sábado, junio 6, 2026

Etiquetado frontal: crece la preocupación por una posible eliminación que impulsa el Gobierno Nacional

El debate por el etiquetado frontal suma cuestionamientos de especialistas que advierten efectos sobre el consumo y la información alimentaria.

La discusión por el etiquetado frontal volvió a tomar fuerza en el país por una posible eliminación en revisión por parte del Gobierno Nacional, y eso encendió alarmas entre profesionales de la salud. El nutricionista y doctor en alimentos Enzo Goncalvez de Olivera advirtió que modificar esta norma sería un retroceso sanitario. Según explicó, la ley buscó desde el inicio dar información clara en los envases para que la gente pueda elegir mejor qué consume. También remarcó que la medida no prohíbe productos, sino que ordena la información disponible al momento de comprar.

El etiquetado frontal volvió al centro del debate sanitario

La advertencia surgió durante una entrevista en Que Pasa al Mediodía, donde Enzo Goncalvez de Olivera planteó su preocupación por los cambios que podrían alcanzar a la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable. En ese marco, dijo: “El colectivo de nutricionistas está muy preocupado porque esto sería un retroceso en salud pública”.

De acuerdo con su explicación, el etiquetado frontal fue pensado como una herramienta de salud pública para enfrentar el crecimiento de enfermedades crónicas vinculadas con la alimentación. Por eso, el eje de la norma estuvo puesto en que el consumidor pueda reconocer de manera simple si un producto tiene exceso de azúcares, sodio, grasas o calorías.

Sobre ese punto, el especialista sostuvo: “Se creó como política pública para que la gente pueda elegir mejor qué consume”. A la vez, aclaró que el sistema no genera confusión, sino que ofrece una referencia visible y rápida en la góndola.

La posible eliminación reabre una pulseada con intereses económicos y políticos

En su análisis, Goncalvez de Olivera señaló que el debate no pasa solamente por una cuestión técnica o nutricional. Según indicó, alrededor de la posible eliminación aparecen sectores con intereses que van más allá de la salud. En esa línea, afirmó: “Hay un trasfondo que no prioriza la salud de la población”.

También recordó que la ley no salió de un día para el otro. El proyecto empezó a discutirse en 2016 y recién se implementó en 2022, después de años de negociación entre el Estado, la industria alimentaria y otros sectores productivos. Sobre ese proceso, remarcó: “Llevó muchísimo tiempo por las tensiones entre industria, salud y producción”.

Para el profesional, ese recorrido muestra que la norma fue resultado de una discusión extensa y que su aplicación ya produjo cambios concretos en el mercado. Por eso, sostuvo que volver atrás implicaría tocar una herramienta que ya estaba en funcionamiento.

Qué cambios generó la ley y por qué preocupa su revisión por parte del Gobierno Nacional

Los sellos frontales rigen en la Argentina desde 2022 y, según explicó el nutricionista, sirvieron no solo para orientar a quienes compran, sino también para empujar cambios en la elaboración de alimentos. En ese sentido, señaló: “Ayuda a decidir. La ley no prohíbe nada, simplemente ordena la información”.

Además, indicó que varias empresas reformularon productos para bajar la cantidad de sellos visibles en sus envases. Sobre ese efecto, destacó: “Muchos productos fueron reformulados para reducir sellos. Eso es un impacto positivo que antes no existía”.

Otro aspecto sensible de la ley está vinculado con las infancias. La norma también regula la publicidad dirigida a menores y limita el uso de personajes y estímulos promocionales en productos ultraprocesados. En ese punto, explicó: “Antes los chicos elegían productos por figuritas o personajes. Hoy eso empezó a cambiar”.

Goncalvez de Olivera agregó que existen estudios académicos que muestran cambios en hábitos de consumo infantil a partir de estas regulaciones. Finalmente, insistió en que la discusión abierta por el Gobierno Nacional no es solo normativa. “Esto ya está estudiado en todo el mundo. La información es clave para decidir qué comer”, concluyó.