La investigación por Ana Lía Corte entró en una etapa decisiva después de que hallaron restos humanos en la zona sur de San Carlos de Bariloche y luego se confirmara que correspondían a la mujer de 52 años, que estaba desaparecida desde el 8 de mayo. Con ese dato, la causa pasó a concentrarse en los estudios forenses para determinar cómo murió y qué ocurrió durante los 19 días en que no se supo nada de ella. La fiscal Betiana Cendón y el Ministerio Público Fiscal de Río Negro llevan adelante las actuaciones.
El hallazgo se produjo tras un llamado al 911 que advirtió sobre la presencia de restos humanos en un sector de acceso complicado, cerca del cementerio municipal, en las inmediaciones de Clemente Onelli y Arrayanes. A partir de esa alerta se desplegó un operativo que se extendió hasta la noche, con participación de policías, peritos y rescatistas.
Hallaron restos humanos en un sector de difícil acceso de Bariloche
La zona donde trabajaron los equipos presentaba complicaciones por el terreno, por eso durante el procedimiento fue necesario usar iluminación artificial. Con el correr de las tareas, aparecieron más restos en el mismo lugar, lo que reforzó la principal línea que seguían los investigadores.
Poco después, familiares y allegados confirmaron que los restos correspondían a Ana Lía Corte. Desde entonces, la pesquisa cambió de eje y quedó orientada a reconstruir las circunstancias de la muerte y los movimientos de la mujer durante el tiempo en que permaneció desaparecida.
El hallazgo se dio en un barranco de la zona sur de la ciudad. Ese punto se sumó ahora al expediente como escena central de análisis, mientras la Justicia reúne pruebas para establecer qué pasó en las últimas horas en que Ana Lía Corte estuvo con vida.
Ana Lía Corte había sido vista por última vez tras bajar de un colectivo
Durante 19 días, la búsqueda se desplegó en distintos sectores de Bariloche sin resultados positivos. Los rastrillajes incluyeron áreas boscosas del Cerro Otto, sectores cercanos al arroyo Ñireco y también las costas de los lagos Nahuel Huapi y Moreno.
Uno de los elementos más relevantes incorporados a la causa surgió del análisis de cámaras de seguridad del transporte público. Según ese registro, Ana Lía había subido a un colectivo de la línea 51 y después bajó en la intersección de Tiscornia y Onelli.
Esa filmación fue la última imagen en la que apareció con vida. Antes de eso, había sido vista por última vez en el barrio Melipal, dato que también formó parte de las medidas de búsqueda realizadas por los investigadores.
La autopsia será clave para determinar la causa de muerte
Ahora, el expediente quedó centrado en el trabajo del Cuerpo Médico Forense. Los estudios buscarán confirmar de manera científica la identidad de los restos hallados y, al mismo tiempo, precisar la causa de muerte.
Además, los peritos deberán establecer cuánto tiempo llevaba el cuerpo en ese lugar. Esa información será una de las piezas centrales para que la fiscal Betiana Cendón avance con la reconstrucción de los hechos.


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