Cachi: Pedido de juicio por la muerte del kinesiólogo con los cuatro imputados en libertad

La causa por la muerte del kinesiólogo David Corimayo, ocurrida en la localidad vallista de Cachi, avanzó a la etapa de pedido de elevación a juicio mientras los cuatro acusados continúan sin prisión efectiva. El principal imputado, José Enrique Salva, está con prisión preventiva domiciliaria y los otros tres sospechosos llegan en libertad al trámite judicial. El fiscal penal Santiago López Soto, de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas, presentó un extenso requerimiento donde detalla cómo se habría dado la agresión que terminó con el fallecimiento del profesional de la salud.

La investigación reconstruye dos episodios en la vía pública que habrían terminado con una violenta caída del kinesiólogo sobre piedras en una plazoleta del barrio Fonavi de Cachi. Pericias del Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF), más de medio centenar de testimonios y análisis de teléfonos celulares sustentan la hipótesis acusatoria de un ataque grupal. En paralelo, familiares y vecinos realizaron una nueva marcha nocturna en el pueblo para reclamar justicia y cuestionar la situación procesal de los imputados.

El caso, que conmociona a la comunidad desde el año pasado, tiene como eje la responsabilidad penal de Salva como presunto autor del homicidio y de Sebastián Hernán Mamani, Cristian Daniel Márquez y Ezequiel Román Cruz como supuestos partícipes necesarios. La escala penal del delito imputado va de ocho a veinticinco años de prisión. El expediente quedó ahora en manos del Juzgado de Garantías 4 del distrito Centro, que deberá resolver si hace lugar al pedido del Ministerio Público Fiscal y envía el expediente a juicio oral.

El kinesiólogo de Cachi y los imputados que llegarán al juicio sin estar presos

El fallecido, David Corimayo, tenía 42 años y era kinesiólogo reconocido en Cachi por su atención a pacientes y su participación en actividades comunitarias. Su muerte se produjo dos días después de la agresión sufrida en la plazoleta del barrio Fonavi, según consta en la acusación fiscal. Para los investigadores, ese ataque fue el desenlace de una serie de incidentes ocurridos la misma tarde mientras el profesional circulaba en su Volkswagen Surán blanco.

En el expediente se detalla que el hecho que terminó con la muerte del kinesiólogo se investiga como homicidio simple. El fiscal López Soto solicitó que José Enrique Salva sea juzgado como responsable directo y que Mamani, Márquez y Cruz sean sometidos a juicio como partícipes necesarios. El planteo abarca una escala penal elevada y se apoya en un requerimiento escrito que supera las noventa páginas.

Los cuatro imputados atraviesan el pedido de elevación a juicio sin prisión preventiva en unidades carcelarias. Salva había estado detenido, pero desde mediados de enero cumple la medida en su domicilio, tras una resolución firmada por la jueza de Impugnación Virginia Solórzano, de la Sala II. Los otros tres acusados ya se encontraban en libertad al momento de ese cambio de criterio, situación que contó con la conformidad de la fiscalía interviniente en ese tramo del proceso.

Esa combinación de un kinesiólogo muerto y los sospechosos sin encierro en una comisaría o penal generó malestar en parte de los vecinos de Cachi. En el pueblo se multiplicaron los cuestionamientos por el otorgamiento del arresto domiciliario a Salva y por las libertades concedidas a los restantes imputados, mientras el expediente penal avanzaba hacia el juicio.

Marcha y detalles de la agresión contra el kinesiólogo

Mientras se difundía públicamente la presentación del requerimiento de juicio, familiares de David Corimayo y vecinos de Cachi volvieron a salir a las calles en horario nocturno. La movilización recorrió distintas cuadras del pueblo con carteles y reclamos de esclarecimiento, haciendo hincapié en la figura del kinesiólogo y en las circunstancias de su muerte. Según se indicó, la marcha se organizó luego de que se conociera el paso formal dado por el fiscal ante el Juzgado de Garantías.

En ese contexto, se mantiene la disconformidad social por el beneficio de la prisión domiciliaria para Salva. La resolución de la jueza Solórzano ponderó el arraigo familiar y social del acusado, algo que contrasta con la descripción de un episodio de notable violencia contenida en la acusación. De acuerdo con la hipótesis fiscal, Salva habría actuado acompañado por Márquez, Mamani y Cruz, tanto en la persecución previa como en el momento del ataque en la plazoleta.

La reconstrucción oficial marca dos momentos clave antes de la muerte del kinesiólogo en Cachi. El primero ocurrió durante la tarde, entre las siete y las ocho, sobre calle Monseñor Tavella. Un Chevrolet Aveo negro, donde se desplazaban los imputados, frenó frente a una academia de danza e interrumpió la circulación. Corimayo quedó detrás con su Surán y un tercer vehículo se ubicó más atrás, según declaró otro automovilista que presenció la escena.

Este testigo relató que, ante el bloqueo del tránsito, el kinesiólogo tocó bocina, pero permaneció dentro de su vehículo. Como el Aveo seguía detenido y estorbaba el paso, comenzó a filmar la situación con su celular. Siempre según su declaración, dos ocupantes del Chevrolet se le acercaron al lado del conductor, lo insultaron, golpearon el capot de la Surán y le hicieron gestos amenazantes. Uno de ellos le gritó: “Que grabas pelotudo”. Al notar que se había formado una fila de autos, los hombres regresaron a su auto y continuaron el recorrido.

