La historia de un hombre de 80 años, un perrito y una adopción en Dog House

Curro encontró una familia tras pasar por una casa de acogida luego de separarse de César, quien había convivido con él durante cinco años.

Un hombre de 80 años acudió a Dog House para encontrar una adopción para Curro, su perrito mestizo de ocho años, porque sus problemas de salud ya no le permitían atenderlo como necesitaba. César había convivido cinco años con el animal y afrontó la despedida con tristeza. Después de pasar por una casa de acogida, Curro fue presentado a Antonia, Jesús y Azahara, una familia que quería volver a convivir con un perro adulto. Con el paso de las semanas, el programa mostró que el animal se adaptó a su nuevo hogar y luego tuvo un reencuentro con su anterior dueño.

La historia se conoció en la segunda temporada del ciclo televisivo de La 1, donde las familias interesadas en adoptar conocen a perros que permanecen bajo el cuidado de un albergue o de hogares transitorios. En este caso, la búsqueda no comenzó por falta de afecto ni por una decisión apresurada: César explicó que su estado físico le impedía sostener las tareas diarias que requiere Curro.

El hombre tenía problemas pulmonares, diabetes y había perdido a su esposa apenas un mes antes de asistir al programa. En ese contexto, resolvió buscar una casa donde Curro pudiera recibir tiempo, compañía y atención. El perro había compartido los últimos cinco años con César y su mujer, por lo que la separación resultó difícil para ambos.

La adopción que César buscó para Curro

Ante el equipo de Dog House, César explicó que ya no tenía las fuerzas necesarias para continuar con el cuidado cotidiano del animal. “Con todo el dolor de mi corazón, no tengo fuerzas para seguir cuidándolo”, manifestó. Sus palabras dejaron en claro que la búsqueda de una adopción estaba relacionada con sus limitaciones físicas y no con una pérdida del vínculo con el perro.

También relató cómo atravesaba ese momento personal: “Me encuentro muy flojito, tengo 80 años y no tengo fuerza para poder atenderle”. César quería que Curro siguiera en un entorno afectuoso, con personas que pudieran acompañarlo y hacerse cargo de sus necesidades. Por eso acudió al centro asociado al programa, donde el perrito quedó antes de pasar a una casa de acogida.

Durante la conversación, una responsable del lugar se refirió a la dificultad de tomar una decisión de ese tipo cuando existe un lazo de años con un animal. “Tan importante es saber cuándo puedes tener un perro como saber cuándo ya no puedes hacerte cargo de él”, le dijo a César, en relación con la situación que atravesaba junto a Curro.

El hombre no estableció condiciones particulares para quienes pudieran adoptarlo. Su pedido se concentró en que Curro mantuviera una vida acompañada y recibiera cariño. “Me gustaría que siguiese con el cariño que le hemos dado en esta casa, que siga su vida y que sea feliz”, expresó ante las cámaras.

César recordó además la convivencia que había tenido con el perro en su casa. “Ha sido muy feliz y nos ha hecho a nosotros muy felices”, señaló. Curro tenía ocho años cuando ingresó al circuito de adopción y, según se contó en el programa, había vivido junto a César desde hacía cinco años.

La despedida entre el hombre y su perrito

La entrega de Curro al albergue estuvo marcada por la emoción de César. Antes de dejarlo al cuidado del equipo, lo acarició y le habló mientras lloraba. “Perdóname, bonito mío, perdóname”, alcanzó a decirle al animal en ese momento.

Luego volvió a explicar que la separación era consecuencia de su falta de fuerzas. “Es muy doloroso esto, lo quiero mucho, pero no puedo. No tengo fuerzas”, afirmó. Aunque aceptaba que Curro necesitaba una familia con posibilidades de atenderlo, César expresó que deseaba volver a verlo si las circunstancias lo permitían.

“Verlo y estar dos minutos con él sí puedo”, dijo al referirse a la posibilidad de mantener un contacto breve con el perro. Ese deseo se concretó más adelante, cuando Dog House organizó un encuentro entre ambos después de que Curro ya se había incorporado a una nueva familia.

Una familia preparada para recibir a un perrito adulto

Mientras Curro esperaba una oportunidad, Antonia, Jesús y su hija Azahara llegaron al programa con la intención de sumar nuevamente un perro a su vida cotidiana. La familia había convivido durante 14 años con Zeus y, tras atravesar un período de duelo, consideró que estaba en condiciones de cuidar a otro animal.

Su búsqueda tenía una característica que resultó relevante para el equipo del ciclo: estaban dispuestos a abrirle la puerta a un perro adulto. Antonia explicó el lugar que los animales habían tenido dentro de la familia y sostuvo: “Yo creo que los perros vienen a este mundo a ayudar a las personas”.

Azahara también habló de lo que significaba compartir la vida con un perro. “Cuando viene un perro a tu vida, viene para hacerte crecer como persona”, señaló. El programa valoró el modo en que la familia recordaba a Zeus, además de su voluntad de brindar cuidados a un animal que necesitaba un hogar estable.

A partir de esas condiciones, el equipo consideró que Curro podía ser compatible con Antonia, Jesús y Azahara. El primer encuentro, sin embargo, no fue inmediato ni sencillo. El perro se había separado recientemente de César y durante los primeros minutos se mostró reservado, distante y algo desorientado.

Con el avance de la presentación, Curro empezó a acercarse a Jesús. Esa aproximación fue creciendo durante el encuentro y el perro pareció sentirse más cómodo junto a él. Al observar esa conexión inicial entre su marido y el animal, Antonia resumió la escena con una frase: “Amigos para siempre”.

La adaptación de Curro a su nuevo hogar

Después del encuentro, Curro quedó incorporado al hogar de Antonia, Jesús y Azahara. La familia relató posteriormente que la convivencia avanzó de manera favorable y que el perro fue encontrando su lugar dentro de la casa. Según su testimonio, dejó atrás el estado apagado que mostraba tras la separación.

Con el transcurso de las semanas, Curro se mostró más cariñoso y pasó a formar parte de las rutinas familiares. La familia comunicó que el perrito se había integrado plenamente y que era uno más dentro del hogar, luego de haber permanecido a la espera de una adopción en una casa de acogida.

Más tarde, el programa organizó el reencuentro entre César y Curro. Durante ese momento, el perro se acercó a su anterior dueño y lo reconoció de inmediato, mientras César pudo comprobar que Curro había sido recibido por una familia.