lunes, mayo 18, 2026

Recordamos la visita del Papa Juan Pablo II que marcó a Salta

A casi cuatro decadas de la llegada del pontifice, Salta repasa las gestiones y la multitudinaria misa en el Hipodromo de Limache.

A 39 años de la llegada del Papa Juan Pablo II a Salta, se vuelve a poner la lupa sobre cómo se gestó aquella visita, quiénes la impulsaron y qué ocurrió durante la jornada del 8 de abril de 1987, cuando el pontífice pisó suelo salteño por primera vez. Ese día el avión papal aterrizó en el aeropuerto de la ciudad y una multitud se reunió en el Hipódromo de Limache para participar de las actividades previstas en la provincia.

En total, el Papa permaneció poco más de 12 horas en territorio salteño, en una agenda intensa que fue considerada histórica por los organizadores y por la Iglesia local. El paso del Sumo Pontífice incluyó oraciones, encuentros con fieles y momentos que quedaron registrados en fotografías, crónicas periodísticas y testimonios de quienes estuvieron presentes.

Con el correr de las décadas, esa breve estadía se transformó en un hito de la vida religiosa y cultural de la provincia, que todavía se recuerda en parroquias, familias y escuelas. Las referencias al viaje suelen aparecer cada año en las actividades vinculadas al calendario católico y a las festividades tradicionales salteñas.

los primeros pasos para que el papa juan pablo II llegara a salta

El camino hacia la visita del Papa Juan Pablo II a Salta comenzó el 14 de enero de 1986, cuando el entonces gobernador de la provincia, Roberto Romero, y su esposa, Elena Di Gangi, fueron recibidos en audiencia en el Vaticano. En ese encuentro, desarrollado en Roma, plantearon formalmente el deseo de que Salta se sumara al recorrido que el pontífice tenía previsto realizar por la Argentina al año siguiente.

Durante esa reunión, Juan Pablo II escuchó el planteo y, de acuerdo con lo que se recuerda de aquella jornada, respondió con cercanía hacia la comunidad católica salteña. Manifestó su aprecio por los fieles de “esa querida provincia argentina, tan rica en fe cristiana” y dejó abierta la posibilidad de incluir a Salta dentro de su futura gira por el país.

A partir de ese primer contacto cara a cara, comenzó a tomar forma un proyecto más amplio para reforzar el pedido ante la Santa Sede. La idea de fondo era mostrar de manera concreta el interés de los salteños en recibir al Papa y acompañar el pedido oficial con un gesto colectivo de toda la provincia.

Con ese objetivo se impulsó la organización de una peregrinación provincial a Roma, pensada para sumar adhesiones y avanzar en las gestiones. La propuesta fue tomando cuerpo a través de trámites, reuniones y coordinaciones entre sectores religiosos, referentes comunitarios y distintos actores sociales de Salta.

Finalmente, tras cumplir con los pasos administrativos necesarios, el 8 de octubre de 1986 partió desde el aeropuerto El Aybal, hoy llamado Martín Miguel de Güemes, un vuelo especial con alrededor de 300 peregrinos salteños. La delegación estaba integrada por sacerdotes, funcionarios, laicos reconocidos, periodistas, sindicalistas y representantes de pueblos originarios, todos encabezados por el entonces arzobispo de Salta, monseñor Moisés Julio Blanchoud.

Ese grupo viajó con la misión concreta de reforzar el pedido para que el Papa Juan Pablo II incluyera a Salta en su agenda argentina. El armado de la comitiva y la variedad de sus integrantes buscaron mostrar la amplitud del interés que había en la provincia por recibir al pontífice.

la audiencia en roma y el pedido formal por la visita a salta

El 15 de octubre de 1986 la delegación salteña fue recibida nuevamente por el papa Juan Pablo II en el Vaticano, en una audiencia que resultó clave para el desenlace de las gestiones. En esa ocasión, los peregrinos le entregaron al pontífice un álbum especialmente preparado para la ocasión, que reunía cerca de 500 firmas.

En ese material, los firmantes solicitaban que el Papa honrara a Salta con su presencia en abril de 1987, reafirmando el pedido que ya había sido presentado meses antes por las autoridades provinciales. De esta forma, se combinó el planteo institucional con una muestra concreta del acompañamiento de distintos sectores de la comunidad.

Tras el encuentro en Roma, los integrantes de la comitiva regresaron a la provincia con la impresión de que el pedido había tenido buena recepción en la Santa Sede. Esa percepción se apoyaba tanto en el clima cordial de la audiencia como en los gestos del pontífice hacia la representación salteña.

una jornada que quedo grabada en la memoria saltena

Meses después de aquellas gestiones, se confirmó que el Papa Juan Pablo II visitaría Salta dentro de su recorrido por la Argentina y que lo haría el 8 de abril de 1987. Ese día, el avión papal aterrizó en el aeropuerto de la ciudad y, desde temprano, miles de personas se congregaron en el Hipódromo de Limache para participar de la misa y de los actos centrales.

En una madrugada considerada singular para la historia local, por primera vez un pontífice rezó ante las imágenes del Señor y la Virgen del Milagro, patronos de la fe salteña. La visita concluyó tras poco más de 12 horas de actividades oficiales en la provincia, registradas en documentos, fotos y crónicas que hoy siguen siendo fuente para reconstruir lo ocurrido en aquella histórica jornada.