Un joven Victima salteño que integró el histórico Ballet Salta contó desde Buenos Aires cómo atraviesa la vida diaria después de la condena a 10 años de prisión contra su abuela y exdirectora del cuerpo de danza, tras un juicio por abuso sexual ocurrido cuando él vivía en la ciudad de Salta. Relató su testimonio ante la Justicia, los años de silencio y el impacto emocional de la sentencia.
La ciudad de Salta quedó nuevamente en el centro de la escena cultural y judicial luego de conocerse la condena a 10 años de prisión para Marina Jiménez, fundadora y exdirectora del Ballet Salta, por abuso sexual contra su nieto y exintegrante del elenco. La Victima, Emanuel Jiménez, de 28 años y oriundo de la capital provincial, habló sobre lo que atravesó desde que hizo la denuncia hasta el momento en que escuchó la sentencia, recordando que los hechos investigados se remontan a cuando tenía entre 10 y 17 años y aún residía en Salta.
Emanuel, que actualmente vive en Buenos Aires, brindó una extensa entrevista al medio Punto Uno. Allí detalló cómo fue declarar en los tribunales federales de Comodoro Py mientras mantenía sus actividades cotidianas y cómo ese tramo final del proceso judicial lo afectó emocionalmente. Describió las últimas semanas como especialmente intensas y resumió su estado actual con una frase breve: “Muy shockeante, todavía no caigo”.
El joven Victima recordó que, durante años, incluso cuando todavía estaba en la ciudad de Salta, puso en duda sus propios recuerdos y evitó pensar en lo ocurrido. Explicó que recién pudo empezar a hablar del tema al contárselo a un amigo salteño, lo que marcó un antes y un después en su forma de procesar lo vivido dentro del entorno del Ballet Salta y en su vida familiar.
la victima conto el peso del silencio que arrastro desde salta
Según relató Emanuel, mientras vivía en la capital provincial intentaba mostrarse “como que no había pasado nada” ante su círculo cercano. Contó que sentía que no podía mencionar lo que le ocurría y que ese clima de amenaza condicionó su día a día por mucho tiempo. Ese silencio, dijo, terminó marcando su rutina desde la infancia hasta la adolescencia en la ciudad de Salta.
El exintegrante del Ballet Salta señaló que, pese a todo, buscó mantener una vida “lo más normal posible” y seguir con sus actividades artísticas, sociales y familiares. Sin embargo, reconoció que la carga emocional lo acompañaba constantemente y afectaba la forma en que se veía a sí mismo, aun cuando intentaba avanzar sin mirar hacia atrás.
En otro tramo de la entrevista, el joven Victima comentó que personas de su entorno le marcaban que tenía muchas virtudes, pero también notaban un rasgo que se repetía: la tristeza. Recordó que le decían que se lo veía bajoneado y que recién pudo entender el motivo después de verbalizar lo sucedido. Recién entonces, relató, empezó a conectar ese estado de ánimo con los hechos que hoy están incorporados al expediente judicial.
impacto de la condena en la comunidad del ballet salta
La sentencia contra Marina Jiménez, conocida en la escena artística por su labor al frente del Ballet Salta, generó fuerte repercusión en el ambiente cultural de la ciudad de Salta, donde la agrupación de danza tiene una trayectoria de décadas. La condena, dictada ayer, fijó una pena de 10 años de prisión por los hechos de abuso sexual que la Justicia dio por acreditados en perjuicio de su nieto.
Si bien el joven Victima hoy reside fuera de la provincia, su relato remite una y otra vez a momentos vividos en la capital provincial, en la casa familiar y en el espacio de ensayo del Ballet Salta. En la entrevista, se centró en describir cómo transitó el proceso judicial y cómo la lectura del fallo cierra una etapa vinculada con su infancia y adolescencia en Salta, sin aportar definiciones sobre los pasos siguientes en la causa.

