domingo, mayo 17, 2026

Milei denunció una conspiración política y económica y apuntó al kirchnerismo en la asamblea legislativa

En la apertura de sesiones, Milei habló de desestabilización, cruzó al kirchnerismo y cargó contra un grupo de empresarios a los que calificó de golpistas.

El presidente Javier Milei abrió este lunes 2 de marzo las sesiones ordinarias del Congreso con un discurso centrado en la denuncia de una supuesta conspiración política y económica contra su gestión. Ante la Asamblea Legislativa, habló de “aventura golpista”, apuntó de lleno al kirchnerismo, involucró a empresarios y sectores mediáticos y vinculó esos movimientos con la caída de la actividad y el aumento del Riesgo País. Además, destacó el rol del Congreso como escudo frente a cualquier intento de juicio político y citó declaraciones de dirigentes peronistas como prueba de intentos de acortar su mandato.

Milei habló de conspiración y responsabilizó al kirchnerismo

En un tramo que tituló “La moral como política de Estado”, Milei planteó que, a su entender, no se puede describir la situación del país sin mencionar lo que definió como maniobras para desestabilizar al Gobierno. Señaló a “un sector de la política” junto a empresarios y medios de comunicación que, según su relato, habrían actuado coordinados durante el año pasado con la intención de sacar a la actual administración del poder. El Presidente describió esas acciones como parte de una “aventura golpista” y señaló al kirchnerismo como principal responsable.

Según su descripción, tras lo que llamó “la tormenta del primer año”, las condiciones estaban dadas para una recuperación económica fuerte. Sin embargo, sostuvo que, “después del 2024 y entrado el año de las elecciones legislativas”, la oposición habría decidido “estar dispuesta a todo con tal de volver al poder”. Bajo esa lectura, ubicó allí el arranque de una escalada política que se trasladó al frente económico.

Al detallar la cronología de esos hechos, ubicó un primer momento en marzo del año pasado, donde, de acuerdo con su versión, se registraron “preocupantes movimientos financieros” previos tanto a la salida del cepo cambiario como a la renegociación con el Fondo Monetario Internacional. Luego, señaló una segunda etapa en mayo, tras la victoria de La Libertad Avanza en las elecciones porteñas y con la inflación mensual ya en 1,5 %, cuando –según dijo– se habría “digitado un ataque de la oposición y propios, digamos, junto a empresarios que lo hacían con tal de abrazar el Sillón de Rivadavia”.

En ese pasaje, desde la Casa Rosada algunos funcionarios interpretaron que la referencia a “propios” incluía una mención indirecta a la vicepresidenta Victoria Villarruel. Voces del Poder Ejecutivo consultadas destacaron que, en ese momento del discurso, la transmisión oficial mostraba a Milei con Villarruel detrás suyo, y remarcaron que la puesta en escena “no fue casual” o, en todo caso, coincidía con la mirada del Presidente sobre esos movimientos internos.

Impacto económico y rol del congreso como contención institucional

Milei vinculó la supuesta conspiración con un efecto directo sobre las principales variables económicas. Afirmó que durante 2025, en medio de esos episodios, “subió el Riesgo País, nunca mejor dicho que riesgo kuka”, en alusión al kirchnerismo. Según su análisis, ese salto en los indicadores financieros habría provocado una caída en la demanda de pesos y una desaceleración de la actividad.

El mandatario sostuvo que “la aventura golpista del kirchnerismo el año pasado no fue gratis” y agregó: “Acorde a nuestras estimaciones se perdieron dos puntos y medio de crecimiento, es decir, unos 25.000 millones de dólares de PBI“. De esta forma, buscó cuantificar el costo económico de las maniobras que atribuye a la oposición y a los sectores empresarios a los que acusa de acompañar esas movidas.

En otro segmento, el jefe de Estado se enfocó en la dinámica legislativa y resaltó que la composición actual del Congreso funciona como barrera frente a cualquier intento de removerlo anticipadamente. Remarcó que el crecimiento de los bloques oficialistas en Diputados y en el Senado le permite al Gobierno bloquear proyectos de juicio político y, por esa vía, neutralizar cualquier golpe político que, según dijo, pretendan impulsar “agentes del antiguo régimen”.

Para respaldar su denuncia sobre intentos de acortar su mandato, Milei mencionó declaraciones recientes del gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, y de la senadora María Florencia López, del bloque Justicialista de esa provincia. Recordó que Quintela había declarado que el Presidente “no puede llegar hasta el 10 de diciembre del 2027”, mientras que López dijo que al oficialismo “no le van a alcanzar los helicópteros para fugarse”. Ambos dichos fueron presentados como ejemplos de planteos públicos orientados a una salida anticipada del Gobierno nacional.

El Presidente también recordó que Quintela fue denunciado la semana pasada por el fiscal Carlos Stornelli y señaló que había reclamado en público que la Justicia avance en contra de quienes buscan destituirlo. En ese momento del discurso, la señal oficial enfocó a los ministros de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti.

cruces con el kirchnerismo en el recinto y denuncias por causas judiciales

En el plano estrictamente político, uno de los momentos más tensos de la jornada se dio en el intercambio directo con diputados y senadores del kirchnerismo y de la izquierda. Durante aproximadamente los primeros 45 minutos de su intervención, Milei protagonizó cruces verbales con legisladores de esos espacios, con interrupciones, chicanas y gritos desde las bancas opositoras y respuestas en tono desafiante desde el atril presidencial.

