La candidatura de Sergio Uñac empezó a mover con fuerza el tablero del peronismo de cara a 2027. El senador nacional y ex gobernador de San Juan confirmó su intención de competir por la Presidencia y metió más tensión en una interna que ya venía creciendo dentro del Partido Justicialista. Su aparición reavivó la discusión sobre quién debe conducir a la oposición en los próximos años y, al mismo tiempo, volvió más visibles las diferencias entre el kirchnerismo, el peronismo federal y otros sectores que buscan lugar en el armado nacional.
El anuncio de Uñac no cayó en un terreno vacío. Hasta acá, Axel Kicillof venía siendo señalado como uno de los dirigentes con más peso dentro del espacio, mientras Sergio Massa conservaba influencia aun sin mostrarse en clave electoral. A eso se suman Juan Grabois, que ya dijo que quiere competir, Eduardo “Wado” de Pedro como una carta de La Cámpora y Ricardo Quintela con un perfil más dialoguista. En ese marco, el paso dado por el senador sanjuanino aceleró conversaciones que ya estaban abiertas dentro del PJ.
La candidatura de Sergio Uñac empuja una nueva pulseada en el peronismo
Con su definición pública, Sergio Uñac buscó dar un mensaje político claro: quiere disputar la Presidencia y pretende hacerlo desde un lugar que represente al interior del país. Esa posición lo ubica dentro del llamado peronismo federal, un espacio que desde hace tiempo intenta ganar centralidad en la discusión nacional y que ahora encontró en su figura una voz concreta para esa estrategia.
Según la información conocida, el senador sostiene que tiene respaldo político para avanzar. Su planteo, además, apunta a instalar una agenda económica de tono moderado, con eje en el equilibrio fiscal y el control de la inflación. No se trata de un detalle menor, porque dentro del justicialismo sigue abierta la discusión sobre qué perfil debe asumir el espacio para reconstruirse como alternativa nacional.
La decisión de Uñac también modificó la exposición de la pelea interna. Lo que hasta hace poco se discutía con menor visibilidad en mesas políticas y conversaciones reservadas, ahora empezó a expresarse de forma más abierta. En otras palabras, su candidatura no creó el conflicto, pero sí lo dejó mucho más a la vista dentro del peronismo.
Axel Kicillof sigue en el centro, pero ya no es el único nombre fuerte
Hasta antes de este movimiento, Axel Kicillof aparecía como la figura más sólida del peronismo para una eventual candidatura presidencial en 2027. Aunque el gobernador bonaerense no oficializó esa postulación, su nombre viene circulando desde hace tiempo como una de las principales referencias del espacio, en especial por el respaldo que conserva dentro del kirchnerismo duro.
Al mismo tiempo, Kicillof logró construir volumen político con el Movimiento Derecho al Futuro. Sin embargo, en las últimas semanas empezaron a escucharse cuestionamientos internos sobre su estrategia. Entre distintos dirigentes del PJ comenzó a instalarse la idea de que la conformación de un espacio propio pudo haber achicado sus chances de transformarse en una figura de consenso para todo el partido.
Ese punto es central para entender por qué la irrupción de Uñac tuvo impacto. No sólo porque suma otro aspirante, sino porque abre una alternativa distinta en términos territoriales y de perfil político. Mientras Kicillof conserva su base principal en Buenos Aires y en el universo kirchnerista, Uñac intenta pararse desde el interior y desde un armado más federal.
Sergio Massa, Grabois y Wado de Pedro siguen dentro de la conversación
La discusión en el peronismo no se reduce a dos nombres. Sergio Massa continúa siendo una figura de peso en el armado opositor, aun cuando evita hacer declaraciones públicas ligadas a una posible candidatura. De acuerdo con lo que se viene señalando dentro del espacio, el líder del Frente Renovador repite en privado que no está pensando en competir, pero su nombre sigue presente en todas las negociaciones importantes del PJ.
Juan Grabois, por su parte, ya explicitó su intención de participar y volvió a reclamar que las diferencias del peronismo se resuelvan en unas PASO abiertas. Esa postura lo mantiene como uno de los dirigentes que más insiste en una competencia interna formal, con reglas definidas y participación amplia de los distintos sectores.
También La Cámpora sostiene a Eduardo “Wado” de Pedro como una de las posibles expresiones del cristinismo. Su figura aparece mencionada con más fuerza ante la imposibilidad de Cristina Kirchner de volver a competir electoralmente. Por eso, dentro del justicialismo, de Pedro sigue siendo una de las cartas del sector que se referencia en la ex presidenta.
El Partido Justicialista suma nombres y expone sus tensiones rumbo a 2027
La lista de dirigentes que aparecen en danza no termina en los nombres más instalados. Ricardo Quintela también busca afirmarse dentro del Partido Justicialista con un perfil dialoguista y con la intención de acercar posiciones entre sectores que hoy conviven con tensiones. Su apuesta pasa por mostrarse como alguien capaz de tender puentes en una estructura que todavía no resolvió cómo ordenarse hacia adelante.
Además, en las mesas políticas del peronismo empezaron a circular otras figuras, entre ellas Natalia De la Sota, Jorge Brito y hasta el pastor Dante Gebel. No todos tienen el mismo nivel de instalación ni el mismo recorrido dentro del PJ, pero su sola aparición en las conversaciones muestra que la discusión está lejos de quedar cerrada y que distintos sectores buscan probar nombres para la etapa que viene.
Así, el escenario interno del peronismo se volvió más competitivo y más expuesto. Hay dirigentes que ya confirmaron su voluntad de pelear, otros que preservan silencio pero siguen teniendo influencia, y también espacios que intentan imponer su propio perfil para conducir la oposición. En ese contexto, la candidatura de Sergio Uñac funcionó como un acelerador de una disputa que ya estaba en marcha dentro del Partido Justicialista.

