jueves, julio 16, 2026

El cambio que mostró abril con los salarios y abre una nueva discusión

El dato oficial marcó una mejora mensual del poder adquisitivo, pero economistas señalaron que la recuperación sigue siendo desigual.

Los salarios registrados volvieron a ganarle a la inflación en abril y el Gobierno tomó ese dato como una señal de cambio después de siete meses seguidos de pérdida. Según la información difundida, los ingresos subieron 3,5% en ese mes, mientras que los precios avanzaron 2,6%. El movimiento aparece como un alivio en medio de una discusión más amplia sobre cuánto puede durar esa mejora, qué pasa con el poder adquisitivo y si la recuperación logrará sostenerse en la segunda mitad del año con una inflación más baja y con actividad económica todavía dispareja.

El dato llegó después de varios meses en los que los sueldos quedaron detrás del costo de vida. Entre mediados de 2025 y el arranque de 2026, los salarios reales acumularon una baja cercana al 5%, en un contexto marcado por la aceleración inflacionaria y por la volatilidad previa a las elecciones. Esa combinación complicó las paritarias y fue achicando el ingreso disponible de los trabajadores registrados, tanto en el ámbito privado como en el público.

Aunque abril mostró una mejora mensual, el balance completo sigue dejando números negativos desde la asunción de Javier Milei. En el sector privado registrado, la caída real acumulada es de 3,5%, mientras que en el sector público llega a 17,3 por ciento. Esa diferencia entre segmentos es uno de los puntos que más remarcan economistas y consultoras cuando analizan el escenario actual.

Salarios: abril frenó la racha negativa, pero no borró lo que se perdió

La suba real de abril fue presentada por el oficialismo nacional como un corte respecto de la tendencia que se venía viendo desde agosto de 2025. En paralelo, el presidente Javier Milei habló en los últimos días de “salarios enormes” si resulta reelecto el año próximo. En esa línea, dentro del esquema económico nacional, la recomposición de ingresos aparece asociada a una expectativa concreta: que una mejora del bolsillo pueda empujar el consumo y acompañar una recuperación de la actividad.

Sin embargo, el resultado de un mes no alcanza para cerrar la discusión. Distintos especialistas marcaron que la mejora de abril debe leerse junto con el deterioro previo, ya que viene después de una etapa en la que los aumentos salariales no lograron seguirle el ritmo a los precios. Por eso, el repunte es observado más como una recuperación parcial de terreno perdido que como una señal definitiva de cambio de ciclo.

También aparece otro elemento de peso: la diferencia entre rubros y sectores. Mientras algunos trabajadores formales del ámbito privado tienen herramientas de negociación más activas, otros grupos siguen más complicados. El caso del empleo público y el del trabajo informal son los más mencionados en los análisis, justamente porque allí la capacidad de recuperar ingreso suele ser más limitada.

Además, la mejora del salario real no depende solo de una inflación más tranquila. Varios informes señalan que también hace falta una economía con mayor ritmo y, sobre todo, con crecimiento en ramas que generan trabajo en cantidad. Si la recuperación queda concentrada en sectores primarios y no se extiende a industria, comercio o construcción, el efecto sobre los ingresos puede quedar corto.

Inflación: la desaceleración ayudó, aunque el escenario sigue siendo desigual

Camilo Tiscornia, director de la consultora C&T, explicó que el salario real tiene una dimensión de fondo y otra más inmediata. “En cuanto a lo de fondo, para que los salarios reales crezcan, la economía tiene que crecer a un buen ritmo. Y no viene pasando eso todavía. Entonces, hasta que eso no pase, es difícil ver que los salarios crezcan en forma sostenida”, dijo Tiscornia, consultado por Infobae.

Según su análisis, lo que pasó durante el verano pasado fue clave para entender el rebote posterior. La aceleración inflacionaria de esos meses no estaba prevista en las paritarias y terminó empujando una baja transitoria del salario real. En ese marco, abril aparece como una puesta al día frente a lo que se había perdido antes, más que como un salto que asegure una mejora continua en el corto plazo.

El propio Tiscornia planteó esa cautela con otra definición: “Seguramente en abril lo que estás viendo es una especie de recuperación, una puesta al día con lo que se había perdido antes. No creo que necesariamente ese ritmo se vaya a repetir ahora mismo en el corto plazo, pero sí creo que puede haber una tendencia, aunque sea un poco más moderada”.

