La crisis de los kioscos volvió a quedar expuesta tras un informe de la Unión de Kiosqueros de la República Argentina, que indicó que cerraron 41.000 locales desde la asunción de Javier Milei. La entidad vinculó el panorama con la caída del consumo, el aumento de los costos y la competencia de cadenas y otros comercios. Según su estimación, el rubro pasó de 100.000 a 59.000 negocios en funcionamiento durante los últimos dos años y medio.
Ernesto Acuña, vicepresidente de UKRA, sostuvo que el sector atraviesa una reducción sostenida de la actividad. De acuerdo con los números difundidos por la organización, se registran cerca de 50 cierres de kioscos por día. El dirigente, que lleva 28 años en la actividad, comparó la situación con la crisis de 2001, aunque señaló que el deterioro actual se produjo en menos tiempo.
La crisis de los kioscos se refleja en menos ventas
La menor capacidad de compra de las familias aparece como uno de los principales factores detrás de la caída de las ventas. Acuña afirmó que los hogares modificaron sus gastos ante la falta de dinero disponible, una situación que impacta de manera directa en los comercios de cercanía.
“Se nota que hay menos plata en el bolsillo. La gente va reacomodando sus gastos y el kiosco pierde. El rubro está castigado”, afirmó Acuña en diálogo con Infobae. También mencionó que crecieron las compras con tarjeta de crédito y que volvió el fiado en algunos locales.
El representante de UKRA describió un consumo más limitado y recordó que la recuperación del gasto de los hogares volvió a retroceder en junio. Tras una baja temporal de la inflación y un mayor uso del crédito, la pérdida de poder adquisitivo impidió, según el sector, una mejora que se sostuviera en el tiempo.
Las diferencias entre barrios y regiones
Las bajas de ventas no son iguales en todos los lugares, aunque el retroceso alcanza tanto a la Ciudad de Buenos Aires como al interior del país. En Villa Urquiza, Caballito y Villa Crespo, los kioscos registraron una merma del 50% frente a los niveles de hace tres años.
En el sur de la Ciudad de Buenos Aires, el Conurbano y el interior, el nivel de ventas puede ser hasta tres veces menor, según lo señalado por Acuña. En cambio, en zonas de mayor poder adquisitivo, como Puerto Madero, Recoleta y Belgrano, la disminución ronda el 20%.
UKRA señaló costos y competencia en el rubro
Además de la baja del consumo, los kiosqueros identificaron una mayor presión de los servicios, los impuestos y la competencia de otros canales de venta. Acuña sostuvo que supermercados, farmacias y hasta verdulerías incorporaron golosinas y productos habituales de los kioscos para sumar ingresos.
Para los comercios independientes, esa competencia se suma al crecimiento de redes como Open 25, Kiomax, 365 y El Jevi. Mientras un kiosco familiar depende de los resultados de un único punto de venta, esas cadenas pueden distribuir sus ganancias y pérdidas entre varias sucursales.
Los datos de la consultora Scentia indicaron que el consumo en kioscos y comercios tradicionales bajó 4,6% interanual en junio. En la comparación mensual, la caída fue de 4,4%, mientras que el acumulado del año mostró una reducción de 2,3%.
El dirigente también mencionó el peso de los servicios públicos en las cuentas de los locales. “Hay colegas que están pagando más de luz que de alquiler, algo que no había pasado nunca”, afirmó Acuña.
La venta de figuritas durante la temporada del Mundial generó un aumento transitorio en algunos negocios, pero UKRA indicó que no alcanzó para modificar la tendencia que el sector ubica desde diciembre de 2023.

