al dispositivo utilizado para filmar.

La pericia no pudo garantizar la integridad de la prueba

Los expertos advirtieron además coincidencias exactas en las fechas de modificación de distintos grupos de videos, incluso en horas, minutos y segundos. Ese patrón podía ser compatible con un cambio manual de metadatos mediante herramientas específicas o con una transferencia conjunta desde otro sistema de almacenamiento.

La revisión también detectó que los archivos fueron entregados sin un código hash previo. Ese mecanismo permite controlar si una evidencia digital se mantuvo sin cambios desde su obtención hasta su análisis técnico.

Ante la falta de ese resguardo y del sistema original de archivos, la pericia concluyó que no puede asegurar la integridad ni la trazabilidad del material. El examen buscaba determinar la validez de las imágenes después de que Cirio planteara que podían haber sido manipuladas o creadas con inteligencia artificial.

La hipótesis mencionada sobre el contenido indicaba que las secuencias habrían sido filmadas en la vivienda del country Fincas de San Vicente donde Cirio convivía con Insaurralde.