lunes, mayo 18, 2026

Misión ATENEA: la historia del salteño que llegó al espacio desde una escuela técnica

Un ingeniero salteño formado en escuela técnica tuvo un rol central en la misión ATENEA, que probó nuevas tecnologías espaciales argentinas.

La misión ATENEA, el proyecto espacial argentino que marcó un récord de distancia con un microsatélite, tiene detrás la historia de un salteño formado en escuela técnica que hoy trabaja en el espacio. Se trata del ingeniero Hugo Videla, integrante del equipo que operó el satélite desde el Centro Espacial Teófilo Tabanera, en Córdoba. El especialista, que participó del segmento terreno de la misión, vuelve una y otra vez sobre el mismo punto: la educación técnica en Salta fue la base que le permitió llegar a la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE).

Videla, de 47 años, nació y creció en el barrio Don Emilio, en la ciudad de Salta. Cursó la primaria en la escuela San Alfonso y luego entró a la Escuela Técnica Nº 2 Alberto Einstein, donde empezó el camino que más tarde lo llevó a trabajar en una misión espacial. Desde Córdoba, siguió en tiempo real el comportamiento del microsatélite ATENEA, que operó dentro del programa Artemis II.

El ingeniero asegura que la combinación de talleres y práctica propia de la escuela técnica fue decisiva para poder avanzar después en Ingeniería Electrónica y en proyectos vinculados al espacio. Según explica, ese tipo de formación se nota tanto en la vida cotidiana como en el trabajo profesional.

la trayectoria del salteño que pasó de la tecnica ii a la mision atenea

Antes de llegar a la misión ATENEA, el salteño hizo un recorrido educativo muy marcado por la enseñanza técnica. Recuerda que en la Técnica II aprendió a manejar herramientas, a resolver problemas concretos y a trabajar con proyectos, algo que más tarde le facilitó el ingreso a la universidad. Afirma que, si sus hijos vivieran en Salta, los mandaría “a la Técnica sin dudarlo”, porque considera que el nivel de preparación es muy alto.

Ya instalado en Córdoba, continuó sus estudios en la Universidad Nacional de Córdoba, donde se volcó de lleno a la Ingeniería Electrónica. Allí, según cuenta, pudo comprobar una diferencia clara: los egresados de escuelas técnicas llegan con ventaja a los primeros años de la universidad. Para muchos de ellos, las materias iniciales son casi un repaso de contenidos que ya vieron en el secundario, lo que les permite adaptarse mejor al ritmo académico.

Videla describe la carrera como exigente y muy ligada al gusto por las ciencias duras. “Tenés que tener gusto por los números, por el análisis, por resolver problemas. No es para cualquiera, pero si te apasiona, lo hacés”, resume al hablar de lo que implica estudiar Ingeniería Electrónica. Con el tiempo, su perfil se orientó hacia el sector aeroespacial, principalmente a través de trabajos específicos con equipos y proyectos dedicados al espacio.

Esa experiencia acumulada en Córdoba lo llevó a incorporarse a la CONAE y, desde allí, a integrarse al grupo que operó la misión ATENEA. En la actualidad, su función se concentra en el segmento terreno, el área responsable de todo lo que conecta a las estaciones en tierra con el satélite en vuelo.

como se vivio desde cordoba el exito de la mision atenea en el espacio

En la misión ATENEA, Videla se desempeñó como operador del segmento terreno, que incluye estaciones, antenas y equipos necesarios para mantener el enlace con el satélite. Su tarea abarcó desde el uso de sistemas de carga de baterías hasta ensayos de vibración y pruebas específicas para asegurar el correcto funcionamiento del microsatélite durante todo el tiempo previsto de operación.

El 2 de abril de 2026 concluyeron las operaciones de ATENEA, luego de las 20 horas de funcionamiento estipuladas dentro de Artemis II. Durante ese período, el microsatélite mantuvo comunicaciones a más de 70.000 kilómetros de la Tierra y se convirtió en el dispositivo argentino que llegó más lejos hasta ahora. Videla siguió en directo cada etapa desde el Centro Espacial Teófilo Tabanera, en Córdoba.

