La suba del dólar volvió a meterse en la agenda económica y la Casa Rosada salió con una explicación que buscó bajarle el tono al movimiento cambiario. Mientras el Banco Central intervino esta semana con herramientas financieras, pero sin vender reservas de forma directa, en el Gobierno nacional atribuyeron el alza a un fortalecimiento internacional de la moneda estadounidense. A la par, en despachos oficiales reconocen que siguen con atención otros dos asuntos con peso político y económico: la caída de la recaudación tributaria en términos reales y el aumento de la mora en el sector privado.
La postura oficial fue clara: el movimiento del tipo de cambio no sería un fenómeno exclusivamente local. Según fuentes de Balcarce 50 citadas por Infobae, la suba responde a un escenario externo en el que el dólar gana fuerza frente a otras monedas, algo que también impacta en mercados emergentes. Esa misma lectura fue replicada por integrantes del equipo económico, que insistieron en que el peso argentino acompañó una depreciación que se vio en otras plazas.
Al mismo tiempo, el Ejecutivo no ocultó que hay indicadores que generan más inquietud que la propia dinámica diaria del dólar. Por un lado, preocupa la recaudación porque afecta la masa de recursos que luego se distribuye a las provincias. Por otro, gana espacio la mora de personas y empresas, un dato que puede condicionar la recuperación del crédito, un punto que el oficialismo considera relevante para la actividad económica.
La explicación de la Casa Rosada por la suba del dólar
Durante esta semana, el Banco Central, que conduce Santiago Bausili, intervino en el mercado cambiario sin desprenderse de reservas de manera directa. Lo hizo, según se informó, a través de la venta de contratos de dólar futuro y de la colocación de letras dollar-linked, títulos del Tesoro que ajustan por la evolución del dólar oficial. La participación oficial se concentró en el tramo con vencimiento a fines de julio, aunque el volumen operado en ese segmento no tuvo un peso decisivo dentro del mercado.
En el último mes, el dólar minorista mostró una serie de subas moderadas y llegó a $1.510. Ese recorrido también tuvo su correlato en otros segmentos, como el blue, el contado con liquidación y el mayorista. Pese a eso, en el entorno presidencial remarcaron que el cuadro general no cambió y que el alza debe leerse dentro de una tendencia internacional más amplia.
Una fuente de la Casa Rosada explicó a Infobae: “El dólar estadounidense se fortaleció respecto a otras monedas. No es algo que pasa acá, sucede en todo el mundo y eso se siente en mercados emergentes como el de Argentina”. De ese modo, el oficialismo buscó ubicar la discusión en el plano externo y no en una alteración doméstica de fondo.
La misma línea sostuvo el miércoles Felipe Núñez, director de BICE e integrante del equipo económico de Luis Caputo, durante una intervención en la TV Pública. Allí afirmó: “Hoy estamos muy lejos de ambos margenes de la banda cambiaria. A nivel internacional el dólar se está fortaleciendo y el resto de las monedas emergentes se están depreciando. El peso argentino no hizo más que acompañar esta depreciación internacional”.
Núñez agregó además: “Esto surge en un contexto en el que el mercado y las consultoras esperan una desaceleración de la inflación. No hay ningún impacto y, además, los agregados monetarios están corriendo muy por debajo de la inflación”. Con esa definición, el equipo económico insistió en que no ve un traslado inmediato del movimiento cambiario sobre los precios.
Recaudación en baja y gobernadores: el otro foco que inquieta
Aunque públicamente la discusión giró alrededor del dólar, puertas adentro del Ejecutivo admiten que la recaudación tributaria nacional es uno de los asuntos más sensibles. La razón es concreta: cuando los ingresos nacionales pierden fuerza, también se resiente la masa coparticipable y eso se vuelve un problema en el vínculo con los gobernadores, que reclaman más fondos.
Según lo publicado por Infobae, en junio de 2026 el gobierno nacional giró al conjunto de provincias más la Ciudad Autónoma de Buenos Aires $6,83 billones en concepto de coparticipación, leyes especiales y compensaciones. En el mismo período del año anterior, las transferencias habían sido de $5,44 billones. Sin embargo, al descontar la inflación, esa mejora nominal del 25,7% implicó una caída real del 5,6%.
