El juicio que se sigue en Orán por el homicidio de un hombre decapitado en Salta avanza con fuertes medidas de prueba y tres acusados sentados en el banquillo. Se trata del caso de Pablo César Almaraz, peón rural hallado maniatado en una finca ubicada entre Pichanal y Colonia Santa Rosa, donde la justicia provincial analiza si el crimen estuvo ligado a un ajuste de cuentas, a conflictos por ganado o a vínculos con el narcotráfico en el norte salteño.
El debate se desarrolla en la Sala I del Tribunal de Juicio de Orán, con la presencia de dos hermanos y un expolicía imputados por homicidio doblemente calificado, mientras se reconstruyen las últimas horas de la víctima y se repasan conexiones con otras causas penales de la zona. En paralelo, testigos y familiares de Almaraz aportan datos sobre presuntas peleas previas y acusaciones por robo de animales que habrían marcado la relación con los ahora procesados.
La causa, que tuvo derivaciones hacia expedientes vinculados al sicariato y al narcotráfico, finalmente quedó radicada en la justicia ordinaria de la provincia. Sin embargo, durante la investigación se mencionaron nombres como el del sicario Alejandro “Cabezón” Díaz, el supuesto falso abogado Darío Monges y el referente criminal Ricardo “El Coya” Rojas, lo que sumó interés social y mediático al juicio en curso.
Juicio en Orán: quiénes están acusados y cómo es la imputación
En la ciudad de Orán, el juicio por el hombre decapitado en Salta se tramita con tres imputados, dos de ellos hermanos de 29 y 31 años y el tercero un expolicía de 39. A los tres se les atribuye el delito de homicidio doblemente calificado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas, figura penal que agrava sustancialmente las penas en caso de condena.
Además de esta acusación principal, el mayor de los hermanos enfrenta un cargo extra por evasión, ya que según consta en el expediente habría intentado sustraerse del accionar de la justicia. Los tres cuentan con defensores particulares: los abogados Atilio Díaz, David Leiva y Luis Rodríguez, quienes intervienen activamente en el contralor de las pruebas y los interrogatorios.
El tribunal a cargo del debate está integrado por los jueces Norma Rosana Palomo, Mario Maldonado y Héctor Fabián Fayos. La fiscal penal del GAP, Soledad Filtrin Cuezzo, representa al Ministerio Público Fiscal, mientras que el abogado Adrián Sureda Domínguez actúa como querellante en nombre de la parte acusadora. Hasta el momento, las audiencias se vienen desarrollando con incorporación de testimonio de familiares, testigos de contexto y los propios imputados.
En la segunda jornada se produjo un momento clave: el exmiembro de la fuerza de seguridad pidió declarar y ofreció su versión, a diferencia de los dos hermanos que, amparados en su derecho, optaron por no responder preguntas sobre el hecho. No obstante, estos últimos sí detallaron su actividad laboral: uno dijo trabajar en un frigorífico de Pichanal, en tareas de desposte de carne con maquinaria eléctrica, mientras que el otro se describió como puestero junto a su padre, encargado de ganado vacuno y caballos.
Cómo fue hallado el hombre decapitado y qué hipótesis se manejan
El cuerpo de Pablo César Almaraz apareció la mañana del 1 de octubre de 2022 en una finca rural situada entre Pichanal y Colonia Santa Rosa, en pleno norte de Salta. La escena fue estremecedora: el peón estaba atado y sin cabeza, y hasta hoy esa parte del cuerpo no pudo ser localizada. Desde las primeras horas, la investigación giró en torno a la idea de un homicidio con características mafiosas, vinculado ya sea a conflictos por animales o al mundo del narcotráfico.
Los primeros informes internos hablaron de un posible “ajuste de cuentas” y se barajó incluso la hipótesis de una “mexicaneada” dentro de una estructura narco, es decir, una maniobra violenta por conflictos internos en grupos dedicados al tráfico de drogas. Al mismo tiempo, no se descartó que se tratara de una venganza personal dirigida contra Almaraz por una disputa específica surgida en el ámbito rural.
Con el avance del proceso, el juicio se centra ahora en reconstruir en detalle el recorrido de la víctima en las horas previas a ser asesinada. Para eso, la fiscalía incorporó declaraciones sobre eventuales deudas, problemas por ganado y supuestas amenazas. Aunque la línea que lo conectaba con una red de crimen organizado fue profundizada en la etapa de investigación, más adelante esa vinculación fue dejada de lado en el expediente principal del homicidio.
De todos modos, el contexto de violencia en la zona de Orán y alrededores quedó reflejado en las actuaciones, donde aparecen mencionados nombres conocidos para los investigadores, como el sicario Alejandro “Cabezón” Díaz, el supuesto abogado trucho Darío Monges y Ricardo “El Coya” Rojas, señalado como jefe de sicarios en la región.
La declaración del expolicía y los vínculos con los hermanos imputados
Uno de los momentos más esperados del juicio fue la exposición del expolicía, quien negó cualquier participación en el homicidio del hombre decapitado en Salta y aseguró que es inocente. Contó ante los jueces que había renunciado a la fuerza tiempo atrás para dedicarse a prestar dinero y trabajar con caballos de carrera, actividad que, según su versión, lo vinculaba directamente con los dos hermanos coimputados.
