Un juicio en Inglaterra declaró responsable a un cirujano por el final prematuro de la carrera del exdelantero Sylvan Ebanks-Blake, tras una operación de tobillo que habría agravado su lesión. El caso, seguido con atención por el ambiente deportivo en la ciudad de Salta y la capital provincial, reaviva discusiones sobre la responsabilidad médica en el deporte profesional y los millonarios reclamos por daños económicos y físicos.
Un reciente juicio en Inglaterra determinó que un cirujano fue el principal responsable del deterioro físico que dejó fuera de la élite al exdelantero Sylvan Ebanks-Blake, después de una intervención de tobillo realizada en 2013. La Justicia británica concluyó que la cirugía, en lugar de ayudar, empeoró de forma irreversible la articulación del jugador y acortó su carrera profesional, un tema que en la ciudad de Salta vuelve a poner bajo la lupa la relación entre deportistas, clubes y profesionales de la salud.
El fallo consideró que el futbolista, que en su demanda reclamó una compensación cercana a los 7 millones de libras, vio arruinado su paso por el fútbol de máximo nivel debido a maniobras médicas que la magistrada describió como injustificadas. La suma definitiva que podría recibir todavía no está fijada, ya que deberá discutirse en una nueva instancia del proceso. Sin embargo, el veredicto inicial ya marcó una posición clara sobre la responsabilidad del profesional.
En la capital provincial, dirigentes deportivos, preparadores físicos y médicos vinculados a clubes salteños siguieron el caso como referencia de cómo se evalúan estas situaciones en el extranjero, especialmente cuando están en juego carreras deportivas y contratos millonarios. Aunque se trata de un hecho ocurrido en Europa, el antecedente funciona como ejemplo para instituciones y deportistas que compiten en la ciudad de Salta.
Los detalles del juicio y el rol del cirujano en la lesión del futbolista
La causa se centró en una operación practicada cuando Ebanks-Blake tenía 27 años y se encontraba en el mejor momento de su trayectoria profesional y económica. El delantero había sufrido una fractura de tobillo que requería cirugía para estabilizar el hueso. Según la reconstrucción judicial del juicio, lo que debía ser un procedimiento estándar terminó incluyendo acciones adicionales que cambiaron por completo el pronóstico.
La jueza del caso sostuvo que el cirujano realizó maniobras que “no eran ni razonables ni lógicas”, entre ellas una limpieza de cartílago y tejido cicatricial en la zona afectada. De acuerdo con la sentencia, esas prácticas no formaban parte del protocolo indicado para la lesión original y generaron un desgaste acelerado de la articulación que el jugador no pudo revertir.
El tribunal consideró probado que estas decisiones quirúrgicas desencadenaron una osteoartritis “catastrófica”, expresión que quedó reflejada en el texto oficial del fallo. Según el razonamiento judicial, si se hubiera seguido otro tipo de intervención, el futbolista habría podido volver a competir sin dolor y mantenerse varios años más en la cúspide del fútbol inglés, algo que finalmente no sucedió.
Para el cálculo del perjuicio económico se tomaron en cuenta los salarios vigentes en la categoría donde se desempeñaba el delantero al momento de la lesión. De acuerdo con los documentos incorporados al expediente, el ingreso medio superaba el millón y medio de libras por temporada, muy por encima de lo que luego percibió en divisiones inferiores.
Impacto económico y proyección deportiva
El juicio también analizó cuánto dinero dejó de ganar el jugador por no poder sostener su nivel original. La demanda se fijó cerca de los 7 millones de libras, monto que la parte actora vinculó a los contratos que el delantero podría haber firmado en la élite si la operación se desarrollaba sin complicaciones. Esa cifra, aunque deberá definirse en una audiencia posterior, marcó la magnitud económica del conflicto.
Tras la cirugía y la evolución negativa del tobillo, Ebanks-Blake quedó limitado a ligas de menor jerarquía. El expediente detalla que sufría dolor crónico y procesos inflamatorios constantes, lo que lo obligaba a aceptar propuestas muy por debajo de sus expectativas iniciales. Su abogado describió que, para poder jugar, necesitaba recurrir a inyecciones de esteroides, una situación que redujo al mínimo sus opciones de seguir en la alta competencia.
Estas discusiones, aunque corresponden al fútbol inglés, son seguidas con interés en la ciudad de Salta, donde distintos clubes de la capital provincial compiten en torneos regionales y nacionales. La posibilidad de que un deportista reclame por mala praxis y obtenga un fallo favorable genera interrogantes sobre los seguros, los controles médicos y los contratos que se firman en el ámbito local.
Referentes del deporte salteño consultados en ámbitos institucionales señalaron que el caso sirve como ejemplo para revisar protocolos de atención, sobre todo en disciplinas de alto impacto físico. En escenarios donde un error médico puede significar el final de una carrera, la documentación, el seguimiento y el consentimiento informado aparecen como puntos clave.
Versiones contrapuestas en el juicio y trayectoria del delantero
Durante el desarrollo del juicio, la defensa del cirujano planteó una postura totalmente opuesta a la del jugador. Sostuvo que la intervención había sido beneficiosa y que, lejos de perjudicarlo, había permitido que Ebanks-Blake extendiera su carrera unos seis años más, aunque en categorías inferiores. Sin embargo, ese argumento no fue aceptado por la magistrada, que dio por acreditado que, sin los procedimientos cuestionados, el delantero habría alcanzado un estado de “cero dolor” y contado con al menos cinco temporadas adicionales al máximo nivel.
En paralelo, el tribunal repasó la historia deportiva del afectado. Ebanks-Blake se formó en la academia del Manchester United y luego se consolidó en el Wolverhampton Wanderers, donde llegó a ser considerado uno de los atacantes con mayor proyección de la Premier League. Después de la operación, su carrera se desplazó hacia clubes menores, en los que convivió con molestias permanentes en el tobillo.
El caso tomó relevancia en el ambiente futbolero internacional precisamente por esa combinación de trayectoria prometedora, lesión grave y fallo judicial contundente. La sentencia dejó establecido que el monto definitivo de la indemnización se definirá en una próxima instancia del proceso, en la que se discutirá cuánto deberá pagar el profesional condenado.

