Los peritajes sobre el celular de Mauricio Novelli, en el expediente por la criptoestafa ligada a la moneda digital $LIBRA, dejaron al descubierto revelaciones sobre un proyecto comercial centrado en la figura de Javier Milei: monedas de oro y plata con su cara y una amplia línea de merchandising para vender en distintos países. Según la documentación incorporada a la causa, el plan incluía acuñar piezas de metales preciosos, lanzar la “moneda JM” y montar una red de distribución internacional de productos con la imagen del Presidente.
Los archivos analizados muestran intercambios de WhatsApp, memorandos internos y descripciones comerciales donde se detalla cómo se pensaba explotar la marca Milei, primero con monedas consideradas “bien de inversión” y, en paralelo, con remeras, gorras, mochilas, motosierras y hasta bebidas energizantes. Además, se mencionan contactos con bancos y empresas de metales preciosos de Europa y una estructura societaria en Uruguay para canalizar contratos.
Todo este esquema quedó documentado en el marco de la investigación judicial por $LIBRA, en la que Novelli aparece señalado como intermediario entre Javier Milei y el empresario estadounidense Hayden Davis, apuntado a su vez en la maniobra con la criptomoneda. Los elementos relevados forman parte de los anexos técnicos estudiados por la Dirección General de Investigaciones y Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal (DATIP).
Las monedas de oro y plata con la imagen de Milei como inversión y “bono de cooperación”
De acuerdo con los documentos sumados al expediente, el eje inicial del proyecto eran monedas de una onza y media onza de oro, acompañadas por versiones en plata fina 999. En los papeles se describe un producto de tirada limitada, pensado para coleccionistas, inversores y empresas interesadas en asociarse a la figura presidencial. El diseño previsto incluía el rostro de Javier Milei y la frase “Viva la libertad carajo”, presentada como lema central de la pieza.
En el material interno, estas monedas no se describen solo como un artículo de colección, sino como parte de un “bono de cooperación o participación del proyecto libertario”. Según las descripciones, la propuesta estaba dirigida a empresas, bancos, particulares, instituciones e inversores extranjeros, con la idea de captar fondos vinculados al universo de simpatizantes y actores económicos afines al actual mandatario.
Junto con las especificaciones técnicas del metal y del diseño, se explicitaba una finalidad económica concreta: obtener fondos para “financiación de proyectos. Ej. Educación Argentina”. Como complemento, se sugería una donación de “una parte X de lo que se gana” a una “fundación para la educación”, sin mencionar nombres particulares de organizaciones. En los intercambios analizados, esa donación aparecía atada al relato de construir una “base sólida” para que el país tenga “otra chance de establecerse como un país sólido en el mundo”.
Los peritajes muestran que toda esta narrativa se integraba a la forma de presentar el plan ante potenciales compradores y aliados comerciales. En los mensajes se planteaba que la combinación entre inversión en metales preciosos, apoyo al “proyecto libertario” y aporte a una causa educativa podía resultar atractiva para un segmento específico de clientes internacionales.
Chats con banqueros suizos y socios europeos por la “moneda JM” y el negocio global
Los investigadores detectaron que, además de los documentos en PDF y memorandos internos, existían extensas conversaciones de WhatsApp donde se afinaba el negocio en torno a Milei. Novelli, identificado como responsable de NW Professional, intercambió mensajes con Gregor Beck, integrante del Consejo de Administración del Bank Von Roll de Suiza, y con Iván Canales Vandewijngaerden, director ejecutivo de ICV Advisors y gerente de Relaciones de Degussa, firma alemana especializada en oro, plata y platino.
En esos chats, fechados en octubre y noviembre de 2024, Beck y Canales Vandewijngaerden acercaron a Novelli dos grandes líneas de trabajo centradas en la figura presidencial. La principal era la creación de una “moneda JM”, tal como se la nombraba en los memorandos. Beck remarcaba por mensaje: “Para mí, el tema más importante es avanzar con la moneda. Se nos corre el tiempo!!! Si no empezamos dentro de los 10 días que vienen, mejor empezar el año que viene, porque nos queda un mes no más antes de navidad y sabemos todos que no se mueve nada en la región entre el 15 de enero y el 15 de febrero”.
En un memo dirigido a Novelli, Beck aclaraba que el objetivo era que el producto fuera jurídicamente una moneda y no una medalla. Justificaba esa diferencia por la carga impositiva: en varios países, las medallas pagan IVA, mientras que las monedas de inversión quedan exentas como “bien de inversión”. Para acelerar plazos, proponía una primera edición de unas 5.000 unidades y, al mismo tiempo, sugería matizar el mensaje del diseño.
“Borremos el ‘República’, porque parece algo oficial. Reemplacemos con ‘Renacimiento’. Así quedará ‘Renacimiento Argentina’. Es un mensaje muy fuerte”, indicaba en una de las comunicaciones. Con esa frase dejaba en claro que buscaban despegar el producto de símbolos formales del Estado y, a la vez, mantener un contenido político y simbólico asociado a una idea de “renacimiento” del país.
En paralelo, los mensajes dejaban ver discusiones sobre la estrategia comercial y los argumentos de venta. La mención a la donación parcial de utilidades a una “fundación para la educación” aparecía como parte del posicionamiento del proyecto, conectada al “deseo de JM” de ofrecer una nueva oportunidad al país en el escenario internacional. Según los chats, esos lineamientos eran parte del paquete que Novelli presentaba en sus reuniones en la Casa Rosada.
Reuniones en Casa Rosada, reparos políticos y avance del plan de merchandising
Las conversaciones peritadas dan cuenta de que Novelli mostraba entusiasmo con el negocio, pero también advertía resistencias en el entorno presidencial. En uno de los audios dirigidos a sus socios, señalaba: “Hoy me junto. Al parecer hay varios detractores dentro del equipo. J. sí quiere que salga. Pero hoy justamente me voy a reunir con todos, incluido él, así que voy a tener un panorama más claro”. En otros tramos, mencionaba que pensaba tratar el tema en cada visita a la sede de gobierno.
Los registros analizados por la DATIP muestran, además, que Novelli aludía a encuentros frecuentes en la Casa Rosada con Javier Milei y con la secretaria General de la Presidencia, su hermana. “Hoy voy ahí”, se escucha en uno de los fragmentos relevados. Respecto a las objeciones internas, agregaba: “Tengo que hablar con los detractores. Él quiere, pero se lo tienen que habilitar”. A la par, reconocía que la primera etapa del proyecto implicaba riesgos importantes: “Hay demasiado en riesgo por lo menos al principio. Quizás lo que esté bueno es empujar el tema del merch”.
Ante esas trabas, las charlas con Canales Vandewijngaerden giraron cada vez más hacia el plan de merchandising. El ejecutivo planteó que, si la “moneda JM” enfrentaba obstáculos legales o políticos, convenía avanzar primero con los productos promocionales, porque “debe tener menos obstáculos, buenos márgenes y volumen”. La propuesta apuntaba a iniciar ventas en Argentina y, al mismo tiempo, abrir un centro de distribución en España para la Unión Europea y otro en Miami para el mercado estadounidense.
En ese marco, también se habló de la estructura societaria a utilizar. Ante una consulta de Novelli sobre con qué empresa firmar, en los chats se lee la respuesta: “Tenemos estructuras. El contrato entre JM y nosotros será con Multimel”, en referencia a una firma con domicilio en Uruguay. En el mismo mensaje se remarcaba “Bajo en tax”, aludiendo al régimen impositivo de esa jurisdicción.
El desarrollo del plan quedó sintetizado en un documento titulado “Project: Merchandise JM”, redactado por Beck y hallado en el teléfono de Novelli. Allí se listaban productos como remeras, buzos con capucha, mochilas, gorras, motosierras, lentes de sol, billeteras y bebidas energizantes, todos ligados a la imagen pública del Presidente. El texto remarcaba que podían producirse en distintas calidades, siempre que se definiera primero el “grupo target” para fijar precios al público, nivel de calidad y táctica comercial.
El documento también detallaba los canales de venta previstos. En primer lugar, se sugería usar la plataforma Mercado Libre y, en paralelo, desarrollar una tienda online propia para la marca. El esquema incluía centros de distribución en Argentina, Estados Unidos y la Unión Europea, con un sistema coordinado de envíos y logística para abastecer los diferentes mercados. Estos puntos quedaron incorporados como parte del material peritado dentro de la causa vinculada a la criptomoneda $LIBRA.

