Una serie de robos en viviendas de la villa veraniega de San Lorenzo mantiene en vilo a los habitantes de la zona más antigua de la localidad. De acuerdo con fuentes policiales, un grupo de entre cinco y seis delincuentes sería el responsable de al menos media docena de entraderas, todas con una característica llamativa: en cada casa atacada aparece un aerosol de espuma del “Rey Momo” dejado en un lugar visible, que los investigadores consideran la marca de la banda. Pese a la intervención de un equipo especial, hasta ahora no se registran detenciones vinculadas directamente con estos hechos.
Banda organizada y un patrón que se repite en los robos de San Lorenzo
Según la reconstrucción preliminar, la seguidilla de hechos se inició a fines del año pasado y se fue repitiendo en distintas viviendas ubicadas a pocas cuadras unas de otras, siempre dentro del sector más tradicional de San Lorenzo. Las casas afectadas son, en todos los casos, domicilios que estaban vacíos al momento del ingreso, ya sea porque los dueños habían salido a alguna actividad o porque se encontraban de viaje.
Las fuentes consultadas detallaron que el grupo sospechado estaría integrado por entre cinco y seis personas, a quienes se les atribuye más de seis robos con características similares. La Policía de Salta dispuso que un equipo de investigadores especializados se aboque exclusivamente a esta causa, con seguimiento diario del avance de las actuaciones internas y de las medidas dispuestas por la Justicia.
De acuerdo con las filmaciones de cámaras particulares analizadas hasta ahora, los intrusos actúan con el rostro cubierto, usando capuchas o pasamontañas. Se los observa trepando tapias laterales o del fondo y moviéndose por los patios traseros, siempre fuera del alcance directo de los dispositivos de videovigilancia instalados por los frentistas. Para los pesquisas, esa forma de circular indicaría un conocimiento previo del diseño de las propiedades.
Una vez que llegan al fondo, la maniobra se repite: fuerzan la puerta trasera, que suele estar menos reforzada que la entrada principal, y logran acceder al interior de la vivienda sin generar ruidos que llamen la atención de los vecinos. Los peritos describen un accionar rápido y metódico, concentrado en pocos ambientes de la casa.
La marca con espuma Rey Momo y un botín que se concentra en objetos de alto valor
Dentro de los inmuebles, los ladrones descartan artefactos de gran tamaño y se enfocan en bienes fáciles de ocultar y trasladar. Una fuente ligada a la investigación explicó que el grupo busca “elementos de valor que entren en bolsos o mochilas y que no resulten llamativos al momento de la fuga”. Según los reportes, el botín habitual incluye dinero en efectivo, alhajas y armas de fuego.
En cada recorrido, los delincuentes abren cajones, revisan roperos y mueven muebles en busca de escondites. Tras apoderarse de lo que consideran más rentable, dejan como “recuerdo” un envase de espuma del “Rey Momo” en un lugar visible: sobre una mesa, arriba de algún mueble o en distintos puntos del interior. Este detalle se repitió en al menos seis domicilios relevados.
En el primer caso registrado, la aparición del aerosol no llamó la atención de los peritos; fue catalogada como un objeto más dentro del desorden propio de un robo y solo generó comentarios entre los propietarios. Pero a los pocos días, el mismo tipo de envase reapareció en otra casa violentada, y luego otra vez en una tercera. A partir de allí, la espuma Rey Momo pasó a ser un indicio clave para los investigadores, que la vinculan directamente con la forma de operar de la banda.
La presencia sistemática de estos aerosoles, asociados a festejos y carnavales, es interpretada por la fuerza como una suerte de sello o “firma” de los autores. En ámbitos policiales consideran que ese rasgo tiene también un componente de burla hacia quienes están a cargo de la pesquisa, ya que el objeto se deja en forma deliberada y en sitios estratégicos para que sea visto apenas alguien entra al domicilio.
