El juicio por el crimen del puestero decapitado en Orán sumó este martes una nueva audiencia con cinco testigos en el Tribunal de Juicio local. La causa investiga el homicidio de Pablo César Almaraz, conocido como “Quino”, encontrado sin vida en octubre de 2022 a la vera de la ruta nacional 34, entre Pichanal y Colonia Santa Rosa. En el debate están acusados tres hombres como presuntos coautores del hecho. Durante la jornada se escucharon pericias psicológicas, relatos de personas vinculadas a los imputados y exposiciones técnicas sobre huellas, rastros y un estudio odorológico.
El juicio en Orán por el puestero decapitado avanzó con cinco testimonios y nuevas pericias
La audiencia fue encabezada por la jueza Norma Roxana Palomo, junto a los vocales Mario Maldonado y Héctor Fabián Fayos. En esta etapa del proceso son juzgados tres hombres de 30, 32 y 40 años, señalados como presuntos coautores de homicidio doblemente calificado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas.
Además, el acusado de 32 años enfrenta también una imputación por evasión en una causa acumulada. A lo largo de la jornada, el tribunal incorporó informes técnicos y declaraciones que buscaron ampliar el cuadro probatorio sobre lo ocurrido con Pablo César Almaraz.
Entre los testimonios apareció el de una psicóloga del Ministerio Público Fiscal, quien explicó que el imputado de 32 años fue evaluado y que el examen mostró que era consciente de sus actos. En cambio, los otros dos acusados, que son hermanos, rechazaron someterse a esa pericia.
La profesional también hizo referencia a la declaración en Cámara Gesell de un testigo menor de edad. Según detalló, el chico contó lo que había escuchado sobre el crimen y mencionó a los acusados, aunque aclaró que se lo notaba visiblemente atemorizado al momento de declarar.
Rastros, llamadas y un estudio con perros fueron parte del debate en Orán
Otro de los testimonios correspondió a un trabajador que hacía tareas de faena en el puesto de los hermanos imputados. El hombre contó que, en la mañana posterior al homicidio, estaban allí los tres acusados junto con el padre de los hermanos.
De acuerdo con su relato, mientras trabajaba recibió la llamada de un conocido que le avisó lo sucedido con “Quino”. Entonces preguntó a quienes estaban en el lugar si sabían algo, pero todos respondieron que no. Después de eso, siguió con sus tareas.
También declaró una mujer que tenía trato comercial con los hermanos y les vendía comidas y productos de repostería. Su intervención permitió confirmar los números de teléfono que usaban, dentro del análisis de comunicaciones expuesto en la audiencia. Según se informó, esas líneas dejaron de registrar actividad después del hecho investigado.
En forma remota, comparecieron dos efectivos de criminalística. Uno de ellos describió el trabajo realizado en el sitio donde apareció el cuerpo. Allí, según dijo, se detectaron huellas de al menos dos tipos de calzado que iban y volvían en dirección a la ruta.
Los peritos hablaron de las huellas, la cuerda y el resultado odorológico
Ese mismo perito agregó que en la banquina se observaron marcas de un vehículo detenido y también el derrape de una motocicleta. Además, explicó que se levantaron muestras de las manos de la víctima, de la ropa y de la cuerda utilizada para atarlas.
Sobre esa cuerda, precisó que era similar a un cordón grueso de zapatilla. Según indicó ante el tribunal, por la forma en que había sido anudada, resultaba imposible que Almaraz pudiera soltarse por sus propios medios.
La última declaración de la jornada fue la de una perito policial que realizó un estudio odorológico, una técnica basada en perros entrenados para reconocer olores humanos únicos. De acuerdo con su exposición, el resultado fue positivo respecto de los dos hermanos acusados.
En cambio, la especialista señaló que no pudo precisar cuál fue el resultado en relación con el tercer imputado. Ese punto quedó incorporado al expediente como parte del material técnico analizado en el debate.
Cómo sigue el juicio por el puestero decapitado hallado junto a la ruta 34
El caso tuvo su inicio el 1 de octubre de 2022, cuando un llamado al Sistema de Emergencias 911 alertó sobre la presencia de un hombre sin vida al costado de la ruta nacional 34, en el tramo comprendido entre Pichanal y Colonia Santa Rosa.
En ese lugar fue hallado Pablo César Almaraz, de 41 años, decapitado y con las manos atadas. A partir de ese hecho se abrió la investigación que hoy se ventila en el Tribunal de Juicio de Orán.
Tras un cuarto intermedio, el tribunal dispuso que el debate continuará el 4 de mayo con la incorporación de nuevos testimonios.

