José Molina, actual decano de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNSa, reconstruyó el trayecto que lo llevó desde Villa Lavalle hasta la conducción académica. El villero, como se define al recordar su origen en ese barrio de la ciudad de Salta, ingresó a la Universidad Nacional de Salta a los 17 años. Durante su formación combinó las cursadas con changas, empleos precarios y la crianza de su hijo, ya que fue padre al año siguiente.
El ingreso a la UNSa cambió la historia de su familia
Molina comenzó a estudiar en 1982, en un contexto atravesado por la Guerra de Malvinas. Según contó, fue el primer integrante de su familia en acceder a la universidad, debido a que sus padres habían terminado solamente la escuela primaria.
El camino hasta la casa de estudios era parte de una rutina exigente. Desde Villa Lavalle, en la zona sudeste de la capital provincial, viajaba en bicicleta hasta el campus ubicado en el norte de la ciudad de Salta para asistir a las materias.
Mientras avanzaba con la carrera, debía sumar ingresos con trabajos de corta duración. Esa combinación entre estudio y empleo fue constante durante sus años como alumno de la Facultad de Ciencias Exactas.
La continuidad en las cursadas pese a las dificultades
La paternidad llegó cuando tenía 18 años y agregó nuevas responsabilidades a su vida cotidiana. Molina debía organizar sus tiempos entre los libros, las tareas laborales y el cuidado de su hijo, sin apartarse de la formación universitaria.
“Nunca dejé de cursar. Sabía que en algún momento iba a llegar”, recordó al referirse a esa etapa. También evocó la trayectoria educativa de sus padres: “Mis papás solamente hicieron la primaria”.
Del barrio de Villa Lavalle al decanato de Ciencias Exactas
Con el paso de los años, el estudiante que recorría la ciudad de Salta en bicicleta para llegar a clases asumió el decanato de Ciencias Exactas, la misma facultad donde inició su recorrido académico.
Al hablar de su origen, Molina utiliza una definición directa: “Soy villero”. La expresión está vinculada con su crianza en Villa Lavalle y con las experiencias de jóvenes que enfrentan obstáculos similares para continuar sus estudios.
El decano de la UNSa sostiene además que la formación puede retomarse en distintas etapas de la vida. “No hay edad para estudiar. Lo importante es no rendirse”, afirma.

