La presión mundial por asegurar el suministro de tierras raras y otros minerales críticos volvió a quedar en primer plano con una reunión convocada por la administración de Donald Trump con ministros de la Unión Europea y de distintos países aliados. El encuentro, realizado el miércoles, puso bajo la lupa quién controla hoy estos recursos, dónde se producen, para qué se usan y cómo puede afectar esta disputa a la minería de Argentina y, en particular, a provincias con fuerte perfil extractivo como Salta. El foco estuvo puesto en la dependencia global de China y en la necesidad de diversificar el origen de estos insumos.
Las tierras raras forman parte de un paquete más amplio de minerales críticos, donde también aparecen el litio, el cobalto, el níquel, el manganeso y el grafito, todos con protagonismo creciente en la transición energética y en la industria tecnológica. Para los países mineros, esta agenda abre una ventana de oportunidades en inversión, empleo e infraestructura, pero al mismo tiempo plantea desafíos ambientales, logísticos y de planificación de largo plazo.
Si bien la reunión se centró en la seguridad de abastecimiento a nivel geopolítico, los mismos elementos que se discutieron ahí son los que empiezan a marcar el pulso de la cadena productiva minera en el norte argentino: desde la exploración en salares de litio hasta la búsqueda de nuevos yacimientos asociados a las tierras raras, indispensables para motores eléctricos, imanes de alta potencia, electrónica, aviación y defensa.
tierras raras y demanda en alza: el corazon de los imanes y la tecnologia limpia
Dentro del universo de minerales críticos, las tierras raras (un conjunto de 17 elementos metálicos) ocupan un lugar central por su uso transversal en múltiples industrias. Según un informe del grupo de investigación francés Cercle CyclOpe, el volumen mundial de producción en bruto de tierras raras pasó, en apenas cinco años, de 220 mil a 390 mil toneladas, lo que implica un incremento cercano al 77 por ciento. El dato refleja una demanda que no afloja, empujada por la electrificación del transporte, las energías renovables y la electrónica de consumo.
Sin embargo, no todos los elementos de este grupo tienen el mismo peso económico. El neodimio, el praseodimio, el disprosio y el terbio concentran la mayor parte del valor del sector. Estos cuatro son considerados tierras raras “magnéticas” y se destinan principalmente a la fabricación de imanes permanentes de alto rendimiento, un insumo que ya es cotidiano en la industria, aunque pase desapercibido para el usuario final.
La combinación típica es el imán de neodimio-hierro-boro, cuya potencia se ubica en torno a diez veces por encima de un imán tradicional. El especialista francés Damien Ambroise, de la consultora Bartle, explica que el uso de estas tierras raras magnéticas permite obtener equipos más pequeños y livianos sin perder fuerza, lo cual es clave cuando se busca reducir peso en autos eléctricos, aerogeneradores, equipos médicos o dispositivos portátiles.
En el segmento de energía eólica marina, la escala de esta aplicación se aprecia en un solo dato técnico: cada aerogenerador en el mar puede incorporar hasta una tonelada de tierras raras magnéticas. Ese volumen responde justamente a la necesidad de imanes permanentes potentes para lograr diseños más compactos, con menos mantenimiento y mayor eficiencia, algo que también abre oportunidades para fabricantes y proveedores de componentes a nivel global.
defensa, autos y electronica: donde terminan las tierras raras que salen de la mina
El uso de las tierras raras no se agota en la energía renovable. La aviación y la industria militar figuran entre los principales consumidores. El boletín estadounidense Rare Earth Exchanges identifica a la empresa Lockheed Martin como la mayor usuaria de samario en Estados Unidos, un elemento empleado en imanes capaces de soportar temperaturas muy elevadas, necesarios para sistemas de misiles, radares y otras aplicaciones críticas.
Un informe del Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos detalla que cada avión de combate F-35 requiere más de 400 kilogramos de tierras raras. Ese número engloba componentes electrónicos, sistemas de armas y partes estructurales donde se aprovechan las propiedades magnéticas, térmicas y mecánicas de estos elementos. Se trata de un nivel de consumo que muestra por qué los gobiernos buscan garantías de suministro a largo plazo.
Otro material vinculado al sector aeroespacial es el escandio. Este elemento se combina con aluminio para formar aleaciones livianas y muy resistentes, valoradas en la fabricación de partes de aviones y también en productos deportivos de alta gama, como bicicletas, palos de golf o bates de béisbol. El objetivo es siempre el mismo: bajar peso sin resignar durabilidad ni seguridad estructural.
telefonos, autos y uso cotidiano de las tierras raras
En la electrónica de consumo, las tierras raras están presentes en todos los smartphones. Se utilizan tanto para mejorar el brillo y la calidad de las pantallas como para permitir la vibración del equipo. Los datos citados en el informe internacional indican que cada teléfono inteligente contiene en promedio unos tres gramos de estos elementos. Si se multiplica esa cantidad por los 1.240 millones de aparatos vendidos en el mundo durante 2024, el resultado supera las 3.700 toneladas de tierras raras solo en este rubro.
El sector automotor es otro gran destino. De acuerdo con estimaciones del Buró de Investigaciones Geológicas y Mineras de Francia, cada motor de vehículo híbrido o eléctrico incorpora entre 1,2 y 3,5 kilos de tierras raras, sobre todo en los imanes de los motores y en distintos micromotores que accionan sistemas auxiliares. Incluso funciones aparentemente menores, como el plegado automático de los espejos retrovisores, dependen de pequeños motores que utilizan estos materiales.
Los autos con motor a combustión tampoco quedan afuera. En este caso, las tierras raras se usan en los catalizadores, donde el lantano y el cerio participan en la reducción de partículas finas y otros contaminantes generados por el funcionamiento del motor. Esa misma dupla, especialmente el cerio, se emplea en procesos de refinación de petróleo, en el pulido de vidrio y hasta en las piedras de los encendedores para cigarrillos, donde interviene en la generación de la chispa.
En el campo médico, el erbio se utiliza en odontología, dermatología y oftalmología a través de equipos que requieren precisión en la entrega de energía sobre tejidos específicos. Además, el erbio y el neodimio son claves en la fabricación de láseres para grabado y corte industrial. Sobre este punto, Damien Ambroise señaló: “La adición de diferentes tierras raras altera la longitud de onda del láser y, por lo tanto, su uso y color. Eso permite obtener bonitos colores en los espectáculos de luz y sonido.”
La fuerte demanda internacional por tierras raras y otros minerales críticos, sumada al peso que tienen en sectores como energía, defensa, autos y electrónica, continúa impulsando a los países con potencial minero a revisar sus proyectos, infraestructura y marcos regulatorios para responder a este nuevo mapa de la industria.

