SAETA atraviesa una crisis marcada por la caída de pasajeros en la ciudad de Salta y el área metropolitana. Según informó su gerente general, Claudio Juri, el sistema registró 1,1 millones de menos viajes que en el mismo mes del año pasado, con una demanda que retrocedió hasta valores parecidos a los de 2021. Ese movimiento golpea la recaudación, mientras la deuda con las empresas prestadoras se acerca a los $7.000 millones y junio arranca con nuevos compromisos operativos, entre ellos el pago del gasoil.
El planteo fue realizado por Juri en diálogo con Qué Domingo por Aries, donde explicó que el problema central pasa por la baja de usuarios pagos. De acuerdo con su descripción, muchos pasajeros modificaron sus hábitos, recortaron traslados o directamente optaron por otras alternativas, de modo que el colectivo quedó para viajes puntuales.
En ese escenario, SAETA sostiene la prestación, ya que una baja de unidades en circulación afectaría la cobertura. “El colectivo sigue funcionando. El tema es que recauda menos”, resumió el gerente general.
La caída de SAETA se sintió en los ingresos del sistema
La reducción de pasajeros pagos impacta de forma directa en la caja del servicio. Al haber menos viajes, entra menos dinero, mientras los costos diarios siguen corriendo en el sistema de transporte que utilizan miles de vecinos salteños.
Juri precisó que la diferencia fue de 1,1 millones de viajes menos frente al mismo período del año anterior. Además, señaló que el nivel actual de usuarios se parece al de 2021, un dato que muestra con claridad la magnitud del retroceso.
La explicación que dio apunta a un cambio en la conducta de quienes usan el colectivo. Según indicó, una parte de los pasajeros redujo sus desplazamientos y otra empezó a tomar el servicio solo cuando resulta indispensable.
La crisis suma deuda y compromisos para junio
Junto con la menor recaudación, SAETA arrastra una deuda con las empresas prestadoras que ya ronda los $7.000 millones. Ese número aparece en un momento delicado, porque los ingresos actuales no alcanzan para cubrir todas las obligaciones del sistema.
El comienzo de junio agrega pagos que deben afrontarse, entre ellos el combustible. En ese marco, la presión financiera crece sobre la operatoria cotidiana del servicio en la capital provincial y su zona de cobertura.
Desde la empresa remarcaron que la baja de demanda no permite achicar la cantidad de unidades sin afectar el servicio. Por eso, el esquema sigue en marcha, aun cuando la recaudación quedó por debajo de las necesidades operativas.
Menos viajes, mismo servicio en circulación
El planteo expuesto por el gerente general deja una combinación compleja: circulan los colectivos, pero con menos pasajeros pagos. Eso achica los recursos disponibles y, al mismo tiempo, mantiene abiertos costos que no se frenan.
En la entrevista, Juri sostuvo: “El colectivo sigue funcionando. El tema es que recauda menos”. También indicó que desde junio se incorporan nuevas obligaciones, entre ellas el pago del gasoil, mientras la deuda con las prestatarias “ronda los $7.000 millones”.


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