La ofensiva militar de Estados Unidos en Venezuela encendió alarmas en el escenario deportivo global y abrió dudas sobre el futuro del Mundial 2026 de Estados Unidos, México y Canadá, así como sobre torneos de rugby, tenis, básquet, ciclismo, atletismo, hockey y natación previstos en esos países. El debate gira en torno a cómo podría actuar la FIFA y el movimiento olímpico ante un conflicto de este tipo y qué antecedentes existen de sanciones a naciones anfitrionas.
El operativo militar de Estados Unidos sobre territorio venezolano, con la captura del presidente Nicolás Maduro y de su esposa para ser trasladados a Nueva York bajo cargos de “narcoterrorismo”, provocó un efecto inmediato en el mundo del deporte: comenzaron a circular interrogantes sobre la continuidad del Mundial 2026 de fútbol y sobre el calendario de otras disciplinas que también tienen sedes y etapas programadas en Estados Unidos, México y Canadá.
Según el marco reglamentario de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), una federación nacional puede quedar fuera de competencias internacionales en contextos de conflicto armado o intervenciones militares. Aunque la discusión se activó por el Mundial 2026, la inquietud se expandió rápidamente a ligas y torneos de básquet, certámenes de tenis de la ATP y la WTA, giras de rugby, etapas de ciclismo y competencias de atletismo y natación que suelen disputarse en esos países.
La crisis en Venezuela fue calificada desde distintos sectores como una situación “sin precedentes” en la región, tanto por el alcance de la operación militar como por su impacto geopolítico. En ese contexto, dirigentes deportivos de varias ramas comenzaron a revisar cómo reaccionaron la FIFA, el Comité Olímpico Internacional (COI) y otras federaciones ante conflictos similares.
Antecedentes de sanciones deportivas y paralelos con Rusia en el camino al mundial 2026
El historial de la FIFA muestra que la política internacional puede dejar fuera de juego a selecciones, clubes y hasta sedes de torneos. Entre los casos más citados aparecen las sanciones aplicadas a Yugoslavia en 1992, en medio de la guerra civil, y la exclusión de Alemania en 1950 luego de la Segunda Guerra Mundial. Estos antecedentes sirven hoy como referencia para analizar qué podría pasar con Estados Unidos de cara al Mundial 2026.
En el plano más reciente, la comparación que surge de inmediato es la de Rusia, que hace tres años inició la invasión a Ucrania. A partir de ese conflicto, la FIFA, la UEFA y el COI decidieron marginar a la selección rusa y a sus clubes de todos los torneos internacionales, cancelar la organización de eventos en su territorio y mantener vigentes esas restricciones hasta la actualidad.
La selección de Rusia quedó sin lugar en las Eurocopas ni en las Eliminatorias para la Copa del Mundo de fútbol, y sus equipos dejaron de disputar Champions League, Europa League y otras copas continentales. A la par, federaciones de básquet, hockey sobre hielo, atletismo y natación replicaron, con distintos matices, ese tipo de sanciones, afectando giras, mundiales y etapas del calendario anual.
Este tratamiento que se le dio a Rusia se transformó en un espejo para evaluar el escenario actual. En el caso de Estados Unidos, el foco está puesto no solo en el Mundial 2026 de fútbol, sino también en una larga lista de eventos internacionales que incluyen Grand Slams y Masters 1000 de tenis, series de la World Rugby, etapas de la Diamond League de atletismo y mundiales juveniles en varias disciplinas.
Impacto potencial en rugby, tenis, básquet y otras disciplinas si cambia el mundial 2026
La hipótesis de una eventual sanción a Estados Unidos como anfitrión del Mundial 2026 encendió alarmas en múltiples federaciones. Un castigo de ese tipo podría arrastrar ajustes en giras de rugby programadas en suelo norteamericano, en los grandes torneos de tenis de cancha dura, en la preparación de selecciones de básquet y en copas continentales de hockey y natación.
En rugby, por ejemplo, se vienen planificando no solo test matches de selecciones, sino también etapas del circuito de sevens que sirven como plataforma para clasificar a Juegos Olímpicos y mundiales. En tenis, los grandes abiertos y torneos previos al US Open forman parte clave del calendario anual, mientras que en básquet muchas selecciones utilizan amistosos y cuadrangulares en Estados Unidos y México como parte de su puesta a punto rumbo a mundiales y Juegos Olímpicos.
Tensiones políticas, mundial 2026 y la relación de la FIFA con Estados Unidos
El bombardeo sobre Venezuela se suma a un clima político ya cargado entre los países sede del Mundial 2026. A la intervención militar se agregaron declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump sobre México, también organizador del torneo, que elevaron la tensión diplomática.
Durante la conferencia en la que anunció la captura de Nicolás Maduro, Trump sostuvo que “los cárteles gobiernan México, ella (la presidenta Claudia Sheinbaum) no gobierna ese país. Algo habrá que hacer con México”. Estas palabras se produjeron cuando faltan apenas seis meses para el inicio de la Copa del Mundo 2026, que repartirá sus partidos entre Estados Unidos, México y Canadá.
Las afirmaciones de Trump generaron ruido en la relación bilateral con México y abrieron interrogantes sobre la coordinación de seguridad, logística y transporte para el Mundial 2026. La preocupación no se limita al fútbol: también hay programadas en territorio mexicano competencias de atletismo, torneos de tenis, fechas de ciclismo de ruta y pistas, más concentraciones de selecciones de básquet y hockey.
En paralelo, la relación entre la conducción de la FIFA y el gobierno estadounidense viene siendo observada con atención. El 5 de diciembre pasado, en Washington, durante el sorteo de la Copa del Mundo, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, le entregó a Trump un reconocimiento por sus “contribuciones a la diplomacia mundial”.
Qué se discute en el deporte global de cara al mundial 2026
Ese gesto, sumado a la gran cantidad de eventos regulados por la FIFA que se realizan en Estados Unidos, alimentó versiones de que la sanción aplicada a Rusia no tendría un correlato similar en el caso estadounidense. En distintos ámbitos se señala que, por ahora, la FIFA mantiene el calendario del Mundial 2026 sin modificaciones oficiales.
Mientras tanto, federaciones de deportes olímpicos y confederaciones regionales siguen de cerca la evolución del conflicto con Venezuela y las derivaciones políticas con México. La atención está puesta en cómo podrían verse alterados clasificatorios, mundiales juveniles, giras de preparación y etapas de copas del mundo de atletismo, natación, ciclismo, tenis, básquet, hockey y rugby que hoy tienen como escenario a Estados Unidos, México y Canadá.
Hasta el momento, los antecedentes formales vigentes son las sanciones todavía aplicadas a Rusia, cuyos seleccionados y clubes permanecen fuera de las principales competencias internacionales de fútbol y de varias disciplinas, medida que continúa registrada en los comunicados oficiales de la FIFA, la UEFA y el COI.

