jueves, julio 16, 2026

Milei activa una semana clave con foco en la reelección y las PASO

La Casa Rosada busca combinar señales económicas con negociación parlamentaria y diálogo con gobernadores en una etapa enfocada en 2027.

Javier Milei pondrá en marcha esta semana una estrategia que en la Casa Rosada ya vinculan de manera directa con la reelección de 2027 y con la discusión sobre las PASO. Por un lado, el Gobierno prevé presentar un esquema financiero para mostrar cómo afrontará los vencimientos de deuda hasta fines de 2027. Por otro, busca abrir una negociación política con gobernadores, aliados y sectores legislativos para reunir respaldos, ampliar su base y avanzar con la eliminación o suspensión de las primarias. En el oficialismo consideran que economía y acuerdos políticos dejaron de caminar por separado.

La lectura que hacen cerca del Presidente es que el próximo tramo de la gestión exige algo más que sostener variables económicas ordenadas. También necesita una red de apoyos más amplia que la que tuvo hasta ahora en el Congreso. Por eso, mientras Luis Caputo y Santiago Bausili trabajan en los detalles del programa financiero, Diego Santilli quedó a cargo de tender puentes con mandatarios provinciales y otros actores que tienen peso en el Senado y en la discusión electoral.

En Balcarce 50 entienden que esa combinación responde a una necesidad concreta: llegar al año electoral con menos dudas sobre la deuda, pero además con mejores condiciones para negociar leyes y construir mayorías. La meta de fondo, según exponen en el oficialismo, es preparar el terreno político e institucional para que Milei llegue competitivo a 2027 sin depender solo de una lógica de confrontación.

La reelección de Milei ordena la agenda económica y política

Durante el primer año y medio de gestión, el eje principal estuvo puesto en la estabilización económica, la baja de la inflación, el orden fiscal y la búsqueda de respaldo parlamentario para distintas reformas. Sin embargo, en esta nueva etapa empezó a ganar espacio otra prioridad: darle forma a una estrategia política más amplia. El objetivo económico no fue dejado de lado, pero sí cambió el peso relativo de cada frente dentro del oficialismo.

Ese movimiento, según la interpretación que circula en la Casa Rosada, se hizo visible con la llegada de Santilli a la Jefatura de Gabinete. La presencia de trece gobernadores durante la ceremonia en la sede del Gobierno fue leída puertas adentro como un gesto deliberado. No se trató solo de acompañar a un nuevo funcionario, sino de mostrar que la administración libertaria necesita abrir una etapa con más acuerdos y menos aislamiento para sostener su proyecto.

La continuidad de esa señal tendrá otro capítulo este miércoles por la noche, cuando Milei viaje con su Gabinete a San Miguel de Tucumán para participar de la vigilia por el Día de la Independencia. Allí compartirá actividad con varios mandatarios provinciales, en una postal que el oficialismo busca aprovechar para reforzar el mensaje de acercamiento con las provincias, sin ceder la centralidad política del Presidente.

En el entorno presidencial remarcan que este giro no significa abandonar la identidad libertaria ni dejar de confrontar con el kirchnerismo. Lo que cambia, dicen, es el método para el tiempo que viene. La prioridad ya no pasa únicamente por diferenciarse del resto del sistema político, sino también por definir con qué sectores se puede avanzar en acuerdos que permitan ampliar la base de apoyo del Gobierno.

Las PASO pasaron a ser una pieza central en la negociación oficial

Dentro de esa reorganización, la discusión sobre las PASO dejó de ser vista como una reforma electoral aislada. En la Casa Rosada la ubican en un lugar más amplio, ligado a la reconfiguración del mapa opositor y a la necesidad oficial de conseguir apoyos parlamentarios. Para avanzar con una eventual eliminación o suspensión, el Gobierno necesita conversar con gobernadores que tienen influencia decisiva en el Senado.

Ese punto no es menor. En el oficialismo reconocen que la Cámara alta se volvió el principal espacio de negociación con las provincias. La próxima prueba llegará este miércoles, cuando Victoria Villarruel reúna a Labor Parlamentaria en un Senado donde La Libertad Avanza no controla los tiempos. En el Gobierno ya admiten que será difícil destrabar una sesión, porque varios senadores anticiparon que no estarán en Buenos Aires y los proyectos dependen de conversaciones previas.

La distancia política entre Milei y Villarruel sigue presente, pero además la vicepresidenta conduce una Cámara en la que los gobernadores mostraron en las últimas semanas capacidad para condicionar la agenda oficial. Esa realidad llevó al Ejecutivo a una conclusión práctica: la barrera que levantaron las provincias no se resuelve con discursos, sino con entendimientos más estables y permanentes.

