Productores de Cafayate esperan los relevamientos en cada finca luego de la helada registrada el 14 de septiembre, que expuso a los viñedos a temperaturas de hasta 6°C bajo cero. El frío llegó cerca de las 7 y, según las estimaciones iniciales del sector, en algunos establecimientos las pérdidas de producción podrían alcanzar el 70%. La situación mantiene en alerta a una actividad vinculada a la economía regional salteña.
El impacto alcanza a fincas vitivinícolas que ya arrastraban dificultades comerciales y financieras. Mientras se determina el alcance concreto del fenómeno, pequeños productores, cooperativas y bodegas plantearon la necesidad de contar con medidas para sostener la producción y el empleo asociado a la actividad en Cafayate.
Los relevamientos definirán el alcance de los daños en Cafayate
Las pérdidas todavía no fueron establecidas de manera definitiva porque la evaluación debe realizarse lote por lote. Los productores aguardan las inspecciones para conocer cuánto afectó la helada a los cultivos y establecer el volumen que podría quedar comprometido en la próxima cosecha.
La baja temperatura se registró en distintos sectores de Cafayate, una de las zonas vitivinícolas más reconocidas de la provincia. Allí, las condiciones climáticas golpearon a los viñedos en una etapa sensible para el desarrollo de la uva.
Frente a este escenario, representantes del sector solicitaron que se declare la emergencia para la actividad vitivinícola. El pedido reúne las consecuencias del fenómeno climático y los problemas económicos que atraviesan numerosas fincas.
El vino acumulado y la baja demanda agravan el panorama
Miguel Lovaglio, pequeño productor vitivinícola de Cafayate, señaló que varias bodegas conservan vino correspondiente a las últimas tres cosechas. De acuerdo con su descripción, la falta de ventas transformó los créditos tomados por parte de los productores en compromisos difíciles de cubrir.
También sostuvo que el incremento del transporte redujo los envíos de vino a granel hacia Mendoza. Esa alternativa era una vía de comercialización para parte de la producción excedente, aunque el costo logístico limitó su uso.
Bodegas de Salta advierte por precios sin actualización y menor consumo
Alejandro Martorell, propietario de la bodega Altupalka y presidente de Bodegas de Salta, vinculó la situación con una reducción sostenida del consumo de vino en el país. Indicó que los registros históricos de entre 70 y 90 litros por habitante al año descendieron a cerca de 16 litros por persona.
Según Martorell, el crecimiento de la superficie cultivada, junto con el vino que permanece sin vender en las bodegas, profundizó las dificultades. Además, afirmó que durante 2026 la uva se habría pagado con valores similares a los de 2024 y 2025, pese al aumento de costos.
El titular de Bodegas de Salta estimó que esa falta de actualización puede representar pérdidas de entre $2 millones y $2,5 millones por hectárea. A su vez, productores y cooperativas pidieron controles sobre botellas comercializadas con la denominación “Vino de Argentina”, además de participación en las acciones de promoción de la Ruta del Vino.


Cafayate frenó el loteo en zonas incendiadas con una prohibición municipal
Vendimia en las Nubes en Cafayate: se viene una jornada entre viñedos y música