El Senado de la Nación puso en marcha un nuevo esquema de pasantías bajo la conducción de Victoria Villarruel, dirigido a estudiantes mayores de 18 años, con una carga de 20 horas semanales y una asignación mensual que supera el haber previsional mínimo. El programa se formalizó mediante un decreto firmado por la Vicepresidenta y se apoya en normas aprobadas en gobiernos anteriores. Además, junto con este lanzamiento, se confirmaron prórrogas de dos regímenes de retiro para el personal legislativo y una actualización de viáticos para viajes al exterior.
Cómo funcionarán las pasantías pagas en el Senado
El nuevo programa de pasantías en el Senado impulsado por Victoria Villarruel está basado en una ley nacional y en reglamentaciones dictadas durante las gestiones de Néstor Kirchner y Cristina Kirchner. No se trata de una figura creada desde cero, sino de la reactivación y uso de una herramienta ya prevista en el marco normativo vigente para el Congreso.
Según el decreto, podrán postularse quienes sean “alumno regular de la institución secundaria técnica, terciaria o universitaria seleccionada” por el Senado. Además, se fija como condición obligatoria tener más de 18 años, por lo que los menores de edad quedan excluidos de este esquema. El ingreso, por lo tanto, se limita a jóvenes que ya estén avanzados en su formación y puedan demostrar continuidad en sus estudios.
La normativa también exige la presentación de antecedentes académicos detallados y un certificado de aptitud médica. Ese certificado debe ser emitido por autoridades sanitarias oficiales, y tiene como fin acreditar que el estudiante está en condiciones de cumplir las tareas previstas en el ámbito parlamentario. Sin esa documentación, la incorporación no se concreta.
Requisitos académicos, horarios y monto que cobrarán los pasantes
Para poder acceder a las pasantías en el Senado lanzadas por Victoria Villarruel, los estudiantes deben sostener un rendimiento alto. El texto reglamentario fija como piso un “promedio mínimo de 7 durante los 12 meses anteriores a la pasantía”. Es decir, no alcanza con estar inscripto: el desempeño en el aula será clave para entrar al programa.
En los niveles terciario y universitario se suma otra vara adicional: se pide haber aprobado “el equivalente a 10 materias en su carrera terciaria o universitaria”. En cambio, para el nivel medio, el requisito es “cursar el último año del secundario técnico”. De esta forma, el Senado apunta a jóvenes que ya tengan cierta base de conocimientos o, en el caso de las escuelas técnicas, que estén en la etapa final de su formación.
En cuanto a la carga horaria, el esquema establece 20 horas semanales de dedicación. La relación entre los pasantes y el Senado se ubica por fuera del régimen laboral tradicional, por lo que no se la considera un empleo formal. Sin embargo, el marco aprobado aclara que la antigüedad generada por la participación en el programa será computada administrativamente.
El beneficio económico se definió como una asignación estímulo mensual. El decreto detalla que “los pasantes percibirán una asignación estímulo mensual para viajes, gastos y erogaciones derivadas del ejercicio. El monto al que ascenderá dicho estímulo, por todo concepto, será el equivalente a 200 módulos”. Cada módulo está fijado actualmente en $2.554, lo que lleva el total a $510.800 mensuales para quienes sean incorporados al programa, de acuerdo con ese cálculo oficial.
Duración de las pasantías y rol de los tutores internos
La duración de cada pasantía se estableció con un margen relativamente acotado. El decreto fija “un mínimo de dos meses y un máximo de 11”, con la posibilidad de una única renovación adicional por un período de seis meses. Superados esos plazos, ya no se prevé continuidad bajo esta misma figura. Así, el esquema funciona como experiencia formativa con fecha de inicio y de cierre definidas.
La implementación operativa quedó en manos de la Dirección General de Recursos Humanos del Senado, conducida por Alejandra Figini. Este organismo será el encargado de seleccionar a los tutores que acompañarán el trabajo diario de los pasantes. El texto dispone que la “Dirección General de Recursos Humanos designará” a esos responsables “de acuerdo a las áreas que se encuentren implicadas en el proyecto integral de pasantía”. A su vez, cada tutor “podrá tener asignado hasta cinco pasantes” bajo su seguimiento directo.
Para quienes asuman ese rol de tutoría, también se prevé una compensación específica. La norma indica que su “labor será retribuida con el equivalente a 10 horas cátedra, por todo concepto”. De esta manera, el programa contempla no solo un ingreso para los estudiantes, sino también un reconocimiento económico para los agentes del Senado encargados de la capacitación y supervisión.
Figini, cursos internos y regímenes de retiro prorrogados
La Dirección General de Recursos Humanos ya venía teniendo actividad visible dentro del Senado antes de la puesta en marcha de estas pasantías impulsadas por Victoria Villarruel. Según se informó oficialmente, el área que conduce Alejandra Figini organizó recientemente un curso sobre “herramientas de coaching” ontológico “para el entorno laboral”.
Esa capacitación estuvo a cargo de una empleada de planta permanente con trayectoria en despachos vinculados a la UCR. Entre los “objetivos específicos” del taller se mencionó “adquirir conocimiento sobre las tres dimensiones del ser humano”: cuerpo, lenguaje y emociones. La actividad se inscribió en las acciones internas de formación del personal legislativo.
En paralelo al lanzamiento del programa de pasantías, la Vicepresidenta dispuso continuar con dos esquemas de salida para el personal del Senado. De acuerdo con la información publicada en la página oficial de la Cámara alta, el 19 de marzo se resolvió prolongar la vigencia del “Régimen de Retiro Anticipado Previo a la Jubilación”. La resolución indica que se “reanuda a partir del 9 de marzo y hasta el 29 de mayo de 2026, inclusive, el plazo para la presentación de la solicitud de adhesión” a ese régimen, que ya había sido usado antes en distintas gestiones para ordenar la salida de agentes próximos al retiro ordinario.
Prórroga de otro retiro especial y cambios en viáticos al exterior
El segundo instrumento renovado por Villarruel apunta a otro tipo de retiro, dirigido exclusivamente al personal de planta permanente. En este caso, se trata de un esquema que implica el pago directo de una suma de dinero “en mano” a quienes decidan acogerse al beneficio. La nueva resolución prorrogó “hasta el 30 de abril” el plazo para sumarse a este régimen especial, según la información oficial disponible.
De forma complementaria, en el mismo marco normativo en que se ratificaron los regímenes de retiro, se dispuso actualizar los montos de viáticos para legisladores y autoridades que deban viajar al exterior. Los datos publicados señalan que esos pagos se ajustarán en euros o dólares, “según la zona” de destino. Los cambios alcanzan tanto a senadores como a funcionarios que, por sus funciones, estén obligados a trasladarse fuera del país.
Las decisiones firmadas por Victoria Villarruel se adoptan mientras el Senado mantiene su actividad institucional y edilicia habitual. Como antecedente reciente, se informó que la fachada del Palacio Legislativo fue iluminada el 10 de febrero de 2024 “en conmemoración por la fundación de la Provincia de Buenos Aires en 1820”, de acuerdo con lo consignado por el área de prensa de la Cámara alta.