Por eso Santilli fue ubicado al frente de la tarea de abrir canales de trato cotidiano con gobernadores y aliados. La misión no se limita a conseguir una votación puntual. Según exponen cerca del Presidente, la intención es construir una relación menos improvisada con quienes hoy tienen poder concreto sobre el funcionamiento del Senado y sobre cualquier intento de avanzar con cambios en materia electoral.

El peronismo aparece como el principal blanco de la jugada por las PASO

En la Casa Rosada sostienen que el objetivo de fondo de modificar las primarias no está centrado solo en el vínculo con los mandatarios provinciales. Según esa mirada, el principal impacto recaería sobre el peronismo. Cristina Kirchner quedó fuera de competencia tras la condena y la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos, mientras Axel Kicillof empuja un proyecto presidencial propio y Máximo Kirchner intenta sostener la centralidad de La Cámpora y de la ex presidenta dentro del espacio.

Con ese cuadro abierto, el oficialismo interpreta que las PASO son hoy el mecanismo institucional más claro para ordenar una interna peronista de gran escala. Si no hubiera primarias, esa disputa debería resolverse en negociaciones entre gobernadores, intendentes y distintas tribus del PJ. En la Casa Rosada creen que ese escenario podría complicar la reorganización del principal espacio opositor y, al mismo tiempo, abrir una ventana para atraer a dirigentes que ya no se sienten contenidos por el kirchnerismo.

Esa hipótesis también se combina con la Boleta Única de Papel. En el oficialismo sostienen que ese formato permitiría que una candidatura presidencial de Milei conviva con listas legislativas de fuerzas provinciales o armados territoriales que conserven identidad propia. De ese modo, la ampliación de la base no exigiría necesariamente incorporaciones formales a La Libertad Avanza, sino acuerdos más flexibles bajo una lógica electoral compartida.

La frase que Santilli dejó instalada dentro del oficialismo resume esa orientación: “En la etapa que viene, los colores no definen. Lo que va a definir el futuro es si volvemos para atrás o seguimos para adelante”. En la Casa Rosada le adjudican a esa definición un destinatario concreto: gobernadores del PRO, sectores radicales, partidos provinciales y franjas del peronismo alejadas del liderazgo kirchnerista.

El plan financiero busca despejar dudas sobre deuda y sostener acuerdos

En paralelo con el frente político, este lunes Caputo y Bausili terminarán de ajustar el esquema financiero con el que el Gobierno pretende responder una pregunta que aparece de forma inevitable cuando se acerca un turno electoral: de dónde saldrán los dólares para pagar la deuda. La señal apunta a los mercados, pero también al sistema político, que sigue de cerca la capacidad del Ejecutivo para sostener estabilidad hasta 2027.

La intención oficial es mostrar que el Estado tiene un programa apto para cumplir sus compromisos durante lo que resta de este año y durante 2027. En el entorno presidencial repiten que no se trata solo de exhibir números, sino de transmitir previsibilidad. Esa previsibilidad, según la visión oficial, funciona como un activo político además de económico porque mejora las condiciones para negociar y reduce incertidumbre en la antesala electoral.

El Gobierno vincula este movimiento con una meta más amplia: llegar a la próxima elección presidencial con una economía en crecimiento, inflación estabilizada, recuperación gradual de ingresos, creación de empleo privado, un mercado cambiario sin sobresaltos y un esquema de financiamiento sin dudas sobre la deuda. En esa lógica, el programa económico no aparece aislado, sino como una base para la aspiración de reelección de Milei.

En la Casa Rosada recuerdan además un antecedente que pesa en todas las cuentas políticas. Desde 2015, ningún oficialismo retuvo la Presidencia dentro de su propio espacio. El kirchnerismo perdió con Daniel Scioli frente a Mauricio Macri; Macri no logró renovar ante Alberto Fernández; y el Frente de Todos tampoco conservó el poder con Sergio Massa frente a Milei. En el oficialismo remarcan que, en todos esos procesos, la economía terminó condicionando la política.

Con ese telón de fondo, el Gobierno resolvió trabajar al mismo tiempo sobre los dos factores que considera decisivos para 2027: estabilidad financiera y mayoría política. En ese esquema, Santilli negocia con gobernadores y aliados, mientras Caputo busca reducir la incertidumbre sobre la deuda. El miércoles por la noche, Milei encabezará la vigilia por el Día de la Independencia en San Miguel de Tucumán junto a su Gabinete y con la presencia de mandatarios provinciales.