La causa penal abierta por una faena clandestina en la zona rural de Rosario de Lerma fue enviada a juicio, luego de que el fiscal penal de ese distrito, Daniel Escalante, solicitara la elevación del expediente contra un hombre de 51 años. El procedimiento se originó cuando personal de la División Policía Rural y Ambiental de El Carril detuvo un auto que trasladaba carne vacuna sin sellos sanitarios, sin papeles de respaldo y fuera de toda norma de higiene. La investigación cerró con el secuestro de la mercadería y la recolección de pruebas que ahora serán analizadas en un debate oral.
Rosario de Lerma: cómo fue el control que destapó el caso
El operativo que derivó en la imputación se desarrolló sobre un camino alternativo que conduce a la Finca Las Peras, en la zona rural de Rosario de Lerma, cerca de un río, cuando los efectivos realizaban controles preventivos de rutina. En ese contexto, advirtieron que un automóvil circulaba con la suspensión trasera muy baja, situación que generó sospechas por el posible exceso de carga.
Al detener el vehículo y pedir que abrieran el baúl, los policías hallaron en el interior una res vacuna recién faenada, fraccionada en cuartos. De acuerdo a las actuaciones, la carne no tenía sellos ni marcas oficiales, carecía de toda documentación de traslado y se encontraba a temperatura ambiente, sin cadena de frío ni condiciones mínimas de salubridad.
Además, el personal policial observó que la ropa de la persona que acompañaba al conductor presentaba manchas compatibles con sangre fresca, dato que se incorporó a la causa como un indicio más del reciente procesamiento del animal y del posible desarrollo de una faena fuera de los controles sanitarios vigentes.
Intervención bromatológica y resguardo de la salud en el Valle de Lerma
Ante la gravedad de la situación, se dio intervención a la Oficina de Bromatología de Rosario de Lerma, área clave para el control alimentario en el Valle de Lerma, donde la producción ganadera y la carne forman parte de la identidad productiva y de la tradición regional. La profesional que llegó al lugar constató que el vehículo utilizado no estaba habilitado para el transporte de productos cárnicos y que la mercadería viajaba a temperatura ambiente.
Según se dejó asentado, la carne no cumplía con ninguna de las exigencias que marca la normativa sanitaria vigente, por lo que se dispuso el decomiso inmediato, con el objetivo de evitar que llegara al consumo humano. La medida se adoptó para proteger la salud pública en una zona donde el comercio de carne es central para el Valle de Lerma y donde los controles son fundamentales para cuidar la confianza de los vecinos.
En paralelo, los uniformados se trasladaron hasta la finca señalada por el acusado. En el lugar detectaron rastros claros de una faena reciente, lo que reforzó la hipótesis de que el animal había sido sacrificado allí mismo, por fuera de cualquier matadero autorizado y sin supervisión veterinaria, afectando las normas que regulan la policía sanitaria animal.
Qué dijo el acusado y qué pruebas reunió la fiscalía
Frente al personal policial, el hombre manifestó que la vaquillona faenada era de su propiedad y que la había sacrificado porque “no pudo parir”. Sin embargo, según consta en el expediente, no presentó guías de traslado, Documento de Tránsito Electrónico, certificados sanitarios ni otra documentación que respaldara ni la titularidad del animal ni la legalidad de la faena, lo que configuró un incumplimiento total de las disposiciones de control sanitario.
Con la Investigación Penal Preparatoria cerrada, el Ministerio Público reunió actas del procedimiento, registros fotográficos, los elementos secuestrados y diversas declaraciones testimoniales. Sobre esta base, el fiscal Daniel Escalante consideró acreditada la existencia del delito previsto en el artículo 206 del Código Penal y la presunta responsabilidad del imputado, por lo que solicitó al Juzgado de Garantías que la causa sea remitida a juicio.

