sábado, junio 6, 2026

Dolor por el fallecimiento del Padre Rivadeneira y emotiva despedida en Campo Quijano

Fieles de Salta y del Valle de Lerma participaron del velorio y del sepelio del padre Jorge Horacio Rivadeneira en Campo Quijano.

El fallecimiento del sacerdote Jorge Horacio Rivadeneira, muy vinculado al Valle de Lerma, generó desde el sábado una sentida despedida que unió a la ciudad de Salta y a Campo Quijano. Familiares, amigos y fieles comenzaron a despedirlo en la Capilla Señor y Virgen del Milagro del Departamento Central de Policía, y para este domingo se programó el traslado de sus restos hacia Campo Quijano, donde se anunció una misa de cuerpo presente y posterior entierro en el Cementerio Divina Misericordia. La comunidad católica de la zona volvió a remarcar su identidad y tradición religiosa, tan fuerte en las localidades del Valle de Lerma.

Rivadeneira, que llevaba 37 años de ministerio sacerdotal, era reconocido en distintas parroquias cercanas a la región de Rosario de Lerma, Cerrillos y Campo Quijano, donde muchas familias lo consideraban parte de su vida diaria. A raíz de la noticia de su muerte, se organizaron cadenas de oración y acompañamiento a sus allegados, marcando una muestra más del orgullo regional por sus referentes religiosos.

La noticia de su deceso se conoció el sábado 7 de marzo y, desde ese momento, la sala velatoria instalada en la Capilla Señor y Virgen del Milagro, sobre calle Santiago del Estero al 700, recibió una concurrencia constante. Personas vinculadas a comunidades del Valle de Lerma se acercaron a Salta capital para rezar, dejar una flor o saludar brevemente a la familia antes de la partida hacia Campo Quijano.

Traslado a campo quijano y última misa en el cementerio divina misericordia

Para este domingo se informó que los restos del padre Rivadeneira serían llevados hacia Campo Quijano, localidad del Valle de Lerma donde su figura religiosa estaba muy asociada a la identidad productiva y familiar de la zona. La ceremonia de despedida fue anunciada para las 9, con una misa de cuerpo presente y posterior inhumación en el Cementerio Divina Misericordia, punto de referencia para muchos vecinos de la localidad.

El recorrido previsto para el cortejo fúnebre buscó facilitar la participación de quienes viven en los alrededores de Campo Quijano y de parajes cercanos al corredor del Valle de Lerma, donde convergen actividades productivas, vida comunitaria y celebraciones religiosas tradicionales. En estas localidades, las despedidas suelen reunir a productores, comerciantes, trabajadores y familias que se conocen entre sí desde hace años.

Dirigentes de grupos parroquiales y colaboradores de su tarea pastoral explicaron que el lugar de sepultura en Campo Quijano fue elegido por su vínculo con la comunidad y por la presencia constante que mantuvo en celebraciones y acompañamiento espiritual en esa parte del Valle de Lerma. La misa y el entierro, según se informó, concentraron el tramo final de las exequias comenzadas en Salta capital.

Trayectoria pastoral y cercanía con comunidades del valle de lerma

Quienes compartieron trabajo pastoral con el padre Rivadeneira recordaron que su misión se extendió durante décadas en distintas comunidades salteñas, incluidas parroquias y capillas vinculadas a Rosario de Lerma, Cerrillos, Chicoana y Campo Quijano. Testigos de esa labor resaltaron su estilo sencillo y directo, con homilías basadas en situaciones cotidianas que resultaban fáciles de entender para chicos y grandes.

Fieles consultados señalaron que el sacerdote acompañó momentos importantes de la vida familiar, como bautismos, casamientos y despedidas de seres queridos, algo muy valorado en un Valle de Lerma con fuerte tradición comunitaria. Además, destacaron su disposición para visitar enfermos, escuchar problemas y estar presente en barrios y parajes rurales, donde la presencia de la Iglesia suele ser un punto de apoyo para la organización social.

Recuerdos personales, identidad local y perfil cotidiano del sacerdote

Más allá de su tarea litúrgica, vecinos y allegados subrayaron su estilo de trato diario. Comentaron que el padre Rivadeneira se tomaba tiempo para charlas largas, sin apuro, ya sea a la salida de misa, en la vereda de la parroquia o en reuniones comunitarias. Esas conversaciones, según contaron, solían empezar con anécdotas de la vida común en el Valle de Lerma y terminaban enlazadas con pasajes del Evangelio.

Otro aspecto mencionado con frecuencia fue su vocación de servicio. Colaboradores parroquiales remarcaron sus gestos simples, como acercarse a los que estaban solos en las celebraciones o ayudar a gestionar algún contacto cuando surgía una necesidad concreta. Esa forma de estar presente fortaleció la relación con comunidades de Campo Quijano y otras localidades cercanas.

Entre los recuerdos más comentados apareció también su conocida simpatía por Boca Juniors, detalle que solía surgir en charlas informales o en encuentros juveniles. Fieles y amigos señalaron que ese costado futbolero ayudaba a generar confianza, sobre todo con adolescentes y jóvenes del Valle de Lerma, que encontraban en esa afición un tema común para iniciar el diálogo. La despedida en el Cementerio Divina Misericordia de Campo Quijano cerró así una jornada marcada por gestos de respeto y acompañamiento.