jueves, julio 16, 2026

La advertencia de la ONU por la cocaína rosa y el lugar de Argentina en un mercado más riesgoso

El informe mundial sobre drogas describió un escenario con sustancias más potentes, fórmulas impredecibles y fuertes dificultades para atender urgencias.

La advertencia de la ONU volvió a poner el foco sobre la cocaína rosa y sobre Argentina dentro de un circuito regional cada vez más complejo. El Informe Mundial sobre las Drogas 2026, difundido el viernes por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, describió un mercado global con más sustancias, fórmulas más potentes y mezclas difíciles de identificar. En ese panorama, el país fue mencionado junto con Colombia y Chile como uno de los puntos de circulación en Sudamérica del llamado “tusi”, un producto que, según el organismo, casi nunca contiene cocaína y puede reunir ketamina, metanfetamina, MDMA y otros compuestos.

El reporte de la UNODC señaló que 331 millones de personas consumieron drogas en 2024. Ese volumen representa el 6,2% de la población de entre 15 y 64 años y muestra una suba del 34% en una década en el uso de sustancias ilícitas a escala mundial. Al mismo tiempo, el documento remarcó que el impacto sanitario es fuerte: el consumo provoca casi medio millón de muertes por año y solo 1 de cada 12 personas con trastornos graves por adicción accede a tratamiento.

En la región, una de las expresiones más marcadas de ese cambio es la expansión de preparados vendidos con nombres conocidos, aunque con contenidos impredecibles. La ONU advirtió que esa práctica agrava el riesgo porque mezcla estimulantes, depresores y alucinógenos en una misma dosis. Para quienes consumen y también para los equipos médicos, el problema se vuelve mayor cuando no se sabe con rapidez qué sustancia fue ingerida.

La ONU marcó que la cocaína rosa casi nunca es cocaína

Dentro del informe, la llamada “cocaína rosa” o “tusi” aparece como una muestra clara de la diversificación del mercado ilegal en América del Sur. La UNODC indicó que Argentina, Colombia y Chile figuran entre los principales puntos de circulación de este producto en la región. Sin embargo, el documento aclaró que su composición real rara vez incluye cocaína.

Por el contrario, el organismo explicó que suele tratarse de combinaciones de ketamina, metanfetamina y MDMA, conocido como éxtasis. En algunos casos, además, pueden sumarse opioides sintéticos potentes como fentanilo o nitacenos. Esa mezcla, según el reporte, eleva la toxicidad y profundiza los peligros para la salud, incluso cuando el consumo es ocasional o recreativo.

La directora ejecutiva de la UNODC, Monica Juma, resumió la preocupación en una frase incorporada al informe: “Hemos observado un aumento sin precedentes de nuevos tipos de drogas en el mercado y, lo que es preocupante, algunas son más potentes o peligrosas que antes”. Esa definición acompaña el diagnóstico general del documento, que habla de un mercado en expansión y con compuestos de riesgo creciente.

Sobre la forma en que se comercializa este preparado, Martello señaló: “Este cóctel —surgido en Sudamérica y propagado velozmente a Europa— suele engañar por completo al consumidor joven al expenderse en entornos de ocio nocturno y fiestas electrónicas como si fuera cocaína de alta pureza, cuando en realidad contiene mezclas totalmente impredecibles y altamente letales de ketamina, MDMA, metanfetamina o adulterantes nocivos”. La observación fue incluida en el marco de las alertas por productos vendidos con nombres engañosos.

Argentina fue ubicada en un escenario regional con más consumo y mayor diversidad de compuestos

El documento no se limitó al tránsito de estupefacientes, sino que describió un cuadro más amplio para Sudamérica. En ese punto, Argentina fue presentada como parte de una región donde crecen el consumo, la variedad de sustancias y la circulación de mezclas químicas de alto riesgo. La “cocaína rosa” quedó señalada como una de las expresiones más visibles de ese fenómeno.

De Rosa Alabaster sostuvo que el avance de estas combinaciones muestra dificultades de respuesta frente a consumos cada vez más complejos. En ese sentido, afirmó: “La falta de protocolos, de sistemas de triaje, la ausencia de estructura para la respuesta inmediata y, en casos urgentes, la imposibilidad fáctica (no teórica) de las internaciones, deriva en un eje del problema: hacer creer que aquel que se encuentra en una situación de necesidad de asistencia es el único culpable de su malestar.”

