Al cumplirse un año de la muerte del papa Francisco, Massimiliano Strappetti, el enfermero que lo acompañó durante gran parte de su pontificado, difundió un testimonio cargado de detalles sobre sus últimos días, su estado de salud y la relación de confianza que construyeron durante 12 años. En ese repaso habló de la internación en el hospital Gemelli, de una frase que el pontífice le dijo antes de salir de Santa Marta y de la escena posterior a la bendición de Pascua del 20 de abril de 2025. También recordó el momento de la muerte y varios gestos cotidianos que, según contó, marcaron ese vínculo.
La entrevista volvió sobre distintos tramos de la etapa final de Jorge Bergoglio, desde el agravamiento de su cuadro en febrero de 2025 hasta el amanecer del lunes de Pascua, señalado en el reportaje como el día previo a la muerte del pontífice. Strappetti, que además trabajó con Juan Pablo II y Benedicto XVI y hoy integra el equipo que atiende a León XIV, relató escenas privadas, mantuvo las citas textuales originales y describió cómo Francisco conservó el humor aun en medio de las internaciones.
La muerte del papa Francisco volvió al centro de la escena por el testimonio de quien lo acompañó de cerca
El eje del reportaje fue la reconstrucción de los últimos días del Papa argentino desde la mirada de su enfermero personal. Strappetti sostuvo que la salud de Francisco se complicó en febrero de 2025 y afirmó que, desde entonces, el cuadro “comenzó a precipitarse”. Según su descripción, la situación era “realmente grave”, motivo por el cual se resolvió su traslado al Gemelli.
En ese tramo, recordó una escena previa a la salida desde Santa Marta. De acuerdo con su relato, le dijo al pontífice: “Santo Padre, tenemos que ir al hospital”. La respuesta de Francisco, siempre según el enfermero, fue inmediata: “¿Esta es la última vez que veo Santa Marta, verdad?”. Strappetti aseguró que, frente a esa frase, le hizo una promesa: “Yo lo voy a traer de vuelta aquí vestido de Papa”. Luego agregó: “Y así fue”.
El vínculo entre ambos no había empezado en ese momento, sino mucho antes. El enfermero integró la guardia médica del Vaticano y construyó una trayectoria ligada al Gemelli desde joven. En la entrevista se recordó que comenzó a trabajar allí a los 20 años, más tarde asistió también a Juan Pablo II y a Benedicto XVI, y en la actualidad forma parte del equipo médico de León XIV. Ese recorrido, según se desprende del reportaje, fue parte del contexto que fortaleció la confianza con Francisco.
El papa Francisco mantuvo el humor incluso durante las internaciones, según contó Strappetti
Uno de los rasgos que más remarcó el enfermero fue la forma en que el pontífice atravesaba los momentos difíciles sin perder cierta ironía. Dijo que a Francisco no le gustaban las internaciones y que cada vez que debía regresar al Gemelli repetía una frase en tono de broma: “Vas a ver, ahora los cardenales preparan el cónclave”.
Ese humor, de acuerdo con Strappetti, también aparecía en la rutina diaria y en las charlas informales. Contó que compartían “ese humor ácido” y puso como ejemplo una frase que el Papa repetía al comenzar la jornada: ‘Hola, ¿quién murió hoy?’. En el reportaje, esa manera de hablar fue presentada como parte de una complicidad construida con el paso de los años.
Además, el enfermero explicó por qué, a su entender, la relación con Francisco se volvió tan cercana. “Tal vez el hecho de que yo lo veía como una persona, antes que como Papa. Por eso le resultaba natural confiar”, sostuvo. Esa definición apareció al recordar el final de la vida del pontífice, pero también sirve para entender muchas de las escenas previas que repasó en la entrevista.
Durante los 38 días de internación en el Gemelli, agregó, miles de personas se acercaron para hacerle llegar su afecto. Según contó, Francisco seguía esas muestras con atención y se puso especialmente contento cuando supo que bailarines argentinos habían bailado debajo de sus ventanas. Ese episodio fue mencionado por Strappetti como uno de los gestos que más alegría le dieron en ese período.
La Pascua de 2025 dejó una de las escenas más recordadas por el enfermero del pontífice
Entre todos los momentos que eligió contar, Strappetti puso el foco en el domingo de Pascua, el 20 de abril de 2025, víspera de la muerte del Papa. Dijo que, después de la bendición Urbi et Orbi y del recorrido entre los fieles, volvieron a Santa Marta. Allí observó al pontífice “agotado pero feliz como un niño al que le hubieran regalado un frasco de chocolate”.