En el oficialismo reconocen que esa tendencia complica las conversaciones políticas. Un funcionario citado por ese medio señaló que “La necesidad de incrementar los fondos vía coparticipación o los pedidos de mayores fondos son el principal reclamo de los gobernadores que nos vienen a ver a Rosada”. Ese planteo viene ganando peso en cada encuentro entre la Nación y las provincias.
De acuerdo con la información publicada, esa tensión no derivó por ahora en una ruptura del respaldo político inmediato. El martes asistieron 13 mandatarios provinciales a la jura de Diego Santilli como jefe de Gabinete. Aun así, en el Gobierno admiten que la relación atraviesa un momento de mayor tirantez y que, en ese marco, pierde fuerza la chance de avanzar con un acuerdo fiscal entre Nación, provincias y municipios.
Ese dato no es menor en un año en el que la discusión por recursos suele impactar también en la agenda parlamentaria y en la negociación política más fina. Si los giros pierden poder de compra, el reclamo de las provincias sube de tono y condiciona conversaciones clave con la administración central.
Mora y crédito: la variable que el oficialismo sigue de cerca
El otro frente que aparece en la mesa oficial es la mora del sector privado. En el Ejecutivo entienden que el deterioro en los niveles de pago puede trabar la recuperación del crédito, una herramienta que consideran importante para sostener consumo y actividad. Un secretario de Estado citado por Infobae explicó que el financiamiento había sido uno de los motores del inicio de la gestión de Javier Milei y que el aumento de compromisos impagos puede dejar a muchas personas fuera del sistema durante bastante tiempo.
Ese funcionario sostuvo: “La vuelta al crédito fue nuestro dinamizador al comienzo del mandato de Javier (Milei). Hay mucha gente que queda comprometida y es muy probable que no vaya a poder tomar un crédito en muchísimo tiempo. Es, ante todo, una fuente de crecimiento que queremos recuperar hacia las elecciones”. La preocupación oficial, por lo tanto, no pasa solo por el dato financiero, sino también por su impacto en la actividad económica y en el escenario político.
Los datos de mayo mostraron que la irregularidad siguió en aumento tanto en el crédito bancario como en el no bancario. Eso ocurrió incluso cuando desde el Gobierno y desde entidades financieras se había señalado que el pico de mora se habría registrado durante el verano. Un informe de 1816 marcó además que el problema golpea con más fuerza a los jóvenes: 4 de cada 10 personas menores de 35 años con préstamos activos tienen al menos una obligación en mora, ya sea con entidades financieras o no financieras.
La misma consultora indicó, de todos modos, que este fenómeno no cambia por sí solo la perspectiva de expansión, debido al bajo peso del crédito sobre la actividad económica. En ese análisis señaló: “Lo ‘positivo’ es que el peso del crédito en la economía local es tan pequeño que eso no significa que el PBI no pueda continuar creciendo en los próximos 12 meses”.
La cuestión fue retomada esta semana por el vocero presidencial Adrián Ravier, en su primera conferencia de prensa como portavoz. Allí vinculó la recuperación del crédito con una baja de la inflación y, en consecuencia, con una reducción de las tasas de interés. “Sé que hay preocupaciones con los niveles de consumo, con los niveles de actividad o lo que pasa con los comercios y demás. Creo que es fundamental recuperar el crédito. Nosotros creemos que el crédito va a volver cuando le ganemos la batalla a la inflación; a medida que va bajando la tasa de inflación, va bajando las tasas de interés, cuando bajan las tasas de interés, recuperamos actividad económica, inversiones, también recuperamos el consumo”.
En esa misma exposición, Ravier también habló sobre los precios y dijo: “Los números de inflación han sido buenos, el último dato 2,1%, seguramente el próximo dato ya se está hablando de que va a romper el 2%, a ver si podemos romper esta inercia”. En la Casa Rosada esperan que los próximos registros mantengan esa tendencia y consideran que ese desempeño podría favorecer una reaparición del crédito.


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