Fiestas con pirotecnia: cómo cuidar a tu animal y qué servicio especial habrá para las mascotas en Salta

Ante el uso de pirotecnia en Navidad y Año Nuevo, el Hospital de Bienestar Animal y el Centro de Adopciones Mancilla armaron en Salta un esquema especial de atención para cualquier animal que sufra crisis por los ruidos. El dispositivo funcionará los días 24, 25, 31 de diciembre y 1 de enero en horarios reducidos, y el médico veterinario Pablo Díaz detalló qué hacer en casa para prevenir, cómo detectar signos de alarma y cuándo llevar de urgencia a la mascota al consultorio.

De cara a las fiestas de fin de año y al uso de pirotecnia en distintos barrios de Salta, el Hospital de Bienestar Animal organizó un servicio particular para asistir a cualquier animal que se vea afectado por los estruendos. El dispositivo funcionará en Navidad y Año Nuevo con horarios específicos y estará a cargo del equipo del Centro de Adopciones Mancilla. El médico veterinario Pablo Díaz explicó que la idea central es brindar contención rápida a las familias y evitar que perros y gatos terminen heridos, extraviados o en crisis severas de pánico.

Díaz recordó que la mayoría de las consultas de esta época se relacionan con el miedo a la pirotecnia y remarcó que la clave es adelantarse a los ruidos fuertes, organizar la casa para amortiguar el sonido y estar atentos a cualquier cambio brusco de conducta. También insistió en que los casos más graves deben ser atendidos en un centro veterinario y que no se debe medicar por cuenta propia a la mascota.

El profesional señaló además que, por la particular sensibilidad auditiva de los animales domésticos, los cohetes y bombas se sienten mucho más intensos que para una persona. Por eso, recomendó tomar medidas desde temprano durante el 24 y el 31 de diciembre, momentos en los que se incrementa el uso de fuegos de artificio en la ciudad y en el interior de la provincia.

Guardia especial por pirotecnia para cualquier animal

El esquema de atención especial se aplicará tanto en Navidad como en Año Nuevo. Según explicó Pablo Díaz, la guardia en el Hospital de Bienestar Animal funcionará el martes 24 de diciembre de 8 a 12 y el miércoles 25 de diciembre de 10 a 12. El mismo cronograma se repetirá el miércoles 31 de diciembre, también de 8 a 12, y el jueves 1 de enero, de 10 a 12. El objetivo es contar con un espacio preparado para recibir a cualquier animal que llegue con crisis vinculada a la pirotecnia, como taquicardia, jadeos intensos, convulsiones o intentos desesperados de fuga.

El director del Centro de Adopciones Mancilla remarcó que este dispositivo está pensado tanto para perros como para gatos y otros animales domésticos que puedan descompensarse durante las celebraciones. En todos los casos, la recomendación es no esperar a que el cuadro empeore y trasladar al animal apenas se detecten signos preocupantes, sobre todo si ya tuvo episodios anteriores de miedo extremo a los ruidos.

Díaz indicó que muchas de las urgencias que llegan en estas fechas tienen que ver con conductas de huida y accidentes posteriores. Hay mascotas que rompen puertas, saltan tapias o se sueltan del collar por el pánico, y terminan atropelladas o perdidas. También advirtió que algunos animales intentan agarrar con la boca los proyectiles, lo que puede provocar lesiones graves e incluso la muerte.

Frente a estas situaciones, el profesional insistió en que la consulta veterinaria es indispensable, ya sea en el servicio especial del Hospital de Bienestar Animal o con el veterinario de cabecera en cada barrio. Subrayó que las familias deben estar atentas a los horarios de mayor uso de pirotecnia y tener planificado de antemano a dónde acudir en caso de una emergencia.

Recomendaciones para preparar la casa y acompañar a la mascota

Más allá de la guardia por pirotecnia, Díaz puso el foco en el trabajo previo dentro del hogar. Explicó que una de las medidas más efectivas es cansar físicamente al animal antes de que arranquen los festejos. La sugerencia es sacarlos a caminar y jugar el mismo día, en las horas previas, para que lleguen más relajados al momento de mayor ruido. Esto vale tanto para la noche del 24 como para la del 31, cuando suelen concentrarse los estruendos más fuertes.

El veterinario señaló que también es importante elegir un sector de la vivienda donde el animal pueda refugiarse y sentirse contenido. La recomendación es destinar una habitación, cerrar bien puertas y ventanas, usar cortinas, poner música tranquila o sonidos suaves y dejarle cerca agua, comida y algún juguete que le guste. Según detalló, resulta clave que alguien de la familia permanezca cerca para transmitir calma durante los picos de sonidos fuertes.

