Estados Unidos e Irán extienden en Suiza una negociación con mediación de Qatar y Pakistán

Las conversaciones incluyeron seguridad regional, tránsito marítimo, sanciones y temas nucleares, según los mediadores y fuentes diplomáticas.

Estados Unidos e Irán mantendrán equipos técnicos en Suiza durante el resto de la semana, después de una primera ronda de conversaciones en Bürgenstock con mediación de Qatar y Pakistán. Los gobiernos mediadores hablaron de avances y señalaron que las partes definieron una hoja de ruta para intentar llegar a un acuerdo final dentro de los próximos 60 días. La agenda incluyó la situación en Líbano, el estrecho de Ormuz, sanciones, exportaciones petroleras y cuestiones nucleares, en un marco de tensión regional y con posiciones públicas distintas sobre el desarrollo de las reuniones.

La ronda de alto nivel terminó durante la madrugada del lunes en territorio suizo. Tras ese cierre, funcionarios estadounidenses indicaron que el trabajo no se dará por concluido y que los especialistas seguirán en Bürgenstock para avanzar sobre los puntos previstos en el esquema acordado. La continuidad técnica apunta a ordenar detalles de implementación, mientras se sostienen los contactos abiertos por las delegaciones.

Según el comunicado conjunto difundido por Qatar y Pakistán, las conversaciones permitieron fijar un marco para los próximos pasos. Ese documento ubicó como ejes principales la seguridad en Líbano, la navegación comercial por el estrecho de Ormuz, las condiciones del alto el fuego vigente desde abril y los asuntos vinculados al programa nuclear iraní.

Qatar y Pakistán señalaron avances en la hoja de ruta diplomática

Los mediadores describieron el resultado de la primera ronda como “avances alentadores”. Además, indicaron que el objetivo de las partes es trabajar hacia un entendimiento final dentro de un plazo de 60 días. Ese período aparece como referencia central para medir si las conversaciones logran pasar de los compromisos generales a medidas concretas.

El encuentro fue encabezado por el vicepresidente estadounidense, JD Vance, junto a altos funcionarios iraníes. Las delegaciones se reunieron bajo el paraguas del memorando de entendimiento alcanzado la semana pasada, que prevé extender por al menos 60 días el alto el fuego vigente desde abril. Ese antecedente sirvió como base para ordenar la agenda posterior.

Uno de los puntos acordados fue la creación de una “célula de desescalada” enfocada en la situación de seguridad en Líbano. De acuerdo con el texto de los mediadores, esa instancia incluirá al gobierno libanés y buscará tratar mecanismos relacionados con el cumplimiento del cese de las operaciones militares y la consolidación del cese de hostilidades.

La agenda libanesa aparece atravesada por los enfrentamientos entre Hezbollah, respaldado por Irán, e Israel. Las operaciones militares en territorio libanés continúan, mientras Israel sostiene que necesita conservar capacidad de acción ante organizaciones que atacan el norte de su país. En ese contexto, Vance admitió la complejidad de las gestiones. “Estas cosas siempre son un poco complicadas”, declaró al referirse al proceso en marcha.

El estrecho de Ormuz quedó en el centro de las conversaciones en Suiza

Otro capítulo relevante fue el tránsito por el estrecho de Ormuz, una vía marítima clave para el comercio energético mundial. Los mediadores informaron que se definió un mecanismo de comunicación para facilitar el paso seguro de buques mercantes. La cuestión había ganado peso luego de que Irán anunciara un nuevo cierre del paso antes del inicio formal de las reuniones.

El tema no es menor para los mercados internacionales, porque por esa ruta circula una parte importante del transporte marítimo de energía. Cualquier interrupción puede generar inquietud en los precios globales del petróleo y sus derivados. Para Argentina, que compra y vende productos energéticos según condiciones internacionales, las tensiones en rutas estratégicas suelen ser miradas con atención por su posible impacto indirecto en costos y precios.

La discusión sobre Ormuz se combinó con otros asuntos sensibles. Un diplomático citado por Reuters afirmó que las reuniones no se interrumpieron y que abarcaron varios frentes al mismo tiempo. “Hemos hablado del estrecho, del Líbano, de cuestiones nucleares y de los detalles de la implementación del memorando de entendimiento, entre otros temas”, sostuvo.

Ese mismo funcionario ofreció una versión distinta a la difundida por la agencia semioficial iraní Tasnim, que había citado a una fuente informada según la cual la delegación de Teherán se negó a regresar a la sala tras conocerse públicamente nuevas amenazas de Donald Trump. Para la fuente citada por Reuters, los contactos siguieron durante toda la jornada. “Los iraníes no se han marchado y siguen aquí reunidos y negociando hasta altas horas de la noche”, declaró.

Las sanciones a Irán y los activos congelados fueron parte de la agenda económica

Después del cierre de la ronda, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, afirmó este lunes que Teherán ya obtuvo beneficios económicos relevantes como resultado del proceso diplomático con Estados Unidos. El canciller vinculó esos resultados con la intervención de Qatar y Pakistán y con los contactos sostenidos en Bürgenstock.

En una publicación en redes sociales, Araqchi sostuvo que la mediación permitió avances concretos. “La mediación de Pakistán y Qatar ha logrado importantes avances para poner fin a la guerra del Líbano”, escribió. Luego enumeró medidas que, según indicó, comenzaron a aplicarse: “Las exportaciones de petróleo y productos petroquímicos están exentas, se levantó el bloqueo, se liberaron algunos activos congelados y se puso en marcha un importante plan de reconstrucción y desarrollo para Irán”.

La misma línea había sido mencionada por Tasnim, que señaló que Irán condicionó futuras conversaciones nucleares al cumplimiento de otros puntos del memorando de entendimiento. Entre ellos figuraban la liberación de activos congelados y la concesión de exenciones para las exportaciones petroleras iraníes.

Estados Unidos mantuvo abierta la vía diplomática pese a las advertencias

La negociación se desarrolló en un clima cargado por mensajes públicos y episodios de tensión. Antes de los contactos formales, Irán anunció el cierre del estrecho de Ormuz. Al mismo tiempo, Donald Trump volvió a advertir a Teherán sobre posibles acciones militares si no se registraban cambios en determinadas conductas regionales.

En redes sociales, Trump relacionó el diálogo con la situación en Líbano. “Irán debe impedir de inmediato que sus aliados mejor pagados en el Líbano causen problemas”, escribió. Después agregó: “Si no lo hacen, volveremos a golpear a Irán con mucha fuerza, igual que la semana pasada, ¡pero aún más fuerte!”.

Pese a esas declaraciones, Vance dijo ante periodistas que la administración estadounidense sigue dispuesta a sostener el canal diplomático. Según relató, Trump les había “pedido que dieran un giro radical para transformar su relación con el pueblo de Irán”. La Casa Blanca no difundió comentarios inmediatos luego del final de la ronda negociadora.

Funcionarios estadounidenses indicaron que los equipos técnicos permanecerán en Bürgenstock durante el resto de la semana, de acuerdo con las discusiones previstas en la hoja de ruta acordada por las partes.