La Justicia analiza restos óseos hallados en un paraje del norte de Salta para determinar si tienen vínculo con la desaparición de Rosmery Aramayo Torres, la mujer de Salvador Mazza que fue vista por última vez el 17 de enero de 2025. Junto al material óseo también secuestraron prendas de vestir y una cuerda o cinto. Por ahora no hay identificación confirmada. Todo fue remitido a laboratorios de alta complejidad para estudios de ADN y peritajes forenses, mientras la causa por femicidio ya fue elevada a juicio oral y público.
El hallazgo se produjo en el sector de El Palmar, en inmediaciones del paraje Curva de Juan, después de que un poblador advirtiera elementos sospechosos y se comunicara con el 911. A partir de ese aviso intervino la fiscalía correspondiente y se dispusieron medidas en el lugar para preservar la escena y reunir evidencia.
Desde la investigación remarcaron que todavía no se puede asegurar a quién pertenecen los restos. La relación entre este procedimiento y el expediente por Rosmery Aramayo Torres dependerá de los resultados científicos que se obtengan en las próximas pericias.
Restos óseos bajo análisis en un paraje del norte salteño
El procedimiento se activó tras la llamada de un vecino que detectó objetos llamativos en una zona rural ubicada a unos 60 kilómetros al este de la intersección entre la ruta nacional 34 y la ruta provincial 54. En ese punto trabajaron investigadores y personal judicial, que levantaron distintos elementos para su posterior examen.
Entre lo secuestrado figuran restos óseos, ropa y una cuerda o cinto. Sin embargo, la Fiscalía de Graves Atentados contra las Personas aclaró que no existe por el momento una identificación de los restos óseos. Por esa razón, la investigación quedó atada a los informes técnicos que deberán emitir los laboratorios.
Sobre ese punto, el fiscal Gonzalo Ariel Vega dijo: “Si bien se han encontrado los restos óseos, aún no podemos determinar a quién pertenecen. Los equipos científicos deberán establecer si es posible recuperar material genético”. Esa definición será clave para saber si el hallazgo corresponde o no a la mujer desaparecida.
También se refirió al operativo el jefe de la Brigada de Investigaciones N° 4 de Tartagal, Diego Aguirre, quien explicó que, una vez recibida la denuncia, “de forma inmediata se pasó la información a la fiscalía GAP, que dispuso una serie de medidas”.
Rosmery Aramayo Torres desapareció en Salvador Mazza y la causa ya fue enviada a juicio
Rosmery Aramayo Torres fue vista por última vez el 17 de enero de 2025 en su casa del barrio Ferroviario de Salvador Mazza. Más tarde, cámaras de seguridad la registraron junto a su pareja, José Eduardo Miranda, cuando circulaban en una camioneta doble tracción por la ruta nacional 34 en dirección a la ruta provincial 54, con rumbo al chaco salteño.
En los primeros tramos de la causa, Miranda sostuvo que la mujer se había ido por voluntad propia. Con el avance del expediente, esa versión quedó descartada por contradicciones detectadas en su declaración. Actualmente permanece detenido e imputado por femicidio en una causa que ya fue elevada a juicio oral y público.
El sitio donde ahora aparecieron los restos ya había sido revisado en operativos anteriores, aunque en esas oportunidades no hubo resultados. El nuevo hallazgo volvió a poner el foco sobre una búsqueda extensa, marcada por rastrillajes en distintos puntos del norte provincial.
Los rastrillajes previos en el paraje y otras zonas no habían dado resultados
La investigación por la desaparición de Rosmery Aramayo Torres incluyó allanamientos y recorridos por tierra y agua en lugares como Pozo La Yegua y la zona rural de El Chivil. Hasta este nuevo procedimiento, no se habían informado indicios firmes sobre su paradero.
Uno de los operativos mencionados en la causa se realizó el 1 de julio en un camino conocido como El Quebrachal, en el paraje El Pelícano, al norte de Salta. Allí trabajaron cerca de 50 efectivos policiales junto con equipos de la Unidad Fiscal creada por resolución 1597/25 del procurador general Pedro García Castiella.
En ese despliegue también participaron personal de la Unidad de Investigación UGAP Tartagal, integrantes del Cuerpo de Investigaciones Fiscales, efectivos de la Policía Federal Argentina y personal de la Policía de Catamarca con canes entrenados para detectar restos cadavéricos humanos. Pese al movimiento de recursos y a la ampliación progresiva del área inspeccionada, ese rastrillaje terminó sin novedades sobre la ubicación de la mujer.
En paralelo, familiares y allegados de Rosmery Aramayo Torres realizaron marchas para pedir avances en la causa y el esclarecimiento de su desaparición. Por ahora, el expediente suma este nuevo hallazgo en el paraje Curva de Juan y queda a la espera de los estudios de ADN y de los peritajes forenses.


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