Luego reveló una escena que, hasta ahora, había mantenido en reserva. “Sí, ahora puedo revelar algo que siempre guardé para mí. Ese día, después de la bendición Urbi et Orbi y el recorrido festivo entre la gente, cuando volvimos a Santa Marta estaba agotado pero feliz como un niño al que le hubieran regalado un frasco de chocolate. En el ascensor, solos él y yo, le cayó una lágrima por el rostro”.
El enfermero precisó después el sentido de esa imagen. Dijo que se trató de “una lágrima de alegría” y sumó otra frase textual del pontífice: “Gracias por haberme llevado de nuevo a la plaza. Se lo había prometido, ¿no es cierto?”. En el mismo tramo del reportaje, recordó además que antes del paseo en papamóvil Francisco le transmitía dudas muy concretas: “¿Voy a poder subirme a la jeep? – me preguntaba – . ¿Y si alguien nos ve?”.
Según Strappetti, esas preguntas mostraban a “una persona normal”, afectada por el dolor de la rodilla derecha y con dificultades para calzarse, aunque sin problemas para pedir ayuda cuando lo necesitaba. Esa descripción apareció como una de las claves de la intimidad que compartieron durante esos años en Santa Marta y en cada traslado médico.
Las últimas horas y la muerte del papa Francisco quedaron marcadas por un final repentino
En otro tramo de la entrevista, el periodista le recordó a Strappetti la escena del amanecer del lunes de Pascua, identificado en el reportaje como el día previo a la muerte del pontífice. Allí, según esa reconstrucción, Francisco se dio vuelta, le tomó la mano y cerró los ojos para siempre. Sobre ese momento, el enfermero evitó dramatizar y se concentró en explicar la cercanía personal que existía entre ambos.
Más adelante habló de la muerte de manera directa: “Murió en un instante, no me lo esperaba. Un ictus cerebral: espero que no haya sufrido”. Esa frase fue una de las definiciones más contundentes de todo el testimonio, porque resumió cómo vivió él mismo el desenlace y la sorpresa que, según dijo, le provocó el final.
Después del fallecimiento, Strappetti permaneció dos días y medio junto al féretro abierto. Explicó que tomó esa decisión porque había cuidado “hasta el final, con amor, el cuerpo del Santo Padre” y porque sintió que debía seguir atento por si surgía alguna necesidad relacionada con la prolongada exposición del cuerpo ante los fieles. Lo resumió con una frase breve: “Era lo correcto”.
Las charlas privadas y los gestos cotidianos completaron un retrato distinto del pontífice argentino
La entrevista no se limitó al tramo final de la vida de Francisco. También incluyó escenas de la convivencia diaria, comentarios personales y anécdotas que, según Strappetti, muestran cómo era el trato con el Papa en situaciones comunes. Una de ellas ocurrió cuando el enfermero le contó que era divorciado. Recordó que la reacción fue inmediata: “¿Y cuál es el problema?”, me dijo, y agregó: “¿Pero te dejan comulgar? Si no, decime cómo se llaman esos curas que se niegan, ¡voy yo a hablar con ellos!”.
Otra escena que reconstruyó se ubicó el 10 de abril, mientras caminaban por un pasillo de Santa Marta. Según su versión, Francisco le dijo de golpe: ‘Quiero ir a la Basílica, tengo que hablar con los restauradores del Altar de la Cátedra’. Strappetti relató que él estaba sin saco y que el pontífice llevaba el poncho argentino que usaba en su habitación, por lo que le planteó una duda: “¿Y si nos ven?”. La respuesta, contó, fue corta: “Vamos igual”.
De acuerdo con el enfermero, había un fotógrafo y la imagen quedó registrada. Al día siguiente, cuando volvió a despertarlo, le comentó lo que había pasado. Entonces, siempre según su testimonio, Francisco respondió: ‘Bueno, entonces vayamos también hoy’. Después de eso, añadió Strappetti, “Esa foto dio la vuelta al mundo”.
En el mismo reportaje, el enfermero mencionó regalos y recuerdos que conserva del pontífice, entre ellos varios libros de cocina. También habló de Barbara, su pareja, y de su hijo Mattia. Finalmente contó que suele ir a la tumba de Francisco en Santa Maria la Maggire, donde está enterrado frente a la sede de la embajada argentina en Roma. Allí dijo que acostumbra llevar una rosa blanca y repetir un gesto que compartían: “Sí, voy a la tumba, le llevo una rosa blanca y hago uno de nuestros chistes. Capaz que se ríe”, dice con lágrimas de emoción.

