sábado, mayo 16, 2026

Pato Fillol y estudiar a los 75 años: la decisión personal que contó fuera del arco

El exarquero relató en la Feria del Libro cómo retomó el secundario, qué sintió en su primer examen y por qué vincula la formación con la vida deportiva.

Pato Fillol contó que decidió estudiar de nuevo a los 75 años y que en diciembre de 2025 rindió su primer examen del secundario, Geografía, con nota 10. El exarquero campeón del mundo en 1978 lo explicó este martes 5 de mayo, durante el VII Seminario de Innovación Educativa realizado por la tarde en la Feria del Libro de Buenos Aires. Allí habló de su vuelta a las aulas, del acompañamiento de sus docentes y de cómo esa búsqueda personal se conecta con enseñanzas que, según relató, también le dejó el deporte de alto rendimiento.

La exposición se dio en el auditorio de Ticmas, dentro de una actividad en la que Fillol participó como referente de la campaña “Volver a estudiar”, impulsada por la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) y Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA). Aunque su nombre está ligado para siempre a una carrera de élite bajo los tres palos, esta vez el eje no pasó por una atajada, un penal ni una final, sino por una materia pendiente que arrastraba desde hacía años.

En ese marco, el exarquero dijo que el regreso al estudio no respondió a una urgencia laboral ni a una exigencia familiar. Lo presentó, más bien, como una cuenta personal que quería saldar. “Hoy me quiero superar como persona. Por eso estudio”, afirmó. Y más adelante añadió otra definición que atravesó buena parte de su intervención: “No hay otra opción en la vida que no sea el estudio”.

Pato Fillol explicó por qué volvió a estudiar y cómo vive esta etapa a los 75 años

Durante su participación en el seminario, Fillol repasó las razones que lo llevaron a retomar el secundario. Señaló que la falta de estudios fue una ausencia que sintió siempre, incluso en los años de competencia profesional. Según contó, el deporte le permitió viajar por distintos países, pero en varias de esas experiencias se encontró con límites al momento de comunicarse. Dijo que intentaba hablar, hacía preguntas y buscaba ayuda, aunque describió esa situación como incómoda.

Ese recuerdo, lejos de aparecer como un detalle aislado, fue parte central de su argumento. Para Fillol, la formación no queda al margen de la carrera de un deportista, ya sea en disciplinas individuales o de conjunto. Del mismo modo que un arquero necesita reacción, lectura de juego y concentración para responder en una jugada de segundos, él planteó que la preparación intelectual también es una herramienta para desenvolverse fuera de la competencia.

Además, explicó que después de retirarse siguió vinculado a la enseñanza y que en ese camino repetía con frecuencia a los jóvenes que también podían ser campeones fuera del deporte. Al recordar ese mensaje, sostuvo que una persona puede destacarse “como alumnos, como hermanos, como ciudadanos, como vecinos”, y vinculó ese objetivo con el estudio. En su mirada, la formación atraviesa todas las etapas de la vida, no solo la infancia o la adolescencia.

Fillol también indicó que su familia conocía desde hacía tiempo esa deuda pendiente, aunque aclaró que nunca recibió presión para resolverla. Según relató, cuando el año pasado tomó la decisión de regresar al aula, sus allegados se emocionaron y lo acompañaron. En ese punto dejó una de las frases más citadas de la charla: “Tengo 75 años, pero me autoconvencí mentalmente con una frase: nunca es tarde. Nunca es tarde”.

Estudiar después del deporte: el examen de Geografía y la lógica de no darse por vencido

Entre los pasajes más concretos de su testimonio, Fillol detalló cómo fue su primera evaluación. Contó que en diciembre de 2025 rindió Geografía, materia con la que inició formalmente esta nueva etapa. Dijo que el examen tenía veinte preguntas y que respondió bien diecinueve. El resultado final fue un 10, dato que presentó como un estímulo, aunque sin quitarle valor al esfuerzo previo que, según explicó, le demandó concentración, memoria y dedicación.

