martes, junio 9, 2026

Loma Negra mantendrá con producción frenada un horno clave de su cementera

La decisión impacta en la planta L'Amalí y volvió a encender la preocupación del sector por el nivel de actividad y el frente energético.

Loma Negra, la mayor cementera del país, seguirá con producción frenada en uno de sus hornos principales de la planta L’Amalí, en Olavarría, hasta noviembre de 2026. La empresa relacionó la medida con varios factores al mismo tiempo: el costo más alto del gas para el invierno, la caída de la construcción, el stock acumulado de insumos y la incertidumbre sobre el abastecimiento energético en los próximos meses. La decisión generó preocupación en el sector y también fue observada con alarma por el gremio AOMA Olavarría, que la consideró fuera de lo habitual.

La cementera Loma Negra extendió una parada que el gremio considera inusual

La medida alcanza a una de las unidades centrales de producción de la planta de L’Amalí. Según se informó, el horno permanecerá apagado hasta noviembre de 2026, en un contexto de menor actividad para la industria del cemento y de mayores costos operativos.

Desde AOMA Olavarría advirtieron que una detención de esta duración no se parece a las paradas técnicas normales. El secretario general del sindicato, Alejandro Santillán, explicó que esos frenos suelen extenderse poco más de un mes, pero remarcó que una decisión de este tipo “no tiene precedentes”.

El anuncio también reavivó la inquietud por posibles despidos, aunque en la información difundida no se detallaron cesantías ni recortes concretos. De todos modos, el alcance de la paralización encendió señales de alerta entre trabajadores y actores vinculados a la actividad.

La producción frenada se da con más de 700.000 toneladas de clínker acumuladas

En la planta hay más de 700.000 toneladas de clínker almacenadas, de acuerdo con lo señalado por el gremio. Ese material es el insumo principal para fabricar cemento portland, por lo que el volumen retenido muestra el nivel de acumulación que arrastra la operación.

Para AOMA Olavarría, ese stock se explica por dos motivos centrales: la baja en la actividad y el retroceso de la obra pública. En ese marco, la menor salida del producto terminado habría influido en la decisión de estirar la detención del horno.

La situación coincide con un momento delicado para la construcción. Si bien en marzo algunos indicadores marcaron un leve repunte, el panorama general siguió débil. Datos de Camarco indican que en abril se despacharon 639.100 toneladas de cemento, una cifra menor que la de marzo de 2026 y también inferior a la de abril del año pasado.

El costo del gas y el nuevo esquema de abastecimiento sumaron presión

Además del menor movimiento en la construcción, el frente energético aparece como otro punto sensible para la industria. El precio del gas natural licuado para el período invernal subió de manera marcada: mientras en 2025 rondaba los USD 12,3 por millón de BTU, este año pasó a un promedio de USD 20.

Entre las razones mencionadas para esa suba aparecen conflictos internacionales, problemas logísticos y la necesidad de importar gas por falta de infraestructura local suficiente. A eso se añadió un cambio en la política energética nacional: las grandes industrias ahora deben anticipar cuánto gas necesitarán durante el invierno.

Ese esquema implica que las empresas que no reserven cupos podrían sufrir cortes en el suministro durante las olas de frío. Frente a ese escenario, distintas actividades industriales ya comenzaron a ajustar sus planes, ya sea con menor producción, con fabricación adelantada o con suspensiones temporales.

El contexto de Loma Negra también quedó atravesado por cambios en la empresa

La decisión de apagar uno de los hornos se conoció pocas semanas después de un cambio de control accionario. Marcelo Mindlin tomó el control de InterCement y de Loma Negra luego de la salida del grupo brasileño Camargo Correa.

La medida empresarial quedó así ubicada en un cuadro más amplio, marcado por la retracción de la construcción, la acumulación de stock y las nuevas exigencias para garantizar energía en invierno. En ese escenario, la planta de L’Amalí aparece como uno de los casos más observados dentro del sector cementero.

Desde AOMA Olavarría insistieron en que una parada de esta magnitud “no tiene precedentes”. La empresa, por su parte, vinculó la decisión al costo del gas, al exceso de insumos acumulados, a la caída de la construcción y a la incertidumbre energética prevista para los próximos meses.