Antes, también había planteado: “El mercado ilícito impuso las mezclas como respuesta a una sociedad que medicaliza su sufrimiento, en la cual el rendimiento es el eje existencial absoluto”. Ambas referencias fueron incorporadas para describir el trasfondo social y sanitario de la expansión de sustancias combinadas.

En el caso argentino, la ONU añadió que se mantiene un patrón de consumo parecido al global en cuanto a las drogas de mayor uso. El cannabis sigue al frente en el mundo con 256 millones de consumidores, por encima de opioides, anfetaminas, cocaína y éxtasis. Además, el informe indicó que en el país persisten cigarrillos de marihuana con mayor potencia de THC.

La advertencia sanitaria apuntó a mezclas impredecibles y urgencias difíciles de tratar

Uno de los puntos más delicados del informe es el impacto sobre los sistemas de salud. La autora principal del reporte, Chloe Carpentier, explicó: “Los consumidores no saben qué han tomado, pero tampoco el personal sanitario que los atiende en caso de una urgencia”. La frase fue usada para exponer la dificultad que generan las intoxicaciones cuando la sustancia o la mezcla no pueden identificarse de inmediato.

Según la UNODC, ese problema se agrava porque los fabricantes modifican sus fórmulas para esquivar controles y evitar la detección. Como resultado, en los decomisos de 2024 aparecieron cinco veces más tipos de drogas que antes del año 2000. En total, el organismo registró 755 nuevas sustancias psicoactivas en circulación durante 2024 y precisó que 118 fueron reportadas por primera vez ese mismo año.

La expansión no se da solo en polvos o pastillas. El informe también detectó cartuchos para cigarrillos electrónicos con cocaína, heroína y cannabinoides sintéticos y, en otras regiones, con opioides como nitacenos. Entre los ejemplos citados, mencionó la “agua de la felicidad”, vista en Asia oriental y suroriental como un líquido que mezcla ketamina, metanfetamina, cafeína y benzodiazepinas.

En esa misma región, la agencia reportó los llamados K-pods, que combinan ketamina con etomidato, un anestésico hospitalario que, al inhalarse, puede producir una rápida pérdida de conciencia. Además, el texto agregó que en ámbitos de ocio nocturno circulan “piruletas de fiesta” con distintas combinaciones de drogas sintéticas.

La ketamina quedó en el centro de varias alertas del informe mundial

La ketamina ocupa un lugar destacado en el reporte por su presencia en distintas mezclas y por su uso cada vez más mencionado fuera del ámbito médico. La ONU recordó que se trata de un fármaco utilizado en medicina humana y veterinaria, sobre todo como anestésico y analgésico, y que la Organización Mundial de la Salud la clasifica como medicamento esencial. También indicó que no está sometida a control internacional.

Al mismo tiempo, el documento remarcó que la ketamina conserva un rol importante en anestesia y en atención de emergencias, incluso en sistemas sanitarios con pocos recursos y en zonas atravesadas por conflictos. Añadió además que en las últimas dos décadas se amplió su estudio en psiquiatría y que en varios países se autorizó su isómero S, la esketamina, como tratamiento coadyuvante para la depresión resistente.

En su repaso histórico, la UNODC precisó que el uso no médico de ketamina empezó a registrarse pocos años después de su síntesis, en 1962, y que ganó presencia en ciertos circuitos recreativos nocturnos de Estados Unidos y Europa occidental durante las décadas de 1980 y 1990. Luego de una baja al inicio del siglo XXI, volvió a crecer con fuerza en algunas zonas de Asia y Sudamérica, donde pasó a integrar varias de las mezclas que hoy preocupan al organismo.

Junto con eso, el informe señaló que el mercado de drogas sintéticas avanza con rapidez y desplaza en parte a sustancias de origen vegetal. Entre las alternativas de fabricación sintética mencionó al fentanilo, los nitacenos y las orfinas. El documento agregó que el crecimiento de estas redes fortalece organizaciones criminales, alimenta la violencia y hace más difícil una respuesta sanitaria adecuada frente a emergencias por consumo.