lunes, mayo 18, 2026

Urtubey reclama que el peronismo se reorganice frente a la reforma laboral y marque distancia del Gobierno Nacional

El exgobernador salteño pidió que el peronismo construya una alternativa al oficialismo nacional y se oponga con firmeza a la reforma laboral.

En plena discusión por la reforma laboral en el Congreso nacional, Juan Manuel Urtubey siguió de cerca cómo votaron los legisladores salteños y aprovechó ese debate para lanzar una dura crítica al peronismo y a su estrategia frente al gobierno de Javier Milei. El exgobernador sostuvo que el peronismo quedó afuera de los espacios de decisión, advirtió que la reforma laboral no genera empleo registrado y pidió reconstruir el vínculo con la sociedad para poder disputar la presidencia en 2027. Además, cuestionó que los representantes de Salta apoyaran una norma de flexibilización laboral y reclamó mayor independencia del Poder Legislativo respecto de los gobernadores.

urtubey pidió que el peronismo recupere poder político y vuelva a hablarle a la sociedad

Al analizar el momento que atraviesa el peronismo a nivel nacional, Urtubey fue categórico: describió a su propio espacio como corrido de los lugares de decisión. Según su mirada, hoy el peronismo discute internamente cargos y espacios de influencia que ya no tiene, mientras la agenda real pasa por otro lado. Para el exmandatario salteño, esa desconexión se hizo evidente durante el debate de la reforma laboral, cuando parte de la dirigencia avaló una propuesta que, a su juicio, no representa a los trabajadores.

“Discutir saldo y retazos de un poder extinguido es absurdo. El peronismo está totalmente afuera de la posición de poder”, afirmó, al describir la crisis de representación del espacio. Para él, la prioridad no puede ser la pelea entre dirigentes, sino cómo volver a construir una mayoría social. En ese sentido, insistió en que **la discusión central del peronismo debe salir de la interna y volver a enfocarse en la sociedad**, con una propuesta clara frente al oficialismo nacional.

Urtubey planteó que el primer paso para reposicionar al peronismo es asumir que el poder ya no está adentro del partido ni en sus estructuras tradicionales. Afirmó que, mientras la conducción se concentra en disputas personales, la sociedad atraviesa un modelo económico que considera excluyente. Desde su visión, ese desfasaje entre la discusión política y los problemas cotidianos de la gente impide construir una alternativa sólida frente al gobierno actual.

Consultado sobre qué se necesita para que el peronismo vuelva a competir por la presidencia, respondió que lo principal es recuperar “vocación de construir poder”. Traducido en términos concretos, definió esa tarea como la necesidad de “reconstruir tu vínculo con la sociedad, punto uno”. Recalcó que sin esa base social, cualquier armado electoral quedará reducido a acuerdos de cúpula que no se traducen en votos.

En paralelo, Urtubey vinculó el cuadro político con el rumbo económico. Señaló que, según su evaluación, el esquema vigente es “francamente excluyente” y “va a dejar afuera la mayor cantidad de argentinos”. Bajo ese diagnóstico, consideró que hay espacio para que el peronismo vuelva a interpelar a amplios sectores, siempre que logre ofrecer algo distinto a lo que hoy plantea el gobierno de Milei.

estrategia opositora: reforma laboral, milei y la apuesta electoral de urtubey para el peronismo

Al proyectar el escenario nacional, Urtubey afirmó que la clave para enfrentar al oficialismo es presentar una propuesta superadora en todos los planos, empezando por la reforma laboral. Remarcó que, si el peronismo se limita a acompañar los proyectos del Ejecutivo, no habrá forma de diferenciarse ante el electorado. Por eso, se mostró especialmente crítico con el comportamiento de los representantes que votaron a favor de la flexibilización laboral recientemente aprobada.

“Si nosotros frente a ese contexto somos capaces de construir una oferta política superadora, le ganamos a Milei el año que viene”, sostuvo al referirse a la próxima disputa presidencial de 2027. Aunque no habló de candidaturas propias, dejó en claro que ve margen para que el peronismo vuelva a ser competitivo si logra ordenarse con otra lógica. A la vez, advirtió que **esa posibilidad solo existe si el peronismo se planta como alternativa real a la reforma laboral y al rumbo económico**, en lugar de acompañarlos.

En cuanto a la organización interna, Urtubey insistió en que el reordenamiento debe darse sobre bases ideológicas, no en torno a figuras individuales. Señaló que el primer movimiento tiene que ser “salir de la lógica del nombre propio” y empezar a trabajar con quienes comparten una misma mirada doctrinaria. De lo contrario, avisó, el peronismo corre el riesgo de convertirse en “un club privado” dominado por afinidades personales, sin proyecto colectivo claro.

“Lo nuestro es un movimiento, no solo un partido. Es un movimiento en el cual lo que nos tiene que cohesionar es un conjunto ideológico no una persona”, subrayó, marcando distancia de los liderazgos cerrados. Para ejemplificar ese problema, advirtió que cuando el ordenamiento interno se construye sobre simpatías individuales se llega a situaciones donde, “en nombre del peronismo se puede creer que se puede estar a favor de la flexibilización laboral”. Para él, ese tipo de decisiones desdibuja por completo la identidad histórica del espacio.

