lunes, mayo 18, 2026

Garbarino entra en una etapa final tras el cierre y la quiebra de sus últimos locales

La Justicia comercial puso en marcha la liquidación de activos de la cadena, incluidas plantas, mercadería y el análisis sobre el destino de la marca.

La quiebra de Garbarino sigue sumando pasos concretos y ya incluye el cierre de sus últimos tres locales, la entrega de bienes a la sindicatura y la apertura del proceso para que acreedores, proveedores y exempleados verifiquen sus créditos. La medida fue dispuesta en el expediente que tramita en el Juzgado Nacional en lo Comercial N°7, a cargo de Fernando D’Alessandro, después de que la firma no lograra reordenar sus deudas ni cerrar una venta en la etapa de salvataje. En ese marco, también quedó bajo revisión el valor de la marca Garbarino como posible activo a realizar dentro de la liquidación judicial.

El avance del proceso marca el desarme definitivo de la estructura que todavía mantenía la empresa. Según surge del expediente, una parte del stock ya fue liquidada y la administración del patrimonio restante pasó a manos de la sindicatura, que deberá llevar adelante la realización de los bienes para afrontar, en la medida de lo posible, las obligaciones pendientes.

La quiebra de Garbarino avanzó con el cierre de las últimas sucursales activas

Los tres locales que seguían funcionando entraron en etapa de cierre. Se trata de la sucursal de avenida Cabildo, en Belgrano; del punto de venta de la calle Uruguay, frente a Tribunales; y de un outlet ubicado en Almagro. Con esa decisión, la cadena deja atrás sus últimos espacios comerciales abiertos al público.

Además, el expediente dispone la inhibición general de bienes y la imposibilidad de continuar con la actividad comercial. Esa medida apunta a localizar, resguardar y conservar los activos registrados a nombre de la compañía mientras sigue el proceso judicial.

La liquidación no alcanza solamente a los locales. También incluye mercadería remanente, inmuebles y otras unidades ligadas a la empresa. Todo ese universo quedó bajo control de la sindicatura, que tendrá a cargo la administración y posterior realización de esos bienes.

Los acreedores de Garbarino podrán presentarse hasta el 24 de junio

Otro tramo central del expediente es la verificación de créditos. Bancos, proveedores comerciales y exempleados tienen plazo hasta el 24 de junio para formalizar sus reclamos ante la quiebra. Esa instancia es clave para ordenar quiénes integran el pasivo y qué montos serán reconocidos dentro del proceso.

Mientras tanto, avanza el relevamiento patrimonial de la firma. La tarea busca establecer con precisión qué bienes quedan disponibles para responder ante las obligaciones pendientes, en un escenario donde la compañía ya no pudo sostener su operatoria ni encontrar una salida empresaria.

La disolución formal se activó después de que fracasaran tanto la reestructuración de pasivos como las gestiones para vender la cadena. Durante el período de cramdown, solo se anotó la firma Vlinder, aunque finalmente no presentó una oferta formal. Antes, también había habido conversaciones con Inverlat, dueño de Havanna, pero no se concretaron acuerdos.

La marca Garbarino quedó bajo análisis como uno de los activos de mayor valor

Dentro de la liquidación judicial, uno de los puntos que sigue en estudio es el destino de la marca Garbarino. La sindicatura solicitó abrir un proceso específico para proteger ese nombre comercial y evaluar una eventual venta como activo intangible. En el expediente se la menciona como el bien de mayor valor por su posicionamiento histórico.

Junto con la marca, también aparecen alcanzadas por la liquidación las plantas Tecnosur y Digital Fueguina, ambas radicadas en Tierra del Fuego. Esos establecimientos están paralizados y tampoco pudieron venderse durante las gestiones previas orientadas a conseguir financiamiento.

La lista de bienes incluye, además, el remanente de inventario y los inmuebles vinculados a la cadena. Según el último informe del síndico, en enero las ventas superaron apenas los 1,7 millones de pesos, un nivel bajo para la magnitud que había tenido la firma en otros años.

Del despliegue nacional al cierre final: cómo quedó la estructura de Garbarino

Fundada en 1951 por Daniel y Omar Garbarino, la empresa llegó a tener más de 200 sucursales y alrededor de 4.500 empleados. Sin embargo, en su tramo final la estructura se había achicado a cerca de 20 trabajadores y a un movimiento comercial muy reducido.

El deterioro también se reflejó en el stock disponible. El inventario rondaba las 1.600 unidades y una parte importante estaba catalogada como obsoleta o de escaso valor comercial. A eso se sumó el cierre del centro logístico de La Tablada, que en otro momento había ocupado a unos 200 trabajadores, y quedó operativo solo un depósito en Garín.

La crisis se extendió además a otras firmas del grupo. Compumundo no encontró compradores en procesos anteriores y, en julio del año pasado, fue declarada la quiebra de Garbarino Viajes, la unidad de turismo adquirida en 2020 por Carlos Rosales. En la causa actual, los acreedores, proveedores y exempleados de Garbarino podrán presentar sus reclamos hasta el 24 de junio.