Salta mantiene una alerta sanitaria ante la próxima temporada de enfermedades transmitidas por el mosquito Aedes aegypti. El Ministerio de Salud prepara la vigilancia de dengue, chikungunya y zika, con atención sobre el efecto que podrían tener las lluvias, inundaciones o la sequía. En la ciudad de Salta y el resto de la provincia, además, continúa el seguimiento de cerca de 200 pacientes que atravesaron chikungunya y presentaron secuelas luego de tres meses.
Francisco García Campos, director general de Coordinación Epidemiológica, explicó que el monitoreo no se limita al dengue. El funcionario señaló que la circulación de otros arbovirus también forma parte de la planificación, debido a que el mosquito puede transmitir las tres enfermedades.
El chikungunya mantiene bajo seguimiento a pacientes de Salta
Durante una entrevista en Efecto Dominó, por Radio LUP 94.7, García Campos indicó que el chikungunya tuvo una incidencia elevada en Argentina y otros países de Sudamérica durante este año. Salta también registró una cantidad importante de contagios, por lo que parte de los afectados continúa con asistencia.
El director señaló que la evolución de esta enfermedad puede ser distinta a la del dengue. Mientras el dengue suele finalizar tras su período agudo, algunas personas con chikungunya pueden conservar dolores u otras complicaciones varias semanas después de haber enfermado.
“Estamos completando el seguimiento de los pacientes con chikungunya que, pasados los tres meses, han entrado en la fase crónica y han continuado con secuelas invalidantes importantes. Cerca de 200 pacientes hemos tenido registrados”, indicó García Campos.
La asistencia contempla controles y rehabilitación según cada caso
Cuando los síntomas persisten por más de tres meses, los pacientes pueden ingresar a una fase crónica. En esas situaciones, el sistema sanitario dispone controles, atención médica, rehabilitación y acompañamiento de acuerdo con las necesidades de cada persona.
“El dengue viene, pasa y se va. En cambio, los pacientes con chikungunya, pasadas las tres semanas, pueden continuar con secuelas”, diferenció el especialista. También informó que cerca del 90% de los casos registrados recibió atención en el domicilio y no necesitó internación.
Las lluvias y las rutas del norte forman parte de la alerta
La preparación para la nueva temporada incluye la observación de los principales corredores de circulación de personas en el norte argentino. García Campos identificó a las rutas nacionales 34 y 9 como trayectos relevantes para advertir tempranamente la aparición de casos en las localidades ubicadas sobre esos caminos.
“En el mapa de la Argentina, la Ruta 34 y la Ruta 9 son las dos rutas más importantes de esta zona del país, y todas las localidades que están en esas rutas son las que comienzan a ver los casos”, explicó. La vigilancia busca detectar enfermedades vinculadas con la movilidad de personas entre distintos puntos de la región.
Por otra parte, las áreas sanitarias contemplan dos escenarios climáticos. Las lluvias y las inundaciones generan preocupación porque el agua acumulada puede favorecer la reproducción del mosquito, mientras que un período de sequía obliga a considerar el riesgo de incendios. “Al haber más agua va a haber más proliferación de Aedes aegypti”, advirtió García Campos.


Dengue en Salta: cómo seguirá el operativo de prevención en agosto y septiembre
Multas más duras por baldíos abandonados en Metán para frenar focos de dengue