Desde Equilibra, Gonzalo Carrera también vinculó el dato a la baja de la inflación y a la posibilidad de que en los próximos meses el salario privado formal recupere algunos puntos. Aun así, advirtió que una mejora más fuerte choca con un límite claro: la falta de impulso en los sectores no primarios y la ausencia de un salto de productividad. Dicho de otro modo, si no se mueve la economía donde hay más empleo, el avance puede quedarse a mitad de camino.

Gobierno y consultoras miran la segunda mitad del año con prudencia

Fiorella Scalise, economista de Eco Go, sostuvo que el registro de abril no alcanza para afirmar que la etapa de caída haya terminado. Para la especialista, se trata de “más bien un respiro o una estabilización transitoria”. En declaraciones a este medio, agregó: “Si bien son datos alentadores, llegan luego de un período prolongado de fuerte deterioro del poder adquisitivo, por lo que un mes no basta para hablar de una reversión de tendencia; de hecho, en términos interanuales, el sector registrado (tanto público como privado) aún se encuentra en terreno negativo en términos reales”.

Scalise describió para la segunda mitad del año un panorama “moderadamente optimista, pero heterogénea”, apoyado en una desaceleración del índice de precios. En ese sentido señaló: “La perspectiva para la segunda mitad del año es moderadamente optimista, pero heterogénea, consolidando un escenario donde los salarios tienen un terreno más conveniente para ganarle a los precios. Este proceso se ve favorecido principalmente por la continua desaceleración del IPC (que para junio estimamos en torno al 1,9%) permitiendo que cada aumento nominal rinda más en el bolsillo”.

La economista también remarcó que la reactivación de paritarias, junto con cláusulas de revisión y aumentos del sector privado formal, puede colaborar en esa mejora. Pero aclaró que no todos los trabajadores parten de la misma situación. “Mientras que el sector privado registrado tiene las herramientas para ganarle a la carrera de los precios, el sector público, fuertemente condicionado por el ajuste fiscal, y el sector informal, que carece de paritarias tendrán un desafío en el segundo semestre”, sostuvo.

Otras mediciones fueron en un sentido parecido. Un informe de Fundación Capital indicó que una inflación más baja mejora el panorama para los ingresos, aunque advirtió que todavía pesan factores que condicionan la negociación salarial. Entre ellos mencionó un mercado laboral más débil. “Un mercado laboral débil limita los reclamos salariales: hay 216 mil empleos menos en el sector privado registrado desde el cambio de administración y la informalidad va en ascenso (44,2% de los ocupados en el IT-26, subió 2,2 puntos i.a.)”, señaló.

Ese reporte sumó otro punto: la recuperación económica no viene siendo pareja entre actividades, y eso deriva en recorridos salariales distintos. A la vez, planteó que las autoridades nacionales seguirán de cerca las paritarias como parte del ancla nominal, aunque con menor rigidez en el margen y con la aparición de bonos o sumas fijas que aportan algo a los ingresos.

Desde EcoAnalytics, el economista jefe Santiago Casas sostuvo que todavía queda un trecho importante para volver al nivel previo a la última aceleración inflacionaria. “Todavía queda bastante terreno: el salario real privado registrado se ubica 3,5% por debajo de agosto, previo a la última aceleración inflacionaria”, afirmó Casas. Según su mirada, si la desinflación continúa en la segunda mitad del año, el salario real podría convertirse otra vez en un motor del consumo.

Una evaluación similar hizo Cepec, que definió lo ocurrido en abril como “un rebote puntual dentro de una tendencia previa claramente negativa” y añadió que “es un dato positivo, pero todavía insuficiente para hablar de un cambio estructural”. El centro de estudios recordó además que durante buena parte de 2024 la mejora del salario real había servido para impulsar el consumo, la demanda de dinero y la actividad, pero ese efecto se fue debilitando en 2025 y desapareció en los primeros meses de 2026.

En su proyección, Cepec indicó que una inflación estabilizada cerca del 2% mensual podría abrir una recomposición más consistente. “si la inflación logra sostenerse en torno a la zona de 2% mensual, y con la baja reciente del petróleo crudo ayudando a contener costos energéticos, podríamos empezar a ver una recomposición gradual más consistente”.