Javier Milei redobla la búsqueda de acompañamiento político en el Congreso y entre los gobernadores para sostener su plan de ajuste y las reformas estructurales que impulsa el Gobierno nacional. Con el trasfondo de la recesión, la inflación todavía alta y la tensión por la coparticipación, la Casa Rosada apuesta a consolidar un bloque de apoyo estable que incluya a sectores del PRO y parte del peronismo no kirchnerista. La estrategia apunta a garantizar gobernabilidad en los próximos meses y dar señales de estabilidad a los mercados y a los organismos internacionales.
El oficialismo reconoce que, sin un acuerdo mínimo con la oposición dialoguista, el programa económico de Javier Milei enfrentará límites severos en el Congreso, donde los proyectos de ley clave requieren mayorías que La Libertad Avanza no tiene por sí sola. Por eso, los operadores políticos del Presidente aceleraron reuniones reservadas con legisladores, gobernadores y exfuncionarios de Cambiemos, en un intento por ordenar el acompañamiento y evitar sorpresas en las votaciones. La vicepresidenta Victoria Villarruel también cumple un rol central en estas negociaciones en el Senado.
En paralelo, los gobernadores siguen de cerca el impacto fiscal del ajuste, la caída de la actividad y la reducción de transferencias nacionales, mientras presionan por fondos para salarios y obras. En ese contexto, el nivel de acompañamiento que consiga Milei en el Congreso y en las provincias será determinante para el rumbo económico de lo que resta del año y para el clima político de cara a los próximos escenarios electorales.
El Congreso, eje del acompañamiento a Milei y de las tensiones con la oposición
En la Cámara de Diputados, el oficialismo depende del apoyo de bloques aliados para avanzar con las reformas tributarias, laborales y administrativas que reclama el equipo económico. Los libertarios confían en una confluencia con el PRO, donde todavía conviven sectores alineados con Mauricio Macri y otros más críticos de la gestión actual. Las conversaciones giran en torno a la letra fina de los proyectos, especialmente en lo que toca a impuestos, gasto público y coparticipación.
Dentro del peronismo se observa una fractura entre el kirchnerismo duro, decidido a bloquear cualquier cambio estructural, y los gobernadores que, por necesidad financiera, evalúan otorgar un acompañamiento acotado a Javier Milei a cambio de recursos para sus provincias. Esos mandatarios provinciales exploran acuerdos puntuales que les permitan sostener el pago de sueldos y obras prioritarias, evitando un enfrentamiento total con la Casa Rosada.
En el Senado, Victoria Villarruel se transformó en una pieza clave para ordenar el diálogo con los bloques provinciales y con el radicalismo. Su tarea consiste en articular un esquema de votación que reduzca los costos políticos para los aliados y, al mismo tiempo, garantice al Presidente los instrumentos legales que exige el programa económico. Cada sesión se negocia voto por voto, con especial atención a las medidas que afectan a las cajas previsionales provinciales y a los regímenes especiales.
Impacto económico y el rol de los gobernadores en el respaldo al Gobierno
El plan de ajuste que impulsa Milei combina recorte del gasto, contención monetaria y desregulación, en un contexto de caída del consumo y aumento de la pobreza. Los mercados financieros siguen con atención las señales de acompañamiento político, ya que cualquier traspié legislativo podría demorar reformas comprometidas con el Fondo Monetario Internacional y otros acreedores. El Gobierno apuesta a que la consolidación fiscal y una baja gradual de la inflación mejoren la confianza y habiliten una recuperación hacia fin de año.
Para las provincias, el debate no es solo político sino también de supervivencia fiscal. La reducción de giros discrecionales y la actualización de tarifas impactan en los costos de los servicios básicos, en particular transporte y energía. Por eso, varios gobernadores plantean que el acompañamiento a Javier Milei deberá traducirse en reglas más claras sobre coparticipación, obras de infraestructura y programas sociales, para evitar conflictos sociales en sus territorios.
En ese marco, los mandatarios del norte grande, incluida Salta, analizan estrategias coordinadas para negociar con la Casa Rosada sin romper puentes. Buscan preservar cierta autonomía en políticas productivas y en obras clave, mientras evalúan caso por caso el respaldo a cada ley. El equilibrio entre la necesidad de recursos y la presión interna de sus propias bases electorales marca el tono de estas conversaciones.
Escenarios políticos y reacomodamientos en el PRO y el peronismo
El intento de Milei por consolidar un acompañamiento estable también acelera los reacomodamientos dentro del PRO. El sector referenciado en Mauricio Macri promueve una convergencia más estrecha con el Presidente, con la idea de conformar un polo de centroderecha competitivo de cara a las próximas elecciones. Otros dirigentes amarillos, sin embargo, temen diluir la identidad del partido y quedar asociados al costo social del ajuste.
En el peronismo, la discusión pasa por cómo pararse frente a un Gobierno que conserva apoyo en parte del electorado, pese al deterioro económico. Mientras el kirchnerismo impulsa una oposición frontal, los gobernadores y algunos intendentes del conurbano bonaerense observan con preocupación el humor social en sus distritos y evalúan posiciones más pragmáticas. La incógnita es si surgirá una nueva conducción capaz de ordenar ese espacio y ofrecer una alternativa nítida a Milei sin quedar despegada de la agenda económica que reclama la sociedad.

