jueves, enero 22, 2026

Más de 300 motociclistas disfrazados de Papa Noel coparon los barrios de Salta

La papanoeliada motera volvió a llenar de color y ruido las calles de la ciudad de Salta: más de 300 motociclistas vestidos de Papá Noel y otros personajes recorrieron durante la tarde distintos barrios, repartiendo unas 7 mil bolsitas con golosinas en una caravana solidaria que duró entre cuatro y cinco horas y que cerró en la plaza 9 de Julio, donde los esperaban cientos de familias y chicos.

La ciudad de Salta volvió a vivir este fin de semana una nueva edición de la papanoeliada motera, una caravana solidaria que ya se volvió parte del calendario navideño local. Más de 300 motociclistas, la mayoría disfrazados de Papá Noel, salieron a primera hora de la tarde a recorrer barrios del norte, Tres Cerritos, el Huaico, 17 de Octubre, Mosconi y varias zonas del sur, entregando en total más de 7 mil bolsitas con golosinas. El circuito, que se extendió entre cuatro y cinco horas, finalizó cerca de las 20 en la plaza 9 de Julio, donde las familias se congregaron para ver pasar a los “Papá Noeles sobre ruedas”.

La iniciativa estuvo nuevamente a cargo del grupo Ovejas Negras, que invitó a cualquier motociclista a sumarse, con la única condición de llevar casco y el clásico gorro rojo para mantener el espíritu navideño. Desde la organización remarcaron que se trata de una propuesta abierta que busca acercar un momento de alegría a los chicos de distintos barrios salteños, especialmente en la previa de las fiestas.

En cada parada programada dentro del recorrido, los participantes bajaban de sus motos, se sacaban fotos con los vecinos y repartían dulces a los chicos que se acercaban a la vera de las avenidas y calles por donde avanzaba la papanoeliada motera. Muchos padres se sumaron con sus celulares para registrar el paso de la caravana, que combinó bocinazos, música y trajes coloridos.

papanoeliada motera: una caravana solidaria que ya es parte de la navidad salteña

Según detalló Javier “Kiko”, uno de los organizadores, la papanoeliada motera nació en 2018 a partir de una charla entre amigos motociclistas y terminó transformándose en una actividad que se repite todos los diciembres. “Arrancamos siendo 15 o 50 y hoy somos más de 300”, recordó al repasar cómo fue creciendo la convocatoria desde aquella primera prueba.

Con el correr de los años, la papanoeliada motera pasó de ser una juntada casual a convertirse en un proyecto solidario organizado que cada temporada suma más participantes y más barrios al recorrido. Para esta edición, el grupo Ovejas Negras coordinó la colecta de golosinas y el armado de las bolsitas que se repartirían a lo largo de todo el trayecto.

De acuerdo con los datos que proporcionaron los impulsores de la actividad, este año se prepararon más de 7 mil bolsitas con dulces. Para poder cubrir ese volumen, se reunió una recaudación cercana a los 5 millones de pesos, monto que se destinó a la compra de golosinas y a los insumos necesarios para abastecer a la caravana durante la jornada.

Kiko explicó que, además de acercar un gesto de celebración a los chicos, la papanoeliada motera también busca mostrar otra cara del mundo de las motos. Desde la organización indicaron que la caravana apunta a “devolverle algo a la sociedad” y a presentar al motociclista como alguien que también puede estar ligado a la colaboración y al acompañamiento en fechas especiales.

En ese marco, la propuesta se fue consolidando año a año, al punto de que muchas familias ya esperan la fecha para salir a la vereda y recibir el paso de las motos. Los organizadores remarcan que el crecimiento de la papanoeliada motera se nota no solo en la cantidad de participantes, sino también en la respuesta de los vecinos en cada barrio visitado.

Trajes rojos, el Grinch y emoción en las veredas salteñas

A lo largo del recorrido, la imagen dominante fue la de los trajes rojos, las barbas blancas y los gorros navideños flameando al viento sobre las motos. Sin embargo, no fue el único atractivo visual: también aparecieron otros disfraces que llamaron la atención de los más chicos, en especial el personaje del Grinch, que se transformó en uno de los más buscados para las fotos.

En varios tramos de la papanoeliada motera, el Grinch y los distintos Papá Noel se detuvieron a jugar con los chicos, generando escenas de risas, carreras y selfies que se multiplicaron en las redes sociales durante toda la tarde. Cada parada se convertía en un pequeño evento barrial, con familias enteras acercándose para sacar fotos y recibir alguna bolsita de dulces.

Las pautas de participación fijadas por los organizadores fueron claras: uso obligatorio de casco, gorro de Papá Noel y predisposición a interactuar con el público. Con esas reglas, las motos avanzaron en columna por las avenidas principales y por calles internas de distintos barrios, reduciendo la velocidad cada vez que veían grupos de chicos esperando al costado.

Uno de los momentos que más impactó a los participantes se vivió al pasar frente a viviendas donde residen niños con problemas de salud que no pueden movilizarse. Sobre ese tramo, Javier contó: “El recibimiento es increíble, hay chicos y grandes que lloran de emoción. Eso es lo que nos motiva a seguir”.

Organización, recorrido y cierre en plaza 9 de julio

El trazado de la caravana se diseñó para abarcar distintos puntos de la ciudad de Salta, combinando zonas del norte, barrios tradicionales como Tres Cerritos, sectores nuevos como el Huaico y áreas del sur capitalino, incluyendo el 17 de Octubre y Mosconi. El objetivo, remarcaron los organizadores, fue tratar de llegar a la mayor cantidad posible de chicos en una sola tarde.

Tras completar el recorrido de entre cuatro y cinco horas, la papanoeliada motera concluyó en la plaza 9 de Julio, donde una multitud de familias esperó el ingreso de las motos para cerrar la jornada con más fotos y reparto de las últimas bolsitas de golosinas. Los motociclistas permanecieron un buen rato en el lugar, estacionaron en los alrededores de la plaza y siguieron atendiendo los pedidos de fotos de grandes y chicos hasta que cayó la noche salteña.