En su relato, el episodio del examen apareció ligado a una lógica muy conocida en cualquier competencia. Así como en tenis un punto se juega y el siguiente vuelve a empezar, o como en básquet un triple no define por sí solo todo el partido, Fillol describió el estudio como una secuencia en la que habrá materias aprobadas y otras más difíciles. “No me voy a dar por vencido ante la adversidad”, sostuvo al vincular esa postura con una marca constante de su vida deportiva.

Antes de tomar la decisión de retomar el secundario, comentó que habló con personas mayores que ya habían intentado volver a estudiar. Según dijo, varios le mencionaron que comenzaron con entusiasmo pero que, por la exigencia, terminaron dejando. Allí marcó su propia posición y remarcó que abandonar es una palabra que no le gusta. Esa definición encajó con el tono de toda su exposición, atravesada por la idea de sostener el esfuerzo incluso cuando aparecen dificultades.

También dio detalles sobre el acompañamiento de sus docentes. Señaló que le dijeron: “Te vamos a ayudar en el aprendizaje, pero vos tenés que estudiar”, y recordó que respondió comprometiéndose a estudiar y a esforzarse. Sobre el día del examen, contó que lo dejaron solo con la computadora, cargaron las veinte preguntas y se ubicaron a una distancia de diez o quince metros.

En ese tramo, explicó que hubo consignas que le costaron más y que sus docentes advirtieron esa demora. Entonces se acercaron para alentarlo a recordar, aunque sin darle la respuesta. “Hacé memoria, que las estudiamos”, fue la frase que, según relató, escuchó durante esa evaluación. Luego precisó: “No me decían la respuesta, me decían que hiciera memoria”.

A partir de esa experiencia, valoró el acompañamiento recibido y destacó que se trató de una ayuda “en el buen sentido de la palabra”. Según indicó, lo exigieron, lo llevaron a estudiar y lo hicieron pensar. En el mismo tramo recordó a sus maestras de la escuela primaria y mencionó que, después de haber triunfado en el deporte, volvió a visitar su escuela.

La enseñanza, la cabeza del deportista y el día después de la competencia

Otro de los ejes de su exposición fue la relación entre deporte, formación y salud mental. Consultado sobre la presión en la alta competencia, Fillol describió el peso de resolver acciones decisivas en segundos y el efecto que eso puede tener sobre el estado anímico. Dijo que una determinación puede salir bien o mal y que, en su época, no contaban con psicólogos como ocurre hoy en muchos planteles y estructuras deportivas.

En esa línea, mencionó que trabajó mucho sobre el llamado “día después” del deportista, especialmente con chicos en clubes y procesos formativos. Recordó su tarea junto a José Pekerman, a quien definió como “un profesor fenómeno”, y explicó que en ciertos cierres de temporada o antes de campeonatos había que dejar jugadores fuera de una lista. Según dijo, eran momentos duros, porque varios jóvenes lloraban y hasta manifestaban que pensaban dejar la actividad.

Fillol señaló que vivía esas escenas desde varios lugares al mismo tiempo: como padre, como maestro y como docente. También destacó que en los equipos de Pekerman había departamento de psicología, asistente social y nutricionista, una estructura que, según remarcó, su generación no tuvo. Aun así, explicó que solía conversar con esos chicos a partir de lo que definió como “la psicología del vestuario, la psicología de la competencia, la psicología del perder y el ganar”.

En esas charlas, agregó, intentaba ayudarlos con experiencias atravesadas en carne propia. No habló de teoría ni de manuales, sino de situaciones que le tocó vivir. Por eso consideró que esa era la mejor lectura que podía ofrecerle a un joven frustrado por haber quedado afuera. Ese pasaje amplió la conversación más allá del fútbol y la llevó hacia un asunto común a muchas disciplinas: cómo sostenerse cuando no llega el resultado esperado, cuando se pierde un lugar o cuando el rendimiento no alcanza.

