Nahir Galarza, una de las internas más mediáticas del país, obtuvo un permiso excepcional para salir de la cárcel de Paraná y viajar hasta Gualeguaychú para visitar a su abuela materna gravemente enferma. La salida, autorizada solo por esa vez y por motivos humanitarios, se concretó bajo un estricto operativo de seguridad, con fuerte custodia del Servicio Penitenciario y severas restricciones sobre quiénes podían estar presentes en la vivienda familiar.
El traslado de Nahir Galarza desde la Unidad Penal Nº 6 se organizó como un procedimiento de “máxima seguridad”, con controles previos en la casa adonde llegó, supervisión constante dentro del domicilio y un tiempo de permanencia limitado a aproximadamente una hora. Una vez cumplido el plazo, la joven fue regresada de inmediato al establecimiento carcelario, donde cumple condena a prisión perpetua por el homicidio de Fernando Pastorizzo.
La medida se manejó con total hermetismo por parte de las autoridades, que apuntaron a evitar filtraciones y minimizar la exposición pública del movimiento, teniendo en cuenta la fuerte repercusión social y mediática que mantiene la causa desde hace años.
Salida humanitaria de Nahir Galarza y operativo de máxima seguridad
La autorización judicial que permitió que Nahir Galarza saliera de la cárcel de Paraná tuvo como fundamento central el delicado cuadro de salud de su abuela materna, diagnosticada con una enfermedad oncológica en etapa terminal. El permiso fue calificado como “excepcional” y se aclaró que se trataba de una única oportunidad, sin posibilidad de repetición automática.
Según se informó desde el ámbito penitenciario, la orden judicial estableció una serie de condiciones muy estrictas. Entre ellas, se dispuso la presencia permanente de personal del Servicio Penitenciario tanto durante el viaje por ruta entre Paraná y Gualeguaychú como en el interior de la casa donde se concretó el encuentro familiar. No hubo momentos sin custodia directa ni espacios sin supervisión dentro del domicilio.
El inspector general Alejandro Mondragón explicó que uno de los ejes del dispositivo fue reducir al mínimo cualquier tipo de exposición o filtración de datos, debido a la notoriedad del caso. En ese marco, se reforzaron las medidas de seguridad habituales, se limitó la circulación de información sobre el traslado y se mantuvo bajo reserva el horario en el que se llevó a cabo la visita.
Además, la autorización incluyó la restricción sobre la presencia de otras personas ajenas al núcleo más cercano. El objetivo era que el contacto se diera solo entre la interna y su abuela, restringiendo el acceso de terceros para evitar aglomeraciones, registros no autorizados y movimientos de curiosos alrededor de la casa.
Cómo fue el traslado desde la cárcel de Paraná hasta la casa de la abuela
El operativo comenzó en la Unidad Penal Nº 6 de Paraná, lugar donde Nahir Galarza permanece alojada desde hace casi una década. Desde allí partió el móvil penitenciario rumbo a Gualeguaychú, en un esquema cerrado de seguridad, sin desvíos y con custodia especializada a cargo de personal entrenado para este tipo de traslados de alto perfil.
Previo al arribo de la detenida, efectivos del Servicio Penitenciario realizaron una inspección completa del domicilio donde vive la abuela. Ese chequeo previo incluyó controles en los accesos, los ambientes internos y el entorno inmediato de la vivienda, con el fin de descartar riesgos, detectar posibles puntos vulnerables y ordenar el lugar de forma tal que se pudiera mantener el control durante toda la estadía de la interna.
Una vez que el vehículo llegó a Gualeguaychú, la joven fue acompañada al interior de la casa sin descender sola en ningún momento. Agentes penitenciarios permanecieron dentro del domicilio durante toda la visita, con supervisión cercana y sin que se interrumpiera el monitoreo en ningún tramo del encuentro. No se registraron incidentes ni desmanes en los alrededores, de acuerdo con lo que señalaron las fuentes consultadas.
Plazo limitado y regreso inmediato al penal
Los datos difundidos por las autoridades indican que la permanencia de Nahir Galarza en la vivienda se extendió alrededor de una hora, conforme al margen de tiempo que la Justicia había fijado en la autorización. Una vez cumplido el lapso permitido, se activó de inmediato el protocolo de retorno a la cárcel, sin demoras ni modificaciones sobre lo pautado.
Concluida la visita, la joven fue nuevamente esposada y trasladada en el mismo esquema de máxima seguridad hasta la Unidad Penal Nº 6 de Paraná. Allí retomó su rutina dentro del régimen carcelario, donde continúa cumpliendo la condena a prisión perpetua que se encuentra firme en el expediente judicial.
Conducta en la cárcel y seguimiento interno
Fuentes del Servicio Penitenciario señalaron que, en los últimos años, se registraron cambios en la conducta de Nahir Galarza dentro de la cárcel de Paraná. Informaron que participa de talleres y distintas actividades formativas que se desarrollan en la unidad, en línea con las propuestas destinadas a personas privadas de la libertad.
Desde el entorno penitenciario indicaron también que la joven “ha bajado el perfil y se ha adaptado a las normas” del establecimiento. Estas observaciones integran los informes periódicos que se elaboran sobre la población carcelaria, en los que se analizan aspectos de comportamiento, inserción en las actividades y cumplimiento de las reglas internas.
La condena de Nahir Galarza y el caso que marcó a Gualeguaychú
Nahir Galarza fue condenada por el homicidio de Fernando Pastorizzo, ocurrido el 29 de diciembre de 2017 en Gualeguaychú. De acuerdo con lo establecido en la causa, el joven recibió dos disparos de arma de fuego, uno por la espalda y otro en el pecho, y fue encontrado tendido junto a su moto en la vía pública.
En julio de 2018, el tribunal interviniente dictó la pena de prisión perpetua. Ese fallo luego fue confirmado por instancias judiciales superiores, lo que dejó firme la condena y terminó de consolidar el expediente como uno de los más resonantes de los últimos años en la Argentina, con amplia cobertura mediática y seguimiento constante de la opinión pública.
La sentencia determinó que Galarza deberá cumplir 35 años de prisión efectiva. Según lo que surge de la información judicial, el plazo de la condena se extendería hasta el año 2052, cuando la joven tendrá entre 53 y 54 años. Hasta el momento, continúa alojada en la Unidad Penal Nº 6 de Paraná, Entre Ríos, donde sigue el cumplimiento de la pena impuesta.

