lunes, mayo 18, 2026

La marca que detectó la NASA en la Luna y que ya es una nueva cicatriz histórica

Las imágenes comparadas antes y después del impacto permitieron reconstruir cómo se formó una huella lunar asociada a un choque ocurrido en 2024.

La NASA identificó en la Luna una nueva cicatriz que llamó la atención de los científicos por su tamaño y por lo reciente del impacto. El hallazgo fue difundido por Universe Today a partir de observaciones del Orbitador de Reconocimiento Lunar, conocido como LRO, que comparó imágenes tomadas antes y después del choque registrado en 2024. Según los datos publicados, se trata del mayor cráter nuevo detectado durante toda esa misión orbital. La marca mide 225 metros de diámetro, tiene 43 metros de profundidad y dejó alrededor bloques de roca expulsados por la colisión en la superficie lunar.

La observación se apoyó en el trabajo sostenido del LRO, una nave de la NASA lanzada en 2009 para seguir de cerca los cambios en la superficie de la Luna. Gracias a ese archivo visual acumulado durante años, los investigadores pudieron ubicar cuándo apareció esta estructura y analizar sus rasgos más notorios. Entre ellos, se mencionó material oscuro en el interior, paredes muy inclinadas y un patrón de escombros que permitió estimar desde qué dirección llegó el objeto que provocó el impacto.

La NASA encontró en la Luna una cicatriz más grande que cualquier otra vista antes por el LRO

El dato que más sobresalió en la publicación es el tamaño del cráter. Con 225 metros de ancho, esta formación pasó a ser el impacto reciente más grande detectado desde que el LRO comenzó a estudiar la Luna. Hasta ahora, el registro más importante dentro de esa misma misión correspondía a una marca de 70 metros de diámetro.

Universe Today explicó que la diferencia es amplia, ya que el nuevo cráter triplica con holgura a ese antecedente. Además, señaló que este tipo de eventos no serían frecuentes: de acuerdo con los modelos de impacto citados en el informe, una colisión de esta magnitud ocurriría aproximadamente una vez cada 139 años.

La forma también llamó la atención de los especialistas. La depresión fue descripta como una estructura tipo embudo, con una profundidad de 43 metros. Las imágenes difundidas muestran laderas muy empinadas, al punto de que, según la descripción técnica mencionada por el medio, sería imposible mantenerse de pie sobre esas paredes.

Las imágenes antes y después del impacto ayudaron a reconstruir cómo se formó la cicatriz en la Luna

Uno de los aspectos más valiosos del hallazgo fue la posibilidad de comparar registros previos y posteriores al choque. Ese contraste permitió ver con claridad qué cambió en la zona observada y cómo apareció la nueva marca en la superficie lunar. Para los investigadores, ese material resulta clave porque no siempre se cuenta con documentación tan precisa de un impacto reciente.

Universe Today citó de forma textual: “Lo que hace que este descubrimiento sea realmente valioso son las imágenes de alta calidad tomadas antes y después de su formación”. A partir de ese conjunto de datos, los especialistas indicaron que se pueden ajustar mejor los modelos que buscan explicar cómo nacen y evolucionan los cráteres, no solo en la Luna sino también en otros cuerpos del Sistema Solar.

El LRO cumple un papel central en este tipo de estudios. La nave de la NASA, en actividad desde 2009, fue señalada como la misión orbital lunar de mayor duración hasta la fecha. Esa continuidad permitió reunir una secuencia extensa de observaciones y detectar esta cicatriz asociada a un impacto “significativo” ocurrido en 2024.

Rocas expulsadas, material oscuro y una trayectoria estimada desde el sur-suroeste

Además del tamaño del cráter, los científicos detectaron otros rasgos particulares. En el borde se observan grandes bloques de roca que fueron expulsados durante el impacto. Entre ellos, se destacó uno de cerca de 13 metros de diámetro. También se describió un dibujo de material eyectado con apariencia de lenguas rocosas alrededor de la depresión.

Dentro del cráter apareció un componente “inusualmente oscuro”. Según Universe Today, se trataría de roca fundida por el calor extremo generado en el momento del choque y luego endurecida. Ese detalle se sumó a la lectura general del terreno, que permitió estimar el recorrido del objeto que golpeó la superficie.

De acuerdo con ese análisis, la roca espacial habría llegado desde el sur-suroeste, mientras que la eyección de material se extendió hacia el norte. Esa interpretación surgió de las imágenes de alta resolución tomadas por el LRO. En el informe también se recordó una característica clave del suelo lunar: a diferencia de la Tierra, la Luna no tiene procesos climáticos que borren rápido las huellas. “A diferencia de nuestro planeta, la Luna no tiene clima que la alise, ni ríos que llenen las depresiones, ni viento que suavice sus bordes. Lo que la golpea, permanece”, señaló la publicación.