Scaloni y la gestión del factor emocional que sostiene a la Selección en el Mundial

El cuerpo técnico y los referentes del plantel explican por qué el grupo pudo reaccionar en un partido límite y seguir en carrera.

La remontada de la Selección Argentina ante Egipto, después de estar 0-2 y ganarlo 3-2 en 13 minutos para seguir en el Mundial, dejó otra señal del ciclo de Scaloni: la gestión del factor emocional en un plantel que volvió a responder bajo presión. En Atlanta, con futbolistas exigidos desde lo físico y con situaciones personales atravesando al grupo, el equipo reaccionó cuando parecía quedar afuera. Esa respuesta, según marcaron el entrenador y varios referentes, no se explica solo por la táctica. También aparece una estructura de conducción que prioriza a la persona detrás del jugador y sostiene la competitividad.

La escena que siguió al partido resumió buena parte de esa carga. Apenas terminó el encuentro, Lionel Scaloni habló conmovido y casi sin poder sostener la voz. “No puedo ni levantar la mirada, lo siento, estoy muy emocionado. ¡Qué grupo de jugadores, hermano! Me tengo que ir, disculpame”, dijo antes de irse directo al vestuario, todavía atravesado por lo que acababa de pasar en la cancha.

Más tarde, ya en conferencia de prensa, el entrenador profundizó sobre el sentido de esa reacción. No la redujo a una corrección táctica ni a un cambio posicional. Para el DT, lo que empujó a la Selección fue otra cosa, una convicción colectiva que volvió a aparecer en el momento más delicado del partido.

“La magnitud de lo de hoy es comparable con muchísimas cosas que hemos vivido porque es un equipo que no deja de ir para adelante, el fútbol es esto. La táctica y la estrategia son importantes, pero si no tenés esto que tuvimos hoy nosotros hubiésemos quedado eliminados”, sostuvo Scaloni luego de la clasificación.

Scaloni puso a la gestión del grupo como una base de la Selección

Ese costado anímico no apareció ahora por primera vez. Desde hace tiempo, la gestión del grupo ocupa un lugar central dentro del ciclo de Scaloni, y ese rasgo volvió a quedar expuesto en esta Copa del Mundo en Norteamérica. La serie documental “El método Scaloni”, estrenada poco antes del torneo, ya había puesto el foco en una forma de conducción que se construyó junto a su cuerpo técnico y que excede el armado del once o la lectura de los partidos.

En esa estructura trabajan Roberto Ayala, Walter Samuel y Pablo Aimar, todos con pasado de selección como futbolistas. También forman parte el preparador físico Luis Martín, Matías Manna en video análisis y Martín Tocalli como entrenador de arqueros. Entre todos, según se desprende del recorrido del equipo, fueron moldeando una dinámica diaria en la que conviven exigencia, cercanía y un mensaje directo hacia el plantel.

Durante el Mundial, esa tarea no quedó atada solo a los entrenamientos. Argentina debió atravesar distintos contratiempos y sostener su rendimiento en un contexto complejo. Hubo jugadores que llegaron con una carga física importante y necesitaron un seguimiento puntual, entre ellos Nahuel Molina, Gonzalo Montiel, Cuti Romero, Julián Álvarez y Dibu Martínez. Al mismo tiempo, el grupo acompañó la situación personal de Lionel Messi tras la difusión del comunicado sobre la salud de su papá.

Por eso, la remontada con Egipto fue leída dentro de ese marco más amplio. El 3-2 no quedó solo como un resultado impactante ni como una reacción futbolística. También apareció como una prueba de cómo la Selección logró convivir con la presión del Mundial, con molestias físicas y con una carga emocional fuerte, sin perder competitividad en un partido decisivo.

El factor emocional apareció en las voces más fuertes del plantel

Uno de los que mejor explicó esa lógica fue Rodrigo De Paul, el futbolista con más presencias en el ciclo de Scaloni, con 92 partidos. En la antesala de la eliminatoria con Cabo Verde, el mediocampista dejó una reflexión que ayuda a entender cómo funciona la relación entre el entrenador y los jugadores puertas adentro.

“Me hizo entender que la vida se puede ver desde un montón de lugares, incluso el fútbol. Como yo ya lo dije, lo más importante es que no somos jugadores de fútbol, sino personas que juegan al fútbol. Esa frase para mí es sumamente importante. Atrás de cada jugador hay una persona con muchos problemas, satisfacciones y desilusiones. Cuando ves que la persona que te guía entiende eso, te sentís en un lugar mucho más acogedor. Uno puede desplegar mucho más sus virtudes”, afirmó De Paul.