Las frases de Fillol sobre cultura, deporte y el mensaje para quienes dejaron de estudiar

Durante la charla en la Feria del Libro, Fillol también vinculó su decisión de volver al aula con enseñanzas que recogió a lo largo de su carrera. Recordó escenas de viajes en las que algunos compañeros tocaban el piano o hablaban en inglés con otras personas, mientras él observaba con admiración. A partir de ahí, evocó a César Luis Menotti y remarcó que ya en los años 70 planteaba que el deporte y la cultura estaban unidos.

Sobre ese punto, sostuvo que esa mirada fue resistida en su momento “por el tema de la cultura, no por lo deportivo”, pero afirmó que hoy esa relación es ampliamente aceptada. “Hoy veo que todo el mundo acepta que el fútbol y la cultura van de la mano. La cultura enriquece al deportista. A cualquier ser humano, pero fundamentalmente a cualquier deportista”, dijo. Aunque sus ejemplos provinieron sobre todo del fútbol, la idea se proyectó con facilidad al resto del mapa deportivo, desde un nadador que viaja al exterior hasta un atleta que debe desenvolverse en circuitos internacionales.

Cuando le preguntaron por su etapa más destacada, recordó “aquella gesta maravillosa del 78” y relató que, aun cuando la prensa internacional lo destacaba, eso no era lo que lo movilizaba. Explicó que su impulso estaba en enriquecer ese logro y volver a buscarlo en el partido siguiente o en el próximo campeonato. Luego enlazó esa lógica con su presente y aseguró que hoy su búsqueda pasa por una superación personal.

En otro momento, retomó una frase que, según contó, le repetían con frecuencia en su carrera: “Qué suerte que tenés, la pelota te pega en la pierna, en la cabeza, en la mano”. Y recordó que su respuesta era siempre la misma: “Sí, cuanto más trabajo y más me cuido, más suerte tengo”. La idea apareció conectada con su presente de estudiante, donde el resultado del examen fue presentado como consecuencia del esfuerzo y no como un golpe de fortuna.

Hacia el final, Fillol amplió su mensaje a quienes dejaron la escuela, sin limitarlo a los jóvenes. Contó que, desde que tomó la decisión de volver a estudiar, recibió muchos mensajes de personas mayores. Por eso remarcó que no quería que ese llamado quedara solo para chicos o adolescentes. “Yo creo que la gran salvación cultural a nivel mundial es estudiar. Si dejaste el estudio, volvé al estudio. No tenemos otra alternativa. Sin eso, no sos nadie”, afirmó.

En esa misma respuesta, dijo que el fútbol fue lo que lo salvó a él, porque atajaba bien y pudo triunfar. Acto seguido, planteó qué habría pasado si no hubiese tenido “la pelotita de fútbol”. También expresó su deseo de, una vez recibido, recorrer el país y otros lugares para llevar ese mensaje vinculado con la educación.

Durante la charla, además, respondió una consulta sobre la selección argentina y la posibilidad de un nuevo título. Allí evitó anticipar celebraciones y dijo: “No hay que festejar antes, pero sí podemos tener esperanza de repetir”. Luego agregó que festejar antes implicaría subestimar al rival. También señaló que, después de Qatar, el equipo siguió representándolo en cada partido y habló de un plantel con deseo de seguir compitiendo.

Sobre la próxima competencia, indicó que será distinta a la de Qatar porque se jugará en Canadá, Estados Unidos y México. Según explicó, las distancias largas pueden afectar los tiempos de descanso, algo que consideró clave en un torneo corto y exigente. Por eso señaló que mira no solo a los titulares, sino también al banco de suplentes, y recordó que en Qatar varios futbolistas comenzaron afuera y luego se consolidaron. “Pero cuando les tocó jugar, se quedaron como titulares y triunfaron”, dijo Fillol.