Un estudio de alcance nacional realizado desde la UBA logró identificar qué valor aparece con más fuerza cuando se consulta por la identidad de los argentinos. El trabajo, difundido este viernes 10 de julio de 2026, señaló que la pasión quedó en el centro de las respuestas. A la vez, remarcó que la idea de lo argentino no se explica solo por productos conocidos como el mate, el asado, el dulce de leche o los alfajores, sino también por la costumbre de reunirse, compartir la mesa y sostener vínculos cercanos en la vida cotidiana.
La investigación fue impulsada por la socióloga y docente Natalia Gitelman, CEO de DatosClaros, junto a estudiantes avanzados de la cátedra de Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires. Durante un cuatrimestre, el equipo buscó responder qué significa hoy ser argentino, qué bienes se asocian más rápido con el país y qué hábitos siguen siendo vistos como parte de una identidad común.
Para llegar a esos resultados, el relevamiento combinó entrevistas y una encuesta nacional de 400 casos montada sobre un panel llamado Cuestión Pro. Según se informó, el objetivo fue reflejar distintas miradas del país y, por eso, también se compararon percepciones del Área Metropolitana de Buenos Aires con las del interior.
El valor que más identifica a los argentinos, según el relevamiento
Entre todos los rasgos consultados, la pasión apareció como el atributo más asociado a los argentinos. De acuerdo con lo explicado por Gitelman, ese dato surgió antes del campeonato mundial de fútbol, por lo que no fue leído como una reacción puntual a ese contexto, sino como una percepción más amplia y persistente sobre la manera en que se vive y se expresa lo cotidiano en el país.
El trabajo mostró que, cuando se piensa en identidad argentina, muchas respuestas van primero a símbolos de consumo muy instalados. Mate, asado, dulce de leche y alfajores figuran enseguida en el imaginario. Sin embargo, el análisis remarcó que esos emblemas no alcanzan por sí solos para definir lo nacional, porque el núcleo aparece también en las formas de encontrarse con otros.
En ese punto, la comida compartida, las reuniones con amigos y los encuentros familiares tuvieron un peso repetido en las respuestas. El estudio planteó que allí hay una clave central: lo argentino no queda encerrado en un producto, sino que se arma en la mezcla entre costumbres, vínculos y escenas comunes que se repiten en muchas casas y en distintos puntos del país.
Gitelman dijo en Infobae en Vivo A las Nueve que “el compartir es un valor superimportante”. Esa frase condensó una de las conclusiones del informe, que puso el foco en la sociabilidad como parte fuerte de la identidad argentina y no solamente en los objetos o alimentos que suelen aparecer en la conversación pública.
Identifica diferencias entre el AMBA y el interior del país
La investigación también marcó contrastes entre el Área Metropolitana de Buenos Aires y otras regiones. Según lo informado, en el interior hay una valoración más marcada de productos ligados a la tierra y a la producción local, mientras que en el AMBA aparece con más peso una mirada urbana, cruzada por hábitos de consumo más globales.
Ese cruce regional fue vinculado con el lugar que ocupan las economías locales en cada zona. En las provincias, el estudio detectó una presencia más visible de prácticas arraigadas a lo cercano y a lo producido en la región. En cambio, en las grandes ciudades se observó una incidencia mayor de tendencias internacionales. Sobre ese punto, Gitelman sostuvo: “La urbanidad te lleva a ser más global”.
Aun así, algunos símbolos mantienen una relación especialmente fuerte con el interior. El asado y el mate, aunque son referencias nacionales, aparecieron más conectados con lógicas de producción y de costumbre que no responden tanto a la dinámica metropolitana. Por eso, el informe habló de una construcción federal de la identidad, donde conviven distintos aportes sin quedar reducidos a una sola mirada.
El trabajo indicó, además, que la imagen argentina que suele mostrarse hacia afuera muchas veces sigue una lógica más metropolitana. Sin embargo, el relevamiento señaló que la autopercepción interna es bastante más amplia y se nutre de experiencias sociales, económicas y culturales muy diversas entre una región y otra.
Los argentinos no eligen solo por origen: qué mostró el estudio sobre consumo
Otro de los ejes revisados fue la relación entre identidad y decisiones de compra. Según la explicación de Gitelman, el origen nacional de un producto no define de manera automática la elección del consumidor. “No por el origen decido qué comprar, sino por precio, calidad y libertad de elección”, afirmó al resumir una parte del estudio.
Los datos señalaron que el precio, la calidad y la variedad figuran entre los criterios más importantes al momento de comprar. La posibilidad de elegir sin restricciones también apareció como un punto valorado. En consecuencia, el informe describió una conducta de consumo más apoyada en razones concretas que en una adhesión uniforme a lo producido en Argentina.
De todos modos, el mapa no fue homogéneo. El relevamiento distinguió un grupo que prioriza la conveniencia personal y deja en segundo plano el origen. Otro, en cambio, otorga un valor especial a lo hecho en el país, incluso si eso implica pagar más. Entre esos dos extremos aparecieron posiciones intermedias, que muestran una variedad de actitudes frente al consumo y la pertenencia.
Para el equipo que llevó adelante el trabajo, esa diversidad no rompe la identidad común, sino que expone distintas maneras de vivirla. Por eso, la conclusión general no habló de un único tipo de argentino ni de una sola forma correcta de expresar lo nacional, sino de un entramado de prácticas que pueden convivir aun cuando cambien los hábitos y las prioridades.
El estudio no encontró una presencia fuerte de rasgos negativos
Dentro del relevamiento también se consultó por atributos negativos vinculados a la identidad nacional. Entre ellos figuraban la soberbia o la desconfianza. Sin embargo, de acuerdo con los resultados informados, esos rasgos no tuvieron una presencia importante ni en las entrevistas ni en la encuesta nacional.
Sobre ese aspecto, Gitelman resumió: “No aparecieron cosas negativas”. Esa observación fue tomada por el estudio como un dato relevante, porque no acompañó la idea de una sociedad definida principalmente por la fragmentación, el individualismo o los choques permanentes entre sectores.
El informe además evaluó si existían grietas marcadas entre identidad, política y consumo. Según lo explicado por la investigadora, las diferencias halladas en relación con el comportamiento electoral fueron reducidas. La lectura fue que las personas adaptan sus estrategias de consumo y sus valores a distintas realidades sin cambios drásticos por razones políticas.
Con ese panorama, la investigación cerró sobre una idea central: la identidad argentina se construye tanto en lo que se consume como en la manera de relacionarse. En esa definición, la pasión, las reuniones, la comida compartida y la sociabilidad quedaron entre las referencias más estables del relevamiento presentado por la cátedra de Ciencia Política de la UBA.