Sus palabras pusieron en primer plano un aspecto que el grupo viene repitiendo desde hace tiempo: la prioridad sobre la persona antes que el jugador. Dentro de esa línea, Scaloni alterna momentos de máxima exigencia en las prácticas con otros espacios de distensión. En la concentración de Kansas City, por ejemplo, hubo una tarde libre en plena competencia y también momentos compartidos en asados con el plantel.

Esa manera de conducir no elimina la presión propia del alto rendimiento, pero sí parece darle al futbolista un lugar de contención dentro de una competencia extrema. De Paul, por peso específico y por trayectoria en este proceso, quedó como una de las referencias más claras para explicar por qué esa forma de trabajar impacta en el rendimiento del equipo.

La Selección también se ordenó alrededor de Messi

En ese entramado colectivo, la figura de Lionel Messi ocupa un lugar central, aunque no aislado. Dentro del plantel, el capitán convive con una estructura que lo respalda tanto adentro como afuera de la cancha. Después de la victoria agónica ante Egipto, el rosarino volvió a remarcar ese vínculo con sus compañeros y el valor que tiene para él sostener ese recorrido compartido.

“Yo ya lo he dicho muchas veces, soy muy agradecido de este grupo. Soy feliz de pertenecer. Sé que ellos siempre tienen unas palabras de cariño para mí. Y no solo palabras, me lo demuestran con hechos. Hace mucho tiempo que venimos compitiendo juntos y para mí es un orgullo poder competir al lado de ellos porque siempre entregan todo y creo que hoy fue una muestra más de todos”, expresó Messi.

En torno del capitán también hablaron otros futbolistas que reforzaron esa idea. Enzo Fernández contó que “le dijimos que era temprano para que se acabe”, mientras que Leandro Paredes detalló cómo atraviesa el plantel este tramo de la competencia junto al 10. “Tratamos de abrazarlo, de que él sienta que vamos a estar con él hasta el final. Para nosotros es un plus tenerlo con nosotros. También jugamos para que ese último partido de él no llegue nunca”, señaló el mediocampista.

Esas declaraciones aparecieron después de un partido en el que la Selección quedó al borde de la eliminación y lo dio vuelta cuando el escenario parecía cerrado. La reacción para revertir el 0-2 expuso que el grupo también se organizó alrededor de un objetivo inmediato: sostener en carrera a su capitán y evitar que ese encuentro se transformara en su despedida del torneo.

La remontada ante Egipto dejó una marca del ciclo de Scaloni

Visto en perspectiva, lo ocurrido en Atlanta volvió a condensar varios rasgos del actual campeón del mundo. Hubo respuesta competitiva, hubo capacidad para sobreponerse a un resultado adverso y también una lectura interna que excede lo que pasa con la pelota. Para Scaloni y su cuerpo técnico, la identidad del equipo no se construye solo con una idea táctica sino también con una manera de convivir, de contener y de administrar los estados emocionales.

La estructura diaria del cuerpo técnico aparece, en ese sentido, como una pieza importante del recorrido. Ayala, Samuel y Aimar acompañan a Scaloni en la tarea de campo; Luis Martín trabaja en la preparación física; Manna sigue el análisis en video y Tocalli conduce el trabajo específico de los arqueros. Ese reparto de funciones forma parte del andamiaje con el que la Selección sostiene su funcionamiento en plena competencia.

La reacción contra Egipto reforzó esa imagen. Argentina cargaba con futbolistas condicionados físicamente, con la presión de un partido límite y con una preocupación extrafutbolística que tocó de cerca a Messi. Aun así, en 13 minutos pasó del 0-2 al 3-2 y siguió en el Mundial. Scaloni la interpretó como una muestra de una identidad que ya había aparecido en otros momentos de su ciclo.

A casi dos días de una nueva final para llegar a las semifinales del Mundial, el plantel ya tiene definido cuál es el camino que pretende repetir. Las referencias del grupo, las palabras del entrenador y la remontada frente a Egipto dejaron expuesto que la fórmula no se apoya únicamente en la estrategia: también incluye la gestión del factor emocional como una herramienta central de la Selección.