La Justicia de Santiago del Estero analiza el suicidio de una joven abogada ocurrido en la ciudad de Pinto, luego de que la mujer denunciara semanas antes a su expareja por violencia física, psicológica y por la difusión de material íntimo. Los investigadores buscan establecer si esa denuncia presentada contra el hombre tiene relación directa con la muerte y hasta qué punto podría configurarse algún tipo de responsabilidad penal por parte del acusado en esta causa.
La víctima fue identificada como Verónica Shadya Altamirano, de 29 años, abogada y profesora de danzas, cuyo cuerpo fue hallado sin vida en su domicilio de Pinto. Quien la encontró fue su padre, Luis Gerrero Altamirano, odontólogo muy conocido en la zona, según confirmaron fuentes locales.
La causa quedó bajo la órbita de la Justicia santiagueña, que intenta reconstruir las últimas semanas de vida de la joven profesional, cruzando su denuncia previa por violencia de género con distintos testimonios y evidencia digital vinculada a la conducta de su expareja. El expediente se maneja con hermetismo, aunque se conocieron partes clave de su declaración policial.
La denuncia de la abogada contra su expareja por violencia y difusión de material íntimo
Días antes del suicidio, Altamirano había radicado una presentación formal contra su expareja en la Comisaría 17 de Pinto. De acuerdo con la información que trascendió, esa denuncia fue realizada el 1 de marzo y apuntaba a presuntos hechos de violencia física y psicológica, además de la difusión no consentida de un video íntimo en el que ambos aparecían manteniendo relaciones sexuales.
En su testimonio, la abogada relató cómo fue el final del vínculo con el hombre denunciado y dejó constancia de la fecha en la que decidió cortar la relación. Señaló que había puesto punto final al noviazgo el 26 de febrero, luego de una etapa marcada por separaciones y reconciliaciones que, según describió, ya no podía sostener.
Altamirano describió ese tramo final de la pareja con términos contundentes. De acuerdo con el acta policial, sostuvo que la relación “era insostenible por el constante maltrato psicológico, verbal y violencia sexual y física que padecía”. Con esa afirmación, la joven abogada atribuyó a su expareja diversas formas de agresión, todas en el marco del vínculo afectivo que mantenían.
En la misma denuncia, también dejó planteado que su expareja habría repetido supuestas conductas agresivas con otras mujeres con las que se había vinculado anteriormente. De acuerdo con lo que quedó asentado en el expediente, cada vez que ella le adelantaba la posibilidad de denunciarlo, él reaccionaba con amenazas.
Relato sobre cómo habría difundido imágenes íntimas y el pedido de medidas
Otro eje central en la denuncia de la abogada fue la difusión de material íntimo. Según surge de la presentación, Altamirano indicó que se enteró por un conocido de que, hacia fines de febrero, su expareja había hablado de su vida sexual durante una reunión “de amigos” y, además, habría mostrado imágenes privadas sin su consentimiento.
Ese conocido, de acuerdo con el relato incorporado al expediente, le habría contado que el hombre no solo habló de la intimidad de la pareja, sino que también exhibió contenido sensible que pertenecía al ámbito privado de ambos. A partir de ese aviso, la abogada decidió dejar constancia formal de lo ocurrido, sumando este hecho a la lista de episodios de violencia que ya venía denunciando.
En la declaración ante la Policía, la joven detalló que su expareja habría enviado imágenes íntimas a un grupo de WhatsApp, lo que amplió el alcance de la presunta difusión. Es decir, el material habría circulado tanto en un encuentro social presencial como a través de mensajería, según surge de la versión de la denunciante incorporada al expediente.
Qué evalúa ahora la Justicia santiagueña en la causa por el suicidio
En ese mismo escrito, Altamirano pidió expresamente la intervención de las autoridades para frenar la conducta de su expareja. Solicitó que se adoptaran medidas concretas “para que esta persona deponga esas actitudes”, lo que quedó consignado como parte central de su denuncia por violencia y difusión de contenido íntimo.
Con el suicidio ya consumado, los investigadores trabajan ahora en el análisis completo de la presentación realizada el 1 de marzo. El objetivo es determinar qué peso tuvieron esos antecedentes de violencia y la posible exposición pública del material íntimo en el desenlace, y si de la evaluación integral de la prueba surge algún tipo de responsabilidad del acusado en el marco de la causa penal en curso.