Urtubey sostuvo que el justicialismo “debe evolucionar hacia una lógica en donde lo que nos cohesione sea una ideología” y alertó que, si ese cambio no se concreta, “estamos perdidos”. Sin embargo, evitó poner nombres propios sobre la mesa al hablar de quiénes podrían encabezar esa transformación. Explicó que no se trata “de nombres ni de caras”, sino de construir una “mirada mucho más institucionalizada y mucho más comprometida con la gente”, con un funcionamiento menos personalista.

Como salida a las tensiones internas, propuso que las disputas de poder se definan en elecciones abiertas al conjunto de la ciudadanía. “Mi planteo es desde la diversidad construyamos la unidad en términos de posición política y ideológica y después las discusiones de poder las demos frente a la gente, no entre los dirigentes”, señaló. Como mecanismo concreto, mencionó “una gran interna en donde los distintos sectores del peronismo compitan y entonces sea la gente la que diga, ‘Mira, el perfil va por acá’”.

la visión de urtubey sobre la reforma laboral y su impacto económico

Uno de los puntos más fuertes de la entrevista fue la crítica de Urtubey a la reforma laboral respaldada por el Congreso. El exgobernador rechazó que se presente como una modernización de las normas de trabajo y consideró engañoso el discurso oficial que la acompaña. “La modernización laboral no debe ser flexibilización laboral. La modernidad en el mundo tiende a menos horas de trabajo, no a más horas de trabajo”, señaló, marcando la diferencia entre actualización y retroceso de derechos.

Para respaldar su argumento, puso el foco en la informalidad laboral que atraviesa el país. “El problema que hoy tenemos en la Argentina es que la mitad de los trabajadores están afuera del sistema”, describió. A partir de ese diagnóstico, desafió a los defensores de la reforma: pidió que se precise qué norma concreta de la ley recientemente sancionada incentiva el empleo registrado. “Decime una norma, un artículo de toda esta ley que se haya sancionado que incentive la generación de empleo formal”, lanzó, poniendo en duda que la reforma laboral sirva para bajar la desocupación o la precariedad.

Urtubey fue más allá y aseguró que “se vende con el nombre de modernización laboral un régimen antiquísimo, un régimen que atrasa 80 años”. En su opinión, la nueva legislación implica un retroceso histórico. “O sea, en nombre de la modernidad quieren llevar la Argentina a la década del 30 del siglo pasado”, cuestionó. Desde su perspectiva, la discusión no debería centrarse en abaratar despidos ni en reducir derechos, sino en cómo incorporar al sistema a quienes hoy trabajan sin registración, sobre todo los jóvenes.

Al marcar qué tipo de política laboral debería impulsar el peronismo, habló de “una sólida alianza del trabajo y la producción”. Reconoció que, en experiencias anteriores de gobierno, no se logró una política suficientemente clara en materia de innovación y desarrollo productivo. “En eso debemos asumir responsabilidad, porque creo que nos ha faltado tener una clara política que tenga que ver con la innovación productiva, con el desarrollo productivo argentino”, admitió. Según su postura, modernizar significa adaptar los procesos productivos a las nuevas tecnologías, no recortar garantías laborales.

En esa línea, diferenció con precisión entre modernizar y precarizar. Propuso “modernizarse respecto a las nuevas formas de producción y más, pero no respecto de esta la la vulneración de los derechos de los pibes que hoy están laburando”. Sintetizó su mirada en una frase: “Nuestro negocio no es precarizar a los que están adentro, es meter adentro a los que a los que están afuera”. De este modo, vinculó la crítica a la reforma laboral con la identidad histórica del peronismo como movimiento ligado al trabajo formal y a la inclusión social.

Cuando llevó el análisis al terreno salteño, negó que la ley represente un beneficio para la provincia. “La verdad es que es incomprensible. No sirve para el trabajo en Salta ni en el resto de la Argentina”, afirmó, al revisar las posibles consecuencias locales. Describió el esquema económico actual como “un modelo este económico que expulsa la actividad productiva y que este prioriza la timba financiera, esta no es una ley para generar empleo”. A su entender, la combinación entre ese modelo macroeconómico y la reforma laboral refuerza la especulación y debilita todavía más la creación de puestos registrados.

También objetó la forma en que la reforma redistribuye responsabilidades entre el Estado y los empleadores. “Esta es una ley para alivianar la situación de los empleadores respecto de situaciones como el despido y todas esas cosas que ya hemos visto”, planteó. Al mismo tiempo, marcó una contradicción con el discurso de achique del gasto público: señaló que, mientras se habla de reducir la presencia estatal, la misma norma prevé que sea el Estado el que asuma parte de las indemnizaciones por despidos. “Estamos en una Argentina en donde se incentiva la desaparición del Estado y acá se refuerza el Estado para que sea el Estado el que pague parte de las indemnizaciones de los despidos. Es contradictorio, digamos”, remarcó.

congreso, legisladores salteños y la interna del peronismo en salta

La conducta de los representantes de Salta en el Congreso durante el debate de la reforma laboral ocupó un tramo importante de la conversación. Urtubey fue consultado por la influencia del gobernador Gustavo Sáenz en esas votaciones y respondió que no comparte la idea de que los senadores y diputados nacionales deban alinearse automáticamente con las decisiones de los ejecutivos provinciales. Aclaró que su cuestionamiento apunta al funcionamiento institucional y al rol que debe tener cada poder.

“Últimamente se está dando prácticamente por aceptado, de hecho, que los legisladores tienen que hacer lo que lo que piensen los gobernadores y me parece que se parte de la base de del desconocimiento de la división de poderes”, señaló. Para él, **subordinar la posición de los legisladores nacionales a la de los gobernadores no corresponde desde el punto de vista institucional**. Recordó que, a diferencia de épocas anteriores, hoy senadores y diputados son electos de manera directa por la ciudadanía, por lo que su mandato debe responder a ese voto.

Al repasar la historia, explicó que, cuando los senadores nacionales surgían de las legislaturas provinciales, sí existía un vínculo más directo con los gobiernos locales. “En la época de los senadores nacionales elegidos por las legislaturas, sí es cierto, dependían de la la provincia. Había un mandato indirecto porque técnicamente habían sido electos por el poder político de la provincia”, indicó. Sin embargo, aclaró que el sistema actual es distinto, ya que “tanto los senadores como los diputados nacionales, independientemente que sean representantes de la provincia o del pueblo, son representantes electivos, con lo cual este el mandato es de la gente”.

Urtubey sostuvo que los legisladores deben atenerse a su conciencia y al compromiso asumido con quienes los eligieron. “No corresponde que la terminal de un legislador sea otra diferente a su propia convicción y su compromiso con la gente, punto”, afirmó. Para reforzar esa posición, recordó su trayectoria institucional: “Yo fui tres veces gobernador, fui dos veces diputado nacional, una vez diputado provincial, o sea, conozco del tema, pero me parece que naturalizar una dependencia de un legislador al titular del ejecutivo es una anomalía institucional que no podemos admitir”.

De todos modos, reconoció que puede existir coordinación en algunas materias específicas. Mencionó que, en temas vinculados a cuestiones impositivas u otras de impacto directo en las provincias, es razonable que haya diálogo y cierto nivel de acuerdo entre gobernadores y legisladores. Diferenció claramente ese tipo de articulación de lo ocurrido con la reforma laboral: consideró que una ley de flexibilización no tiene “absolutamente ninguna vinculación con las cuestiones institucionales de provincia”, y que ahí debe prevalecer la posición política y las convicciones personales de cada representante.

Al hablar del comportamiento de la delegación salteña, destacó que “la totalidad de los senadores y diputados nacionales votaron a favor de la flexibilización laboral”. A partir de ese dato, marcó una contradicción con el clima social: señaló que, si se tomara ese voto como un reflejo exacto de la opinión ciudadana, habría que suponer que “el 100 por ciento de los salteños piensa igual”, algo que consideró alejado de la realidad porque “muchos pensamos diferente”. Según su lectura, esa diferencia muestra que, en este caso, “claramente me parece que ahí hay algo que no tiene que ver con el mandato ciudadano”.

La situación del Partido Justicialista en Salta y la intervención de su estructura partidaria también fueron parte del reportaje. Urtubey aclaró que el PJ provincial “está intervenido hace un año” y que lo que ocurrió recientemente fue la renuncia de los interventores designados en ese momento, lo que obligó a que la conducción nacional nombrara reemplazantes. Subrayó que la decisión de intervenir el partido no es nueva, sino anterior en el tiempo.

Al referirse a los nuevos interventores, señaló que le parece relevante que sean dirigentes salteños. Además, buscó despejar versiones sobre una supuesta decisión directa de Cristina Fernández de Kirchner en la intervención. Explicó que la medida fue adoptada por el consejo del partido, firmada por la vicepresidencia del PJ, y recordó que la definición original, cuando la exmandataria presidía el partido, se tomó “hace un año”. De esta manera, ubicó la discusión en el plano orgánico e institucional del justicialismo.

Ante la posibilidad de que las nuevas autoridades avancen con sanciones internas contra legisladores que acompañaron la reforma laboral, relativizó el peso de ese debate. “Sinceramente, para mí, eso no es lo importante”, respondió. A continuación, señaló cuál considera que debe ser la prioridad: que el Partido Justicialista pueda “construir o consolidar una propuesta política alternativa al gobierno actual”, tanto en Salta como en el resto del país. Cerró marcando que, a su juicio, el desafío del peronismo es “plantear una opción superadora a lo que está viviendo en la Argentina, y que no esté acompañando como furgón de cola políticas que se dan de patadas con nuestra ideología”.