No obstante, advirtió que ese acompañamiento debe ser equilibrado. Comentó que la sobreprotección puede reforzar el miedo al ruido si se exageran los mimos o se actúa con demasiada angustia frente a los cohetes. Por eso, aconsejó mantener una actitud serena, hablarle al animal en tono normal y comportarse lo más cotidiano posible, para que perciba que, a pesar de la pirotecnia, no hay una amenaza real dentro de la casa.

Otra medida que destacó fue la identificación. Para Díaz, es un “punto clave” que cada animal tenga un collar con una chapa o algún sistema que indique un teléfono de contacto. Esto facilita mucho el regreso al hogar si la mascota se escapa en medio del ruido o si alguien la encuentra en la calle tras un episodio de huida por los estruendos.

Signos de alerta y riesgos frecuentes en perros y gatos

El especialista detalló cuáles son las señales que deben encender la alarma en las familias. Entre los síntomas más habituales nombró el aumento marcado de la frecuencia respiratoria y cardíaca, el jadeo constante, temblores, rigidez, parálisis por miedo, búsqueda desesperada de escondites o intentos de romper puertas y ventanas. Ante convulsiones, pérdida de la conciencia o conductas de fuga descontrolada, la indicación es acudir de inmediato a un veterinario.

En cuanto a los riesgos más frecuentes, Díaz mencionó atropellamientos en rutas y avenidas, golpes por caídas desde techos o tapias y lesiones al morder restos de cohetes. También hizo referencia a cortes y quemaduras en las patas o en la boca, que pueden pasar desapercibidos al principio y complicarse si no se tratan a tiempo. Por estos motivos, insistió en controlar bien los accesos a la calle y evitar que las mascotas queden en patios abiertos o terrazas sin supervisión durante los picos de pirotecnia.

tratamientos permitidos, qué evitar y métodos de desensibilización sonora

Respecto al uso de fármacos frente al miedo a la pirotecnia, el profesional fue tajante al desaconsejar los sedantes empleados sin control veterinario. Señaló que “no hay que utilizar sedantes, porque lo único que hace es inmovilizar al paciente. Es un acto de crueldad. Los animales sienten pánico o fobia, pero no pueden movilizarse”. Según explicó, estas drogas no reducen el miedo, solo bloquean la capacidad de reacción y empeoran el sufrimiento del animal.

Como alternativa, mencionó la posibilidad de usar tranquilizantes o ansiolíticos recetados específicamente para cada caso, siempre bajo supervisión profesional y con ajuste de dosis adecuado al peso y estado de salud del animal. También nombró como complemento otras terapias, como la homeopatía o las flores de Bach, que algunos colegas utilizan dentro de un plan más amplio para tratar fobias sonoras.

Desde el Centro de Adopciones Mancilla, Díaz contó que trabajan todo el año en el comportamiento animal mediante un método de desensibilización sonora. El procedimiento consiste en reproducir grabaciones de ruidos de pirotecnia a un volumen bajo, de forma que el animal no se altere, mientras se lo estimula con juegos y experiencias positivas. Con el correr de los días, se va subiendo gradualmente el volumen, siempre asociado a premios y actividades agradables, con la intención de que el sonido deje de vincularse solo con el miedo.

El veterinario sumó una propuesta sencilla para practicar en casa: colocar alimento balanceado dentro de globos y dejar que los perros los revienten para conseguir la comida. De esa manera, el pequeño estallido del globo se relaciona con algo placentero. La idea es ir reemplazando la asociación entre ruido y peligro por una experiencia más neutra o incluso positiva.

Por último, Díaz recordó que el oído de los animales domésticos es mucho más sensible que el de las personas. Explicó que un perro puede percibir frecuencias muy superiores a las humanas, por lo que los estallidos de pirotecnia impactan con mucha mayor intensidad en su sistema auditivo. Señaló que estos efectos alcanzan también a la fauna silvestre y mencionó que en la provincia está vigente la ley de pirotecnia cero, que prohíbe el uso de explosivos sonoros.

Las declaraciones del profesional fueron brindadas en la previa de las celebraciones de fin de año, en una entrevista con el diario El Tribuno publicada el martes 23 de diciembre de 2025 a las 16.05, donde remarcó la importancia de la prevención, el acompañamiento responsable y la consulta veterinaria frente a cualquier señal de alarma relacionada con la pirotecnia.