Vecinos preocupados por la seguidilla de robos y la carga simbólica de la marca
Con el correr de los hechos, en la villa de San Lorenzo comenzaron a escucharse cada vez más reclamos de residentes y propietarios de casas de descanso. En los relatos que llegan a la fuerza de seguridad se repite la misma sensación: malestar por el ingreso a las viviendas y fastidio por el mensaje que dejan los atacantes con los aerosoles de espuma.
De acuerdo con lo que se comenta en ámbitos cercanos a la Jefatura, las personas damnificadas y los vecinos más cercanos a los domicilios asaltados expresan que no solo sienten el impacto económico de los robos, sino también la molestia de llegar a sus casas y encontrarse con el lugar revuelto y con el envase de “Rey Momo” como último gesto de los delincuentes antes de escapar.
En este contexto, muchos frentistas reforzaron medidas de seguridad particulares, con más cámaras, alarmas y cerraduras adicionales. Sin embargo, los investigadores señalan que, hasta el momento, las imágenes captadas por esos sistemas no permitieron individualizar a los autores, y que la principal base de trabajo sigue siendo el patrón repetido en cada ataque y la marca con el aerosol.
Perros amigables y sospechas sobre trabajadores temporarios
Un elemento que llamó la atención de quienes analizan los robos es la reacción de los perros en varias de las casas afectadas. En algunas grabaciones se observa que los animales no ladran ni muestran señales de alarma; por el contrario, mueven la cola y aceptan caricias por parte de uno de los intrusos, como si se tratara de alguien conocido.
A partir de ese comportamiento, los investigadores comenzaron a trabajar con la hipótesis de que al menos uno o dos integrantes del grupo habrían tenido antes algún tipo de vínculo con los domicilios asaltados. Se mencionan, entre las posibilidades, actividades ocasionales como tareas de jardinería, mantenimiento de parques o refacciones generales.
Esa línea de análisis derivó en que los policías enfocaran las preguntas en un grupo acotado de trabajadores eventuales de la zona. Sin embargo, ese camino no avanzó como se esperaba. Según trascendió, algunos de los consultados consideraron que ciertos cuestionarios eran demasiado insistentes y se mostraron temerosos de quedar involucrados, por lo que optaron por cortar la colaboración informal que venían manteniendo.
Como consecuencia, se ralentizaron varias tareas de campo pensadas para profundizar sobre ese universo de posibles sospechosos. En paralelo, se registró una interrupción en la cadena de robos vinculados a la llamada “banda del Rey Momo”. Para los encargados de la causa, este freno en los ataques refuerza la idea de que parte del grupo pertenece al circuito de trabajadores ocasionales y habría percibido el aumento de las sospechas.
Presión interna en la fuerza y un golpe fuerte a un abogado coleccionista
El caso es seguido de cerca por las máximas autoridades de la Policía de Salta, que solicitaron informes periódicos al equipo de elite asignado. Dentro de la fuerza remarcan que el modo de actuar muestra un estilo definido, con horarios, recorridos y objetivos similares, pero hasta la fecha no se logró desbaratar al grupo ni se registran detenciones ligadas de forma directa con estos robos.
Entre todos los episodios relevados hay uno que se destaca por el monto y las características de lo sustraído. Se trata del asalto a la casa de un abogado de larga trayectoria y con importantes bienes a su nombre. En esa vivienda, los intrusos se llevaron una suma de efectivo considerada elevada y, sobre todo, un conjunto de armas antiguas y de colección, cuyo valor, según se informó, sería incluso mayor que el del dinero robado.
El perjuicio económico y la pérdida de esas piezas generaron una fuerte molestia en el profesional, que, de acuerdo con lo que trascendió, realizó varias gestiones telefónicas en busca de una respuesta concreta frente al avance de la llamada banda del “Rey Momo”. Hasta el momento, según la información disponible, esas comunicaciones derivaron en explicaciones internas sobre la marcha de la investigación, sin que se hayan difundido medidas efectivas ni anuncios de capturas vinculadas a estos hechos.