El exuniformado relató que conocía bien a los hermanos, mantenía trato de amistad con ellos y frecuentaba sus campos por cuestiones ligadas al mundo hípico. Detalló que la tarde del 30 de septiembre de 2022 estuvo en un predio arrendado por uno de los acusados en la zona de El Cebral, en Orán, donde se encontraba soldando un tráiler que se iba a usar para el traslado de caballos de carrera. De acuerdo con lo dicho en la audiencia, permaneció ahí hasta altas horas de la noche y se retiró de madrugada.
Al describir lo ocurrido al día siguiente, señaló que entre las 9 y las 10 se dirigió al puesto rural de los hermanos en Pichanal para revisar caballos que tenían en ese lugar. En ese contexto afirmó que también conocía a Pablo Almaraz y a su familia, porque lo habían contactado por el transporte de carne de un animal que iba a ser faenado. Sostuvo que el carnicero que iba a hacer esa faena era hermano de la víctima.
Según su testimonio, estando en medio de esas actividades recibió un aviso telefónico en el que le informaron que Almaraz había muerto. Dijo que, tras enterarse, fue él mismo quien comunicó la novedad a los dos hermanos ahora juzgados, con quienes tenía relación por temas de caballos y también por amistad personal. En su declaración, además, hizo referencia a las dos grandes hipótesis del expediente: por un lado, una deuda atribuida a la víctima, posiblemente ligada a una discusión por animales, y por otro, un posible ajuste de cuentas asociado al narcotráfico.
Lo que aportó la familia de la víctima y los antecedentes del conflicto
Entre los testimonios clave se encuentra el de la esposa de Pablo César Almaraz, quien brindó detalles precisos sobre la última vez que lo vio con vida. La mujer describió la ropa, las herramientas, la moto y los celulares que llevaba el hombre decapitado en Salta cuando salió de su casa, elementos que permitieron a los investigadores fijar una línea de tiempo de sus movimientos antes del crimen.
La viuda también habló de la relación previa entre su marido y los imputados, y sostuvo que estos se encontraban molestos con Almaraz porque lo consideraban responsable del robo de ganado. De acuerdo con su relato, cuando supo de la muerte del peón, inmediatamente asoció el hecho con esa pelea por animales que, según dijo, se venía arrastrando desde antes entre las partes.
Estos dichos fueron sumados a otras declaraciones de contexto que apuntan en el mismo sentido: una disputa rural que no habría logrado resolverse y que se habría ido agravando con el tiempo. Esa línea fue tenida en cuenta junto a la hipótesis narco, aunque más tarde los investigadores decidieron separar el homicidio de Almaraz de los otros expedientes federales en trámite.
Conexiones con causas narco, sicarios y el caso Monges
Durante la etapa de Investigación Penal Preparatoria, el expediente por el juicio de Salta por el hombre decapitado se cruzó con otras causas resonantes del norte provincial. Una de las líneas de trabajo puso el foco en la finca donde se halló el cuerpo de Almaraz, ya que se evaluó si ese lugar podía estar vinculado al padre del sicario Alejandro “Cabezón” Díaz, preso en la cárcel de Villa Las Rosas.
Las actuaciones identifican a Díaz como yerno de Ricardo “El Coya” Rojas, señalado como jefe de sicarios en Orán y actualmente alojado en una unidad penitenciaria de Chaco. En ese contexto, se analizó la posibilidad de que el “Cabezón” hubiese permanecido oculto en la misma finca situada entre Pichanal y Colonia Santa Rosa mientras estaba prófugo de la justicia salteña, y que el lugar funcionara como refugio para actividades criminales.
En los documentos judiciales se consigna que Díaz era conocido por “cobrar hasta 80 mil dólares por sus ‘trabajos’”, cifra que fue tomada como referencia del nivel de violencia y dinero en juego en estas estructuras. Esa hipótesis, sin embargo, fue evaluada junto con otras pruebas obtenidas en el terreno y luego resultó descartada como explicación directa del asesinato de Almaraz.
Los investigadores también revisaron eventuales vínculos entre este homicidio y el caso de Darío Monges, señalado como falso abogado. Se dejó asentado que Monges había visitado a Díaz en junio de 2022, pocos meses antes de ser asesinado de cinco balazos en la cabeza, hecho por el cual dos hermanos de apellido Bejarano, ambos mecánicos, recibieron condena a prisión perpetua, mientras que su padre fue absuelto por el beneficio de la duda.
En los expedientes, esos hermanos Bejarano aparecen con antecedentes por narcomenudeo y con supuestos lazos tanto con el “Cabezón” Díaz como con “El Coya” Rojas. En base a estos elementos, se llegó a plantear que los asesinatos de Pablo César Almaraz, el peón rural decapitado en la finca del norte salteño, y de Darío Monges, ejecutado de varios disparos, podían estar conectados con circuitos de narcotráfico y estructuras de crimen organizado en la zona de Orán. Esa línea fue finalmente descartada en la causa Almaraz, que continuó su trámite en la justicia provincial ordinaria.
En la actualidad, el proceso sigue adelante en la Sala I del Tribunal de Juicio de Orán, con los tres acusados sometidos a debate por homicidio doblemente calificado y, en el caso de uno de ellos, también por el delito de evasión, mientras se aguarda la producción de las últimas pruebas testimoniales y documentales.

