lunes, mayo 18, 2026

Una decisión cambió el viaje de una nena y la autorización del padre quedó en otro lugar

El fallo dispuso que, si el progenitor quiere frenar una salida del país, deberá iniciar una acción judicial y explicar sus motivos.

La Justicia argentina resolvió que una madre podrá hacer un viaje al exterior con su hija menor sin depender de la autorización del padre en cada ocasión. La medida, dictada el 21 de abril, alcanza a salidas turísticas o familiares hacia cualquier destino y rige hasta que la nena cumpla 18 años. Desde ahora, si el progenitor quiere impedir un viaje, deberá presentarse él mismo ante la Justicia y acreditar las razones de su oposición. El caso se conoció después de un episodio en Ezeiza, donde una salida a Brasil quedó frenada por la revocación de un permiso que ya había sido firmado.

La autorización del padre dejó de ser un trámite obligatorio para cada viaje

La resolución judicial cambió el esquema que venía funcionando hasta ahora en este caso. En vez de exigirle a la madre una nueva gestión cada vez que quisiera salir del país con la menor, el fallo estableció una autorización amplia para traslados al exterior por motivos turísticos o familiares.

La decisión fue firmada el 21 de abril y, según surge de la causa, tendrá validez hasta la mayoría de edad de la niña. De esa manera, la mujer ya no tendrá que pedir permisos puntuales para cada salida, aunque sí deberá informar cada viaje al padre por un medio fehaciente.

El tribunal también marcó un límite concreto. La habilitación no incluye una mudanza ni una radicación de la menor fuera de la Argentina. Es decir, el alcance del permiso se restringe a viajes recreativos o vinculados con cuestiones familiares.

El conflicto empezó en Ezeiza cuando un viaje con la nena no pudo realizarse

El expediente judicial se abrió después de un hecho ocurrido en enero. Ese mes, la madre se presentó en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza con la intención de viajar a Brasil junto a su hija y llevaba una autorización firmada en 2024.

Sin embargo, en Migraciones le informaron que el padre había dejado sin efecto ese permiso mediante un trámite administrativo realizado de forma unilateral. De acuerdo con lo que se indicó en el expediente, esa revocación se concretó sin aviso previo.

A partir de ese episodio, el abogado de familia Lionel Dvoretz impulsó una demanda. El planteo buscó evitar que futuros viajes quedaran sujetos a una decisión unilateral del padre, a quien en la causa se señaló como ausente en la crianza de la menor.

La Justicia puso el foco en el interés de la nena y cambió quién debe reclamar

En su resolución, la Dra. Sansarricq aplicó una perspectiva de género y priorizó el interés superior de la niña. Con ese criterio, invirtió la carga procesal: ya no será la madre quien deba acudir a la Justicia para conseguir permiso, sino el progenitor si pretende oponerse a una salida del país.

Además, para tomar esa decisión, el juzgado consideró acreditado el arraigo de la menor en la Argentina. Ese punto se sostuvo en elementos vinculados con su escolaridad y sus lazos familiares, según se detalló en el fallo.

Así, la sentencia dejó establecido que cualquier objeción futura del padre deberá presentarse por vía judicial y con fundamentos concretos. Mientras tanto, la autorización general para viajar seguirá vigente en los términos fijados por la resolución.