“Recibimos telemetría en tiempo real del estado de salud del satélite a esa distancia. Eso para nosotros es todo un éxito”, explicó al describir cómo fue el seguimiento. Las señales que enviaba ATENEA se captaron al mismo tiempo en estaciones ubicadas en Córdoba, Tierra del Fuego y La Plata, que trabajaron coordinadas con organismos del exterior, entre ellos el Centro Espacial Nacional de Vietnam. Ese entramado de antenas permitió sostener el contacto con el microsatélite durante toda la experiencia en el espacio.

Gracias a ese desempeño, el equipo técnico pudo comprobar tecnologías clave para futuros desarrollos espaciales argentinos, entre ellas los sistemas de comunicación, el control térmico, la provisión de potencia y el control de actitud del satélite. Además de validar estos subsistemas, la misión generó una importante cantidad de datos para analizar.

analisis de datos, apoyo a otros satelites y pedidos para la educacion tecnica

Una vez terminadas las operaciones de vuelo, la misión ATENEA entró en una nueva etapa. El equipo comenzó a procesar toda la información que el satélite envió durante esas 20 horas de actividad. “Ahora estamos en la etapa de análisis de todos los datos obtenidos. Es una fase clave para capitalizar la experiencia y mejorar futuros desarrollos”, detalló Videla sobre el trabajo posterior al apagado del satélite.

Esa tarea incluye revisar parámetros técnicos, el rendimiento de cada subsistema y el comportamiento de los distintos componentes sometidos a prueba. A partir de esas conclusiones, se podrán ajustar diseños y procedimientos de cara a próximas iniciativas espaciales en el país.

Durante el mismo operativo, el personal argentino intervino también ante problemas que afectaban a satélites de otros países. Desde las instalaciones nacionales, brindaron apoyo a dispositivos de Alemania y Corea del Sur que habían perdido contacto con sus agencias. Desde el segmento terreno se logró restablecer la recepción de señales y reenviar la información a las instituciones responsables. “Fue una demostración de la capacidad técnica y de respuesta que tenemos”, subrayó Videla al repasar ese episodio.

En paralelo, el ingeniero evita hacer comentarios directos sobre definiciones de política educativa, pero sí señala la necesidad de que la enseñanza técnica y la investigación científica cuenten con más recursos. Plantea que es fundamental que los estudiantes accedan a equipamiento actual: “Es clave que los estudiantes tengan acceso a instrumental de última generación”, afirma cuando se le consulta por el rol de las escuelas técnicas en proyectos como la misión ATENEA.

Al hablarle a quienes recién empiezan sus estudios, centra su mensaje en la elección vocacional. “Que hagan lo que les gusta y lo sigan. Tarde o temprano da sus frutos”, sostiene. Relaciona ese consejo con el desarrollo de ATENEA, al que describe como el resultado de años de trabajo coordinado entre equipos de distintas disciplinas e instituciones.

El proyecto ATENEA fue impulsado por la CONAE junto con universidades, organismos científicos y el sector productivo nacional. Participaron la Universidad Nacional de La Plata, la Universidad Nacional de San Martín, la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires, el Instituto Argentino de Radioastronomía, la Comisión Nacional de Energía Atómica y la empresa VENG S.A., que aportaron equipos, conocimientos y capacidades específicas.

En ese esquema de trabajo conjunto se diseñaron, construyeron, integraron y ensayaron los elementos que forman el microsatélite y su entorno de operación. El proceso incluyó el desarrollo y la verificación de la estructura, los mecanismos de despliegue, la computadora de a bordo y el sistema de comunicaciones, todos sometidos a pruebas para confirmar su funcionamiento en las condiciones previstas para la misión ATENEA.