Elon Musk puso un plazo de cinco años para un cambio que alcanza al trabajo humano

Organismos internacionales y referentes tecnológicos analizan el impacto de la automatización sobre el empleo, los ingresos y la producción global.

Elon Musk estimó que la inteligencia artificial podrá superar, dentro de cinco años, la suma de las capacidades de los humanos. El empresario vinculó ese avance con robots capaces de asumir tareas físicas y con un cambio profundo en el empleo, los ingresos y el valor del dinero. Sus proyecciones aparecen mientras organismos internacionales, universidades y empresas tecnológicas analizan cuántos puestos laborales podrían modificarse por la automatización.

La advertencia fue planteada durante la primera entrevista formal de Musk con The Economist, luego de la salida a bolsa de SpaceX. El dueño de Tesla sostuvo que el avance de sistemas de superinteligencia abriría una etapa en la que las personas tendrían pocas actividades donde superar a las máquinas, más allá de ser humanas.

El debate no se limita a una predicción individual. El Fondo Monetario Internacional calculó que el 40% de los empleos del mundo está expuesto a la inteligencia artificial, mientras que Goldman Sachs estimó que 300 millones de puestos podrían quedar alcanzados por procesos de automatización.

El empleo frente al avance de la inteligencia artificial

Las estimaciones muestran que la automatización puede eliminar tareas, aunque también crear nuevos puestos. Según el FMI, en las economías avanzadas la proporción de trabajos expuestos a estas herramientas llega al 60%. La exposición no implica necesariamente una pérdida inmediata del empleo, pero sí cambios en las funciones que hoy realizan las personas.

El Foro Económico Mundial proyectó para 2030 un saldo neto positivo de 78 millones de empleos. Su cálculo contempla la creación de 170 millones de puestos y, al mismo tiempo, la desaparición de otros 92 millones por transformaciones tecnológicas y productivas.

Geoffrey Hinton, señalado como uno de los padrinos de la IA, anticipó la sustitución total de tareas intelectuales rutinarias. En una línea similar, Mustafa Suleyman, CEO de IA de Microsoft, previó que entre 12 y 18 meses podrían alcanzar para automatizar la mayoría de los empleos que se realizan ante una computadora.

La discusión sobre ingresos y propiedad

Rocky Scopelliti ubicó el foco del debate en la regulación de las decisiones tomadas con inteligencia artificial. El futurólogo australiano sostuvo que la discusión dejó de ser si estos sistemas superarán las capacidades humanas y pasó a concentrarse en la forma en que intervendrán en empresas, decisiones y actividades cotidianas.

Scopelliti planteó que el principal cambio podría ser el desacople entre trabajo e ingresos. También señaló las preguntas vinculadas a quién tendrá la propiedad de los robots, los datos y la inteligencia que se use en los sistemas automatizados.

Los robots que Musk proyecta para fábricas y hogares

Tesla desarrolla Optimus, un robot humanoide que Musk imagina en tareas manuales de uso general. El empresario calculó que, en cinco años, podrían operar entre 100 millones y mil millones de estos equipos en fábricas, casas y servicios, donde reemplazarían labores físicas.

En mayo, Musk había dicho a Forbes que la producción global podría duplicar su tamaño en cinco o seis años por el aumento de productividad. Bajo esa hipótesis, afirmó que el dinero perdería relevancia y que el ahorro convencional dejaría de tener sentido.

También sostuvo que, dentro de 10 o 20 años, no sería necesario reservar recursos para la jubilación. Describió el escenario como una “era de asombrosa abundancia”, con vivienda, atención de salud y entretenimiento cubiertos por el excedente producido por las máquinas. Musk reconoció que no hay certeza sobre lo que ocurrirá después y definió esta etapa como una singularidad.