En ese contexto, el mandatario lanzó frases como “Me encanta domarlos, kukas. ¡Me encanta verlos llorar!”, que provocaron fuertes reacciones en el recinto. Más adelante, retomó esa línea y repitió: “Me encanta domarlos, me encanta hacerlos llorar y a la gran mayoría les encanta verlos llorar”. También se cruzó con dirigentes de izquierda como Myriam Bregman, Romina Del Plá y Nicolás Del Caño, a quienes se dirigió con expresiones como “¿Qué te pasa, Chilindrina troska?”, en medio de una secuencia de interrupciones y respuestas desde el estrado.

Sin nombrarla de forma directa, Milei apuntó en particular a la principal figura del kirchnerismo. Afirmó: “Y va a seguir presa por la causa de los Cuadernos, va a seguir presa por el Memorándum de Irán, va a seguir presa por lo que hizo con Vialidad, porque es una chorra, porque fueron los más chorros de la historia”. Esa frase se convirtió en uno de los momentos más comentados del discurso en cuanto a la confrontación con el espacio político que gobernó el país en etapas anteriores.

El Presidente amplió luego sus críticas hacia las políticas laborales y sociales de las gestiones previas. Sostuvo que, al cierre del mandato anterior, “el 30 % de los trabajadores formales eran pobres” y acusó la existencia de “intermediación en programas sociales para ‘robar a la gente’”. Desde el estrado, se dirigió a los legisladores opositores y afirmó: “Ustedes escondían detrás de las causas justas a un montón de delincuentes para que de esa manera después no les toquen los robos, manga de delincuentes”.

En la misma línea, cuestionó a quienes definió como supuestos defensores de los asalariados y de la justicia social. De forma irónica, los llamó “campeones de los derechos de los trabajadores” y calificó a la “justicia social” como un “robo”. Además, se refirió a la bancada kirchnerista como “fascistas, manga de chorros y mentirosos” y afirmó: “A la mitad de los trabajadores los dejaron sin ningún tipo de derecho”. Los señalamientos motivaron respuestas inmediatas, con aplausos de parte del oficialismo y críticas desde la oposición.

acusaciones contra empresarios, debate sobre proteccionismo y ejemplos de precios internos

Paralelamente a sus cuestionamientos a la dirigencia peronista y de izquierda, Milei dedicó una parte extensa del mensaje a criticar a un grupo de empresarios vinculados a esquemas de protección comercial. Sin nombrarlos en público, los acusó de ser “golpistas” y de utilizar el discurso de la industria nacional para justificar el proteccionismo, el control de capitales y la brecha cambiaria.

En su exposición, aludió sin mencionarlos directamente a figuras como Paolo Rocca (Techint), Javier Madanes Quintanilla (Fate y Aluar) y Roberto Méndez (Neumen). De acuerdo con fuentes de la Quinta de Olivos citadas en el texto original que reconstruye el discurso, Milei suele referirse a varios de ellos con el término “golpistas” en conversaciones privadas.

Desde el atril, el Presidente sostuvo: “No sorprende que haya personas siniestras, y algunos de ellos golpistas, que en nombre de la defensa de la industria nacional, bajo la pátina de un nacionalismo de pacotilla, defiendan el proteccionismo y el control de capitales, con su consecuente brecha cambiaria. Esto es, abrazar la bandera argentina con la única intención de robar a los argentinos de bien”. En su argumento, esa postura no solo sería ineficiente en términos económicos, sino que también chocaría con la idea de “moral como política de Estado” que reivindicó para su gestión.

Milei insistió en que los regímenes de protección, prebendas y beneficios especiales para determinados sectores no encajan en el marco moral que él dice promover. “La protección, la prebenda y la corrupción están mal. Restringir el comercio está mal. Eso constituye un robo y el hecho de que sea legal no hace que sea legítimo. Solo pierden los ineficientes y los delincuentes. Salvo por este grupo de poder [los empresarios apuntados], todos ganan”, remarcó ante los legisladores.

Para reforzar su posición, utilizó ejemplos concretos de precios internos vinculados a esas políticas. Preguntó: “¿Acaso les parece bien pagar los neumáticos el triple de caro contra la extorsión de tirar 920 trabajadores a la calle mientras se negocia la protección para el sector del aluminio? ¿Acaso les parece bien pagar una remera básica USD 50 cuando la importada cuesta USD 5?”. Con estas comparaciones, incorporó al sector textil en la discusión y reiteró que, a su entender, “cuando abrís la economía el bienestar aumenta. Ganan 48 millones de argentinos y pierden unos pocos: los empresarios que son ineficientes y los políticos corruptos”.

En medio de esas críticas, Milei evitó hacer menciones específicas, en términos positivos o negativos, a los gobernadores provinciales, a los bloques aliados del Congreso o a eventuales socios parlamentarios. Tampoco hubo referencias directas a sindicatos ni a periodistas, sectores que quedaron por fuera de la lista de actores señalados en este discurso en particular.

Hacia el cierre del mensaje, al repasar el impacto económico de políticas aplicadas en los últimos años, el Presidente trazó una comparación temporal y sostuvo que “desde 2008 a nuestra llegada le costó 8.000 millones de dólares a todos los argentinos y este año generó ganancias por 100 millones de dólares”, en relación con determinadas medidas implementadas antes y durante su administración. De esta forma buscó dimensionar, desde su propia mirada, el saldo económico que asocia a decisiones previas y los resultados que adjudica al rumbo actual.