Cada 27 de abril, la Iglesia católica recuerda a la Virgen de Monserrat, una advocación mariana con fuerte peso religioso y cultural en España. La celebración está vinculada al monasterio de Montserrat, en Cataluña, donde se conserva la imagen venerada por miles de fieles y visitantes. La tradición ubica su hallazgo en el año 880, mientras que con el paso del tiempo la figura fue reconocida como patrona de Cataluña. Además, la devoción volvió a tomar impulso por la difusión de una oración atribuida por ACI Prensa a Nuestra Señora de Montserrat.
La conmemoración de este lunes 27 de abril pone otra vez la atención sobre una de las figuras más conocidas del catolicismo español. En torno a la Virgen de Monserrat conviven historia religiosa, tradición popular y peregrinación. Su imagen es conocida también como “La Moreneta”, un nombre que surgió por el tono oscuro de la talla que se venera en el monasterio.
La Virgen de Monserrat y el origen de una tradición que se remonta al año 880
Según la tradición, el comienzo de esta devoción se sitúa en una montaña de la comarca del Bages, en Barcelona. Allí, unos niños pastores habrían visto una luz y luego encontrado una imagen de la Virgen dentro de una cueva. Ese relato quedó como el punto de partida de una historia que más tarde convirtió al lugar en un centro de referencia para los creyentes.
De acuerdo con esa versión, después del hallazgo el obispo intentó trasladar la figura a Manresa. Sin embargo, no logró moverla por el peso que tenía. Los fieles entendieron entonces que la Virgen debía permanecer en ese sitio, y por eso se levantó una ermita dedicada a Santa María. Con el paso de los años, ese espacio derivó en el actual Monasterio de Montserrat.
Hoy, ese monasterio aparece entre los principales destinos de peregrinación vinculados al catolicismo en España. Cada año recibe a miles de personas, tanto por la importancia espiritual de la imagen como por el lugar que ocupa dentro de la identidad catalana.
Por qué la imagen de Montserrat es conocida como “La Moreneta”
La figura que se venera actualmente no es la misma del hallazgo original, sino una talla posterior hecha en madera de álamo. Mide aproximadamente 95 centímetros y muestra a la Virgen con el niño Jesús sobre su regazo, en una posición solemne. En la mano derecha sostiene una esfera que representa el universo.
El niño, por su parte, aparece con la mano derecha levantada en gesto de bendición y con una piña en la izquierda. Esa composición es una de las características centrales de la imagen, que se convirtió en símbolo de la devoción mariana en esa región de España.
Uno de los rasgos más conocidos de la talla es su color oscuro. De allí surgió el nombre popular de “La Moreneta”. Según la información difundida, esa tonalidad se debe a la oxidación del material utilizado. A la vez, esa particularidad la vincula con el grupo de las llamadas vírgenes negras, presentes en distintas zonas de Europa durante la época románica.
El reconocimiento eclesiástico que consolidó su lugar en Cataluña
La relevancia de esta advocación no quedó solo en la tradición popular. También tuvo respaldo formal dentro de la Iglesia. El 11 de septiembre de 1844, el papa León XIII la declaró patrona de la diócesis de Cataluña y le concedió el privilegio de contar con misa y oficios propios.
Tiempo después, en 1881, la imagen alcanzó otro hito: fue la primera representación mariana de España en recibir la Coronación Canónica. Ese dato reforzó todavía más su lugar dentro de la historia religiosa del país.
La oración difundida en el Día de la Virgen de Monserrat
En el marco de esta efeméride, también circuló una plegaria atribuida por la Agencia Católica de Informaciones, ACI Prensa, a la devoción a Nuestra Señora de Montserrat. Se la presenta como una oración para pedir una gracia y forma parte de los contenidos que suelen retomarse en esta fecha.
El texto dice: “Oh Madre Santa,
Corazón de amor,
Corazón de misericordia,
que siempre nos escuchas y consuelas,
atiende a nuestras súplicas.
Como hijos tuyos,
imploramos tu intercesión
ante tu Hijo Jesús.
Recibe con comprensión y compasión
las peticiones que hoy te presentamos,
especialmente [se hace la petición].
¡Qué consuelo saber
que tu Corazón
está siempre abierto
para quienes recurren a ti!
Confiamos a tu tierno cuidado
e intercesión a nuestros seres queridos
y a todos los que se sienten enfermos,
solos o heridos.
Ayúdanos, Santa Madre,
a llevar nuestras cargas
en esta vida hasta que lleguemos
a participar de la gloria eterna y la paz con Dios.
Amén”.
La oración concluye con la invocación: “¡Nuestra Señora de Monserrate, Ruega por nosotros!”.

