Marta tiene 100 años y sigue al frente de una empresa de camiones en Pompeya

Cerca de cumplir 101 años, Marta conserva el control de su empresa logística y revisa personalmente la carga de los vehículos.

Marta tiene 100 años, está próxima a cumplir 101 y continúa al frente de Transporte Santa Marta, una firma de camiones y logística situada en Pompeya. La historia de esta abuela camionera despertó interés por su rutina: llega a la empresa, revisa las tareas y participa en las decisiones vinculadas con las cargas. Aunque ya percibe una jubilación, mantiene su actividad laboral y no plantea retirarse.

Antes de salir hacia el trabajo, comienza la mañana con café o mate mientras escucha las noticias. Luego se traslada sin apuro hasta la compañía, donde su presencia se mantiene entre los trabajadores y los vehículos que ingresan o salen con mercadería.

La abuela camionera que armó su propio transporte

Marta contó a El Destape que empezó a trabajar cuando tenía 50 años y ya era madre de dos hijos. En ese momento, su esposo era comerciante en Once, mientras ella realizaba seguros como primera ocupación fuera del hogar.

Según relató, un médico le indicó a su marido que debía desarrollar alguna actividad. A partir de esa situación, comenzó a llevar paquetes y fue incorporándose a tareas relacionadas con el traslado de mercadería.

Con el paso del tiempo tomó la decisión de crear una empresa de transporte, aun cuando su idea no encontró respaldo entre sus allegados. “Un día dije: ‘Hay que tener un transporte’. No me creían ni mi papá, ni mi marido, nadie. Pero el transporte lo mando yo”, recordó.

El control de las cargas sigue en sus manos

En Transporte Santa Marta, Marta observa cómo se distribuyen los paquetes en los camiones. Cuando la carga está correctamente acomodada, reconoce el trabajo de los empleados. Sin embargo, interviene si detecta que el espacio no fue aprovechado de la manera que considera necesaria.

“No creas que me es fácil imponer un poquito de presencia, porque no les gusta. Definitivamente, a los camioneros no les gusta. Yo entro cuando está el camión cargando, lo miro y, si está bien cargado, los felicito: ‘Está muy bien’”, explicó.

En una ocasión reciente, ordenó descargar un vehículo porque no estaba conforme con la ubicación de la mercadería. “Pero el otro día entré y estaba mal cargado. Cargar bien un camión es aprovechar todo el espacio de aire que hay, porque así la mercadería llega mejor. Entonces vengo y lo hago descargar. Soy buena, pero no tonta”.

Los hábitos de una mujer de 100 años que no quiere frenar

Marta aseguró que no disfruta de una vida de reposo y que prefiere estar rodeada de gente, más allá del vínculo con su familia. También sostuvo que quiere continuar activa mientras le sea posible.

“Sé que podría vivir todavía unos cuantos años más porque tengo ganas de seguir molestando. Hay gente que vive feliz en la cama; yo no. Yo soy feliz viviendo con toda la gente, no solamente con mi familia”, señaló.

La empresaria dijo que no incorporó rutinas de caminata, gimnasia ni consumo habitual de agua. “Yo nunca caminé, nunca fui caminadora, nunca hice gimnasia, nunca tomé agua porque no me gusta. No sé, yo soy así”.

El auto ocupa un lugar central en su día a día y Marta remarcó que no quiere dejar de conducir. “A mí me sacás el auto y me sacás los brazos”.

Al hablar del afecto de quienes la acompañan, expresó: “Tengo mucha gente que me quiere, y eso es lo que yo quiero. Porque cuando yo me vaya, materialmente no me voy a llevar nada. Pero seguramente, en alguna conversación, mi familia va a decir: ‘¿Te acordás de Marta?’. Bueno, van a hablar bien. Lo único que queda después de que uno se va es el cariño que deja en los demás”.