La persecución hasta la plazoleta y el golpe que terminó con la caída

El segundo hecho, indicado por la fiscalía como decisivo, se dio ya de noche, entre las ocho y media y las nueve, en la plazoleta del barrio Fonavi, cerca de la guardería infantil “Estrellita”. El requerimiento de juicio ubica allí el momento en que el kinesiólogo fue interceptado tras ser seguido por el Chevrolet Aveo negro. En el vehículo se trasladarían los cuatro imputados, la pareja de Salva, identificada como Reina Llanes, y un niño.

De acuerdo con el relato coincidente de dos testigos presenciales citado por el fiscal, uno solo de los ocupantes del Aveo bajó en primera instancia y, sin que hubiera provocación previa, le dio un golpe de puño directo en el rostro a Corimayo. Ese impacto le habría provocado una caída brusca hacia la vereda. La acusación atribuye ese primer golpe a Salva y sostiene que, inmediatamente después, también descendieron los otros tres imputados, con el objetivo de intimidar al kinesiólogo e impedirle retirarse del lugar. Llanes no fue señalada como agresora en esa instancia.

Testigos indicaron que la víctima no respondió físicamente. Un vecino mencionó que, cuando lo encararon en la zona de la plazoleta, hacia el sector conocido como El Alto, el atacante le habría dicho: “veni, que te hace el pesado”. En el requerimiento, el fiscal describe a Salva como de contextura más robusta, respaldado por el resto del grupo, y lo ubica como quien lanzó el ataque inicial que derivó en la caída contra el suelo.

Pericias del CIF, lesión en la cabeza y evolución hasta la muerte

Las pericias del Cuerpo de Investigaciones Fiscales fueron claves para establecer el mecanismo de la lesión mortal. El planteo fiscal indica que, al caer, Corimayo golpeó su cabeza contra piedras filosas que formaban una especie de pirca en la vereda de la plazoleta. Peritos del CIF detectaron manchas de sangre tanto en el piso como en una de esas piedras, que habría perforado el cráneo y generado una herida de tres centímetros.

Esa lesión fue diagnosticada como causa de muerte cerebral, producida dos días después del ataque, según consta en la documentación incorporada al expediente. La acusación describe que el kinesiólogo, tras la agresión, llegó a subir a su Surán y a ponerla en marcha, pero condujo pocas cuadras de manera errática, en zigzag, hasta que el vehículo quedó detenido. Vecinos lo hallaron desvanecido en el asiento del conductor, con restos de vómito, dificultades para respirar y sangre en la zona de la cabeza.

Una hermana de la víctima, identificada como Graciela Corimayo, se enteró del hecho por una amiga que vive cerca de la plazoleta y fue la primera familiar en acercarse al lugar. Los paramédicos que intervinieron en el traslado al hospital local intentaron hablarle durante el recorrido. Un integrante del equipo declaró que lo llamó por su apodo, “Cori, Cori”, pero no obtuvo respuesta. Posteriormente se confirmó el fallecimiento a raíz de las lesiones.

En el requerimiento, el fiscal López Soto resumió así la conducta de los acusados: “Descripta así la conducta, tenemos que los acusados Salva, Márquez, Cruz y Mamaní, mientras circulaban en un vehículo automotor, se comportaron desde un primer momento como un grupo agresivo y violento”. También señaló que perseguir e interceptar a la víctima en la plazoleta constituyó “una maniobra rápida y certera realizada para impedir que la víctima se retirase del lugar y de este modo poder concretar la agresión”.

Reacción posterior de los acusados, mensajes de celular y pedido formal de juicio

La mañana siguiente al hecho, personal policial localizó el Chevrolet Aveo relacionado con la agresión y se presentó en la vivienda de Salva, en Payogasta. De acuerdo con lo reconstruido en la causa, el acusado se quebró en llanto y relató a sus familiares su versión, manifestando: “el hombre se bajó y me quiso pegar y yo le pegue primero, Después se cayó”. El vehículo fue secuestrado para peritajes y trasladado a la Comisaría de Cachi.

Salva se dirigió detrás del auto hasta la dependencia policial y se presentó en mesa de entradas, donde expresó: “yo solo me defendí”. Tiempo después, también se presentaron de forma espontánea los otros tres imputados, quienes se habían refugiado en domicilios de allegados. Todos quedaron a disposición de la Justicia y fueron sometidos a indagatoria.

En el marco de la investigación, la fiscalía ordenó el secuestro y análisis de los teléfonos celulares de los cuatro acusados. Del contenido extraído, surgieron conversaciones que, para el Ministerio Público Fiscal, contradicen la versión de una reacción en defensa propia. En uno de los chats incorporados al expediente, un imputado indicaba que no podía salir de la casa de su abuela y agregaba que seguía la indicación de un abogado, en mensajes escritos en lenguaje coloquial donde mencionaba que no debía moverse del lugar.

Con testimonios, pericias, mensajes de texto y la descripción completa de la secuencia, el fiscal consideró acreditada la participación de los cuatro hombres en el ataque. En el tramo final del requerimiento, se afirma que todos descendieron del Aveo y se dirigieron hacia donde estaba el kinesiólogo, parado al lado de su Surán, y que fue “agredido físicamente por Salva quien sorprendió a la víctima con un ataque certero con golpes en el cuerpo de la víctima, que provocó una fuerte caída contra una un pequeño muro de piedra ubicado en ese lugar, ocasionando de este modo lesiones ubicadas en zona vital, como la cabeza”.

El expediente quedó ahora a la espera de la decisión del Juzgado de Garantías sobre el pedido de elevación a juicio formulado por el Ministerio Público Fiscal.