La Jangada de Milo J: Salta, presente en un proyecto de 8 canciones

Lautaro Fernández, director musical del artista, relató el trabajo contrarreloj detrás de una producción filmada con luz natural.

La Jangada, el live set audiovisual de Milo J compuesto por 8 canciones, se estrenó ayer con presencia de Salta entre sus músicos. El proyecto reunió a intérpretes de distintos estilos y tuvo al salteño Lautaro Fernández como director musical. También formaron parte Mariano Sarquiz, El Chala Cardozo, Mauro Bravo, Gastón Fleckenstein y El Colo Vasconcellos. La producción se preparó en alrededor de una semana y media, se ensayó durante un viaje en catamarán desde Tigre y se filmó en una sola pasada, antes de que terminara la luz natural.

La propuesta nació a partir de una idea de Milo J, quien buscó llevar su repertorio a un formato alejado de las grabaciones convencionales. La intención era recrear el clima de una guitarreada en un patio de tierra, sin recursos técnicos que modificaran el sonido de los participantes. Por eso, artistas y músicos debieron resolver en vivo cada parte de las canciones, con instrumentos, voces y arreglos preparados para ese encuentro.

La Jangada reunió una formación preparada en poco tiempo

Fernández explicó que recibió la convocatoria sin tener definido, en un primer momento, el alcance completo de la producción. Con el correr de los días se fueron sumando nuevos participantes y la organización musical debió acomodarse a una formación cada vez más amplia. El director musical tuvo entonces la tarea de determinar qué función cumpliría cada integrante dentro de las 8 canciones.

Sobre el origen de la iniciativa, el músico salteño recordó: “Fue una idea de Milo. En un momento nos avisó que quería hacer esto y fue como: “Bueno, ¿en qué consiste?¿como te lo imaginas?”. Según relató, el cantante pretendía convocar a artistas de diversos géneros para compartir su música bajo una lógica cercana a una reunión entre amigos, aunque con una puesta audiovisual.

La premisa fue sostener una interpretación sin pistas, sin click y sin monitoreo. De esa manera, los arreglos tuvieron que pensarse para ser tocados en el momento, sin los apoyos habituales de una producción grabada. “Mientras me iban sumando gente, yo tenía que pensar qué iban a tocar los músicos”, señaló Fernández al describir cómo fue distribuyendo las partes instrumentales.

Salta aportó músicos a un formato sin recursos pregrabados

El desafío no se limitó a ordenar una lista de invitados. Cada músico debía incorporarse a una formación que buscaba mantener el carácter espontáneo de una guitarreada, aun cuando el material incluía composiciones con arreglos y capas sonoras propias de una producción de estudio. “Éramos nosotros guitarreando”, resumió Fernández.

En algunas canciones, la tarea requirió una atención especial para trasladar al vivo elementos que habitualmente podrían estar registrados de antemano. Eso ocurrió, de acuerdo con el relato del director musical, en el trabajo realizado para la participación de Trueno. Allí, los instrumentos de viento tuvieron un rol central al ejecutar líneas musicales que debían resolverse directamente durante la interpretación.

El resultado fue producto de la convivencia entre voces, guitarras, vientos y otros instrumentos en una estructura armada en un plazo breve. “Se armó algo tremendo. Una armonía entre todos los instrumentos que quedó increíble”, contó Fernández. La selección de los artistas invitados también se definió durante la preparación, en conversaciones compartidas entre él, Milo J y Enzo, manager personal del cantante.

En esas reuniones se analizaron las voces adecuadas para cada tema y el aporte posible de cada participante. Fernández recordó ese intercambio con una frase que reflejó la dinámica de trabajo: “Fue como: “¿Quién canta esto? ¿Quién canta esto otro? ¿Y qué? ¿Y que esto?”. A partir de esas decisiones, los convocados adaptaron sus interpretaciones a una propuesta diferente de los lanzamientos musicales habituales.

El viaje desde Tigre funcionó como ensayo antes de la filmación

La instancia de ensayo se dio durante el traslado al sitio elegido para registrar La Jangada. El grupo viajó hasta Tigre y, desde allí, subió a un catamarán que navegó aproximadamente dos horas y media. Ese recorrido fue importante porque varios de los artistas se conocían previamente, pero todavía no habían tocado juntos bajo esta formación.

Mientras avanzaba el viaje, los músicos repasaron las canciones y revisaron las partes que cada uno debía interpretar. Fernández contó que la coordinación previa había incluido el pedido de videos para conocer cómo abordaba cada integrante los arreglos asignados. “Nos conocíamos, pero recién íbamos a tocar juntos ahí. Entonces fue como: “Bueno, viste lo que te pasé para tocar, ¿sí? Dale. Y yo pidiéndoles videos, “mandame cómo tocás esto”, “mandame un video tocando esto”, relató.

Así, el catamarán se convirtió en una sala de ensayo improvisada antes de la grabación. “Lo que hicimos fue aprovechar esas dos horas y media que tuvimos en el catamarán para ir ensayando los temas. Entonces ahí fuimos guitarreando y se armó algo re lindo”, explicó el director musical sobre ese tramo del trabajo.

El registro audiovisual, además, estuvo condicionado por la disponibilidad de luz natural. El equipo contaba con una sola oportunidad para filmar las interpretaciones y no tenía previstas varias jornadas de rodaje. “Fue una sola toma, una sola pasada”, afirmó Fernández al referirse al momento en que se concretó la grabación.

El plan inicial contemplaba realizar una pasada y luego evaluar la posibilidad de repetirla. Sin embargo, cuando terminó la interpretación, ya había oscurecido. “Necesitábamos la luz del día. Hicimos una pasada y cuando terminamos ya había oscurecido. Fue como: “Bueno, listo, ya está”. No podíamos volver a pasar otro día”, relató.

Tras el estreno de La Jangada, Fernández también contó que asistió al cine para ver el proyecto en pantalla. “Para mí ir al cine y que me den un pochoclo y una gaseosa, para sentarme y verme a mí mismo fue como: “¿Qué estoy haciendo acá? esto es una locura”, contó entre risas.