Ciencia y escuela: la advertencia de Golombek sobre los alumnos que llegan con sueño a clase

El investigador señaló que el reloj biológico adolescente tiende a horarios más tardíos que el comienzo habitual de las clases.

El biólogo y divulgador Diego Golombek sostuvo que la inteligencia artificial puede ampliar el trabajo de quienes investigan, aunque no reemplazará la capacidad humana de hacer preguntas. En una charla sobre ciencia, educación y descanso, también cuestionó los horarios tempranos de la escuela secundaria, ya que el reloj biológico de los adolescentes tiende a funcionar más tarde. Golombek describió además una situación difícil para la investigación en Argentina y se refirió a la mirada del Gobierno sobre esa actividad.

Con 60 años, investigador del CONICET y autor de numerosos libros, Golombek vinculó sus planteos con situaciones de todos los días. Explicó que la ciencia no queda reducida a laboratorios o universidades: también interviene al cocinar, escuchar música, practicar deportes o comprender cómo funciona el sueño.

Para el especialista, la educación puede incorporar esa forma de observar la realidad, basada en la curiosidad, la experimentación y el análisis racional. En particular, remarcó que los tiempos establecidos para estudiar y trabajar no siempre coinciden con los ritmos del cuerpo.

Golombek y el desafío de los horarios en la escuela secundaria

Uno de los puntos centrales de su análisis fue el inicio de las clases, especialmente en el nivel secundario. Golombek explicó que en la adolescencia el reloj biológico se retrasa naturalmente, por lo tanto los jóvenes suelen dormir y despertarse más tarde que durante otras etapas de la vida.

Sin embargo, señaló que muchas jornadas escolares arrancan a las siete de la mañana. Esa diferencia entre el horario social y el ritmo corporal influye en la atención de los estudiantes, porque llegan al aula cuando todavía tienen sueño. “Dos ejemplos claros: los horarios escolares, sobre todo en secundaria, cuando el reloj biológico de los adolescentes está retrasado, apunta hacia más tarde, pero el colegio empieza a las siete de la mañana y los chicos están dormidos. Tienen razón.”

El investigador planteó que, ante una consulta tan simple como saber la hora, intervienen tres referencias distintas: la que marca el sol, la que sigue el organismo y la fijada por los relojes. Según explicó, lo deseable sería que esos tiempos estuvieran coordinados, aunque afirmó que los horarios sociales suelen alejarse de los ritmos biológicos y geográficos.

El descanso y sus efectos durante el día

Golombek indicó que buena parte del conocimiento actual sobre el sueño es reciente. Recordó que durante mucho tiempo se instaló la idea de que dormir menos era una muestra de productividad, pero sostuvo que la evidencia disponible señala lo contrario.

La falta sostenida de descanso puede generar mal humor, menor rendimiento y más accidentes, enumeró. También cuestionó que se tome como algo habitual sentirse agotado durante el día. “No es natural estar cansados de día, lo natural es dormir, despertarte fenómeno, tirar todo el día y después dormir de nuevo”, afirmó.

Entre las pautas que mencionó para cuidar el descanso figuran recibir luz intensa durante el día, realizar actividad física en horarios diurnos, mantener oscuridad por la noche, evitar las pantallas en la cama y optar por cenas más livianas. También remarcó la importancia de dormir las horas recomendadas y respetar horarios adecuados.

La ciencia ante la inteligencia artificial y la falta de recursos

Al ser consultado por la inteligencia artificial, Golombek consideró que esta herramienta no sustituirá a los científicos. Su principal aporte, según dijo, estará en el procesamiento de grandes cantidades de información y en la aceleración de tareas que pueden contribuir a generar conocimiento, incluso en la búsqueda de tratamientos para enfermedades.

De todos modos, marcó un límite: la formulación de interrogantes seguirá siendo una tarea humana. “No, creo que va a potenciarlos. La tarea de quienes investigan es hacer las preguntas adecuadas, incluso algún disparate que la IA no va a plantear. Eso no es reemplazable. Sí es potenciable, y estamos empezando a vivir esa etapa”, sostuvo.

También advirtió que existe incertidumbre sobre el desarrollo que tendrá esta tecnología, incluso entre personas especializadas. Por eso, la definió como un recurso que debe servir a los procesos científicos, sin ocupar el lugar de quienes orientan las investigaciones.

Sobre la situación de la ciencia en Argentina, el investigador la calificó como “Muy difícil, por dos problemas”. Mencionó los bajos ingresos de científicos del CONICET y de universidades nacionales, además de un financiamiento que, según expresó, está casi desaparecido. “Recuperarnos de esta crisis ideológica de la ciencia va a costar años, décadas”, expresó.

Golombek también se refirió a la difusión de información falsa y afirmó que suele circular con más rapidez que las respuestas basadas en evidencia. “Las fake news son fáciles, atractivas, viajan más rápido que las noticias verdaderas. Y nosotros reaccionamos tarde. El que primero siembra la duda ya generó